Mercado del Norte: La solución es social

La posibilidad de que el Mercado del Norte colapse se presenta como una cruel metáfora de lo que sucede con el patrimonio cultural tucumano. ¿Qué implicancias tiene este suceso en el tejido social urbano? ¿Qué respuesta será la acertada? La falta de respuestas estructurales del Estado, una vez más, repercute en la vida de los tucumanos.

Caminar en el centro tucumano desde hace un tiempo es una tarea casi imposible. La Plaza Independencia está cerrada, las calles rotas y las veredas también. El ruido, el polvo y la molestia generalizada se pueden sentir.  En ese escenario nos encontramos a charlar con Aida Navajas, arquitecta formada en la Universidad Nacional de Tucumán, sobre el último hecho urbanístico que afronta la ciudad: la clausura del Mercado del Norte. Hace pocos días la Municipalidad de San Miguel de Tucumán cerró el Mercado por peligro de derrumbe y desde entonces las familias que trabajan allí están buscando respuestas para su situación. 

¿Cómo ves la clausura del Mercado del Norte?

El pensamiento de cuando se interviene en la ciudad o cuando se hace ciudad en Tucumán siempre es el mismo. Nunca se piensa que hay personas que van a vivir ahí. Es abstracto lo que hacen. Es abstracto en el sentido de que no entienden que hay vida y no entienden la vida de Tucumán. Yo siento que algunos de los gobernantes se esfuerzan por “modernizar”, por llegar a un desarrollo muy traído de los pelos porque es un desarrollo sin raíz. Entonces te imponen calles, maneras de caminar, de comportamiento. 

En ese sentido, el mercado funciona como un lugar donde la gente encuentra todo lo que necesita y se encuentra a la vez, o sea como un espacio social. Un espacio en el que vos vas y siempre hay mucha gente, que hoy la gente va a pasear o va, come o  compra o todo a la vez, entonces ya no es solamente un negocio.

¿Crees que esta situación podría haberse evitado?

Si. Además ya hace unos años hubo un colapso. El mercado tiene un subsuelo que cuando inauguraron funcionaba como frigorífico para la carne. Por estas y otras cosas más, el mercado del norte era era uno de los mejores de Sudamérica.

Esto se podría haber evitado, se esperan respuestas hace tiempo. En la facultad de arquitectura están cansados de hacer proyectos, de escribir y trabajar porque cada un cierto tiempo llaman y piden ayuda, pero luego eso no prospera.  Igualmente me sorprendió verlo cerrado. 

¿Cómo fue ese momento? ¿Cuándo te enteraste?

El mismo día. Yo salgo a caminar a temprano, cuando llego al mercado y veo todo vallado lo que pensé fue “ojalá que haya sido solamente un robo”. Me acerco a un chico que trabaja ahí y pregunto ¿qué ha pasado? Me dice que se reventaron dos columnas

Me quedé a ver qué pasaba, la gente empieza a llegar. Los sábados la gente  viene a pasear al centro porque en la salida se ponen los que tocan la guitarra, el señor que baila malambo, el que toca el bombo. La gente se pone a bailar ahí,  donde se come una pizza. 

Vi a varias personas molestas por no poder pasar. Es un lugar de paso, un punto fijo en el trayecto de muchas personas. Cuando una persona camina por la ciudad, archiva sensaciones y empieza a habitar la ciudad desde la singularidad, ahí se genera el hábitat.  

(En medio de la charla, la descarga de un camión municipal sobre la calle Laprida  nos impide seguir charlando por unos segundos…)

Mirá la cara de la gente. Ahora no quieren venir al centro, lo odian. Además es el centro histórico, no nos olvidemos de eso. No lo digo de conservadora y romántica, sino que acá se fundó la ciudad. Mira donde llegamos, que podemos decir “no quiero venir al origen. No quiero venir al lugar fundacional.” 

Es como una suerte de shock o show de obras todas juntas para dar una imagen de que se está trabajando mucho más, ¿no? 

El intendente Germán Alfaro hace unas semanas inauguró una cuadra. Un pedazo de la calle 25 de mayo.  Estamos a ese nivel. Una cuadra de la calle principal y bastante larga de un barrio que está pegado a otro barrio y que además es apenas un pedacito de capital. Y fuera de eso hay otros municipios. Pero se cortó la cintita, desfile de modelos y todo eso por una sola cuadra. 

Volviendo al mercado, ¿crees que la solución es el traslado o la refacción? 

La revalorización del mercado del Norte volverá a darle dignidad. No significa poner  barras  la cerveza artesanal ni hacer algo gourmet. Si arreglan la estructura y ponen equipamiento bueno, sin humedad en las paredes, sin mugre, con un poco de organización. Algunos elementos clave como piso, basurero, etc. 

No creo que sea conveniente el traslado, aunque es algo que deben decidir los trabajadores y trabajadoras. Si se puede hacer, aunque en ningún otro lugar habrá la misma cantidad de clientes. La ubicación del mercado es única, es un pívots de todo el centro.

Y supongamos que sucede el traslado. ¿Qué van a hacer con ese bicho? Obvio, si lo trasladan, lo tiran y se vuelve a repetir la misma historia. Y no es una solución. Es paliativo, es una anestesia. Porque la solución va a estar cuando un lugar, tal como el mercado del norte, no tenga por qué desalojar por abandono. La solución va a estar  cuando nadie corra peligro, trabajando o caminando por la ciudad.

¿Crees que puede haber una solución efectiva y en corto tiempo?

No lo sé, lo que sí sé es que la solución no viene de la mano de una cuestión técnica o de un informe. No es por la arquitectura, es social. Me pregunto además,  ¿qué le importa a quienes gobiernan en Tucumán? No hay nada identitario, no hay nada en el orden de las emociones de la gente,  no se habla de la vida, no se habla de nada.

No podes romper una  plaza pública central en Tucumán,  céntrica, y luego la calle, y luego la vereda. Ya solo falta meterte en el bar. Esto se hace por etapas. Es invasivo, es violento. 

Es además contradictorio o de dos caras, ¿Cuál es la gestión? ¿La que destruye todo el microcentro porque nos quiere “ver bien”, pero a la vez deja que se caiga una estructura monumental en el mercado del Norte? ¿Qué estamos haciendo? Pan y circo. Y que gane el mejor. Además, siempre van a ser muy poquitos los que ganen. 

Y eso genera malestar. Pasá por el Mercado ahora y fíjate, está tenso, la gente está mal, falta el movimiento de siempre y hay vallas en todos lados. 

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