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Cine

“Creo que la institución de cada cineasta se construye con las películas que realiza”

Recientemente anunciaron la participación de dos producciones tucumanas en las secciones paralelas del Festival de Cannes 2018. Una de ellas es “El motoarrebatador” y, desde La Nota, conversamos con Agustín Toscano, su director. Competencias de un rubro que crece en Tucumán.

El film tucumano, El motoarrebatador, se estrenará en La Quincena de realizadores, una sección independiente del Festival de Cannes y, paralelamente, La ausencia de Juana, de Pedro Ponce Uda, formará parte del Short Film Corner. “La participación de las producciones en las secciones paralelas de Cannes es muy positiva; funciona como una apertura porque es una suerte de catálogo que se abre para que otros festivales y distribuidores vean y tengan en cuenta. Se trata de una puerta de entrada”, explicó Agustín Toscano, director de El motoarrebatador, película filmada íntegramente en Tucumán y producida por las compañías Rizoma y Murillo Cine, en co-producción con Oriental Features (Uruguay). También contó con el apoyo de INCAA, ICAU, Programa Ibermedia y el Gobierno de la provincia de Tucumán.

Apoyo estatal

Luego de conocer la noticia de que ambas producciones tucumanas participarán en las secciones independientes del Festival de Cannes, el gobernador, Juan Manzur, se reunió con el realizador cinematográfico, Alberto García Ferrer, para elaborar estrategias que fomenten y propicien el desarrollo del cine tucumano. “Se trata de un proyecto cultural de construcción de contenidos y capacidades. Queremos consolidar en la región, desde Tucumán, un centro de producción de contenidos, mientras nos desarrollamos en el espacio audiovisual y en el mundo digital”, manifestó el tucumano, Alberto García Ferrer, graduado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata,

En el encuentro, Juan Manzur, reafirmó el apoyo del gobierno provincial que recibirán los realizadores audiovisuales y resaltó las capacidades de los recursos humanos locales. Por otro lado, se planificó la idea de potenciar un festival de cine de las regiones en la provincia. “Queremos ver cómo las regiones pueden contribuir no solamente a mirarse a sí mismas, sino también, mirar a las otras regiones. Y, al mismo tiempo, construir ese espacio común para la producción de contenido de las televisiones regionales”, agregó García Ferrer.

Camino recorrido

La intención del gobierno de colaborar al desarrollo del cine en Tucumán no se trata de un hecho fortuito ni mucho menos aislado. Las producciones audiovisuales en la provincia comenzaron a desarrollarse, con cierta frecuencia y continuidad, desde el año 2005 cuando la UNT consideró necesario crear la Escuela Universitaria de Cine, Vídeo y Televisión, para atender las necesidades de un gran grupo de personas que deseaban formarse competentemente en el mundo audiovisual. La primer producción tucumana de cine que llegó a Cannes fue Socket, de Patricio García, participando del Short Films Corner de dicho festival y en decenas de festivales más alrededor del mundo. “Socket fue un proyecto desarrollado a puro pulmón sin la financiación de nadie”, explicó, Patricio García, al diario La Gaceta en el año 2008.

Socket marcó la entrada tucumana a Cannes, una entrada que luego fue atravesada por varios cortometrajes más, entre ellos el de Álvaro Simón Padrós; un documental llamado Visto Bueno, aldea amazónica. “Fue una producción independiente, sin ninguna financiación y fuera de la EUCyT. La aldea Visto bueno se ubica en Iquitos, pleno amazonas peruano. Participé con esta producción del Short Film Corner en el año 2016″, explicó Simón Padrós a La Nota compartiendo, además, un estracto del documental que actualmente se encuentra re-editando.

Los dueños

El acceso continuo de cortometrajes tucumanos a Cannes, inaugurado por Patricio García, fue potenciado con el largometraje Los dueños -ópera prima dirigida por Agustín ToscanoEzequiel Raduzki en el año 2013-, al recibir una mención especial del Jurado de La Semana de la Crítica del festival. “Los dueños habilitó una ventana y un espacio de exhibición interesantísimo para El motoarrebatador, porque distintos funcionarios (en diversas etapas y momentos del proyecto) nos recibieron y conversaron con nosotros, tanto a nivel municipal como provincial”, dijo Agustín Toscano a La Nota.

Un negocio

“Existe un aspecto del cine que despierta ciertos intereses y es la fuerte actividad económica alrededor de estas producciones; se trata de una gran industria que mueve enormes volúmenes de dinero y es sumamente rentable, y en este sentido, Tucumán actualmente pelea como una plaza de locación que, además, traerá muchas posibilidades de trabajo a la provincia”, argumentó Agustín Toscano agregando que “el interés del público y el trabajo continuo que se generó visibilizan y promueven la posibilidad de compartir y desarrollar publicidad en torno a esta actividad; por ejemplo, El motoarrebatador se replicará en múltiples ventanas, cines y televisores y allí se verá el origen del mismo y del gobierno auspiciante. Para todos los sectores será un beneficio importante encontrar leyes y que las empresas desgraven impuestos a través de subsidios y mecenazgo, -que es lo que sucede en Buenos Aires-, porque a partir de esa ley es más sencillo filmar en el país y se transformó en la principal competencia. Creo que inevitablemente las y los interesados debemos conversar para analizar y decidir cuál es la mejor instrumentación para que toda la fuerza de trabajo alrededor del cine venga hacia Tucumán y se impregne de nuestra cultura”.

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Compromiso

“Desde que comencé a vincularme con la industria del cine, tanto por mis proyectos como los ajenos, creo que me desempeñé como un actor responsable con el ánimo de construir un trabajo serio, para que se cumplan las leyes y contratos pertinentes. Es muy importante lograr el marco de compromiso y nivel que se necesita para desarrollar un mercado competente. Creo que la institución de cada cineasta la construyen las película realizadas, puede ser un corto, un largo, una serie, un documental, pero siempre la actividad es la que rige y se transforma en nuestra ley, conducta y decisiones. Por estas razones, creo también, que para alcanzar la trascendencia internacional cada proyecto nuevo se debe encarar con el mayor rigor y responsabilidad posible”.

El motoarrebatador

“Esta película narra la historia de un ladrón, quien tras golpear brutalmente a una señora mayor para arrebatarle la cartera, intenta redimir el daño que hizo. Pero su pasado de motoarrebatador lo persigue, impidiéndole comenzar una nueva vida”, describe la sinopsis del largometraje. Durante el rodaje de la película, en julio del año pasado y a pesar de que la película no se desarrolla en un momento histórico definido, se  realizó una escena que reprodujo la situación de los saqueos sucedidos en Argentina en el año 2013. Durante el rodaje de esta escena, un señor ajeno al set de filmación sacó del local comercial una colcha, un cubre cama, un calefón y un caloventor. Lo sucedido no tardó en viralizarse por distintos medios alcanzando trascendencia internacional. “La situación del robo durante el rodaje de la escena del saqueo fue un signo de la realidad que se vive y de la sensibilidad que tiene el tema. Nunca me pareció gracioso ni participé del bulling mediático que se desató alrededor del tipo; traté de defenderlo a pesar de que mucha gente me acusó de hacer apología del delito con la película. Pienso que este señor es un sujeto social y que estuvo en medio de una situación extrema, límite y su necesidad no le permitió ver lo que para otros y otras era más que evidente y cometió un acto que para muchos fue y es repudiable. Para mí fue conmovedor. Creo que cada persona tiene distintos recursos y posibilidades de acceso a la educación y eso deviene, en muchos casos, en un posterior posicionamiento social. También creo que puedo ponerme en el lugar de alguien que viene de abajo -socialmente hablando- y en este sentido, la situación del robo representa algo muy similar a lo que plantea la película. Es incuestionable, para mí, el hecho de que cada uno acciona de acuerdo a su lugar. En la película no sólo mostramos el lado b de un posible ladrón, porque también se ve el lado de un arrepentido, del que la piensa de nuevo y de un modo diferente. Me gustó emprender un proyecto que se arriesgue en esta temática y sin miedo de chocar contra el prejuicio de la sociedad porque de ninguna manera quise hacer apología del delito. Quiero hacer apología de la paz social y de la tranquilidad en medio de la terrible lucha de clases que vivimos. Es terrible ver, por ejemplo, que cuando un grupo empieza a patear en la calle a un ladrón y alguien, que va de paso por ahí, inmediatamente se suma a la patoteada. No se trata del ladrón de todas las señoras y de todas las carteras: cada caso es distinto y cada razón es única y la ley tiene su correspondencia con cada caso y tendrá que evaluarse. Las condenas no se deben dar en la calle ni se debe estigmatizar a los y las motoqueras porque esas sí son las cosas que no conducen a nada en la sociedad”, dijo Toscano.

Locación y título

“Elegí Tucumán como escenario de esta película porque es lo que más conozco. El término Motoarrebatador es completamente tucumano y representativo de la provincia y evita el concepto de motochorro que es porteño. La prensa tucumana, al menos, lo trata de esa manera y me genera una mezcla de placer y mucha gracia y creo que colaboro al poner de moda el término. Me encanta como queda y tengo entendido que en España el término arrebatador se le adjudica a quien enamora y este moto, enamora”, finalizó Agustín Toscano para La Nota.

Las fotografías fueron tomadas por Pablo Ríos durante el rodaje de El motoarrebatador

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