Las torpezas del Poder Judicial en el juicio por el transfemicidio de Cynthia Moreira

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Este martes, a partir de las 15hs, se reanuda el juicio por el transfemicidio de Cynthia Moreira que comenzó el viernes 9 de septiembre. Desde febrero del 2018 su familia y amigas, exigen justicia por el crimen que conmocionó a la sociedad tucumana por su atrocidad y ensañamiento. Estuvo desaparecida nueve días y su cuerpo fue hallado desmembrado, calcinado y en bolsas en una casa de Villa Alem. La falta de perspectiva de género y diversidad en el Poder Judicial dijeron presente desde la primera jornada del juicio.


La primera jornada del debate oral comenzó a media mañana, con una multitud exigiendo justicia en las puertas de los Tribunales desde temprano. La llegada de la familia Moreira estuvo acompañada por el grito de organizaciones sociales y activistas del colectivo LGBTI. Entrar a tribunales, para quienes no son parte de ese lugar, es una experiencia de extrañeza, y para la personas trans, una experiencia más de vulneración. En el ingreso, donde toman los datos de todas las personas, nombraban a mujeres trans con el nombre que figuraba en el DNI y no con el nombre declarado. La querella de la familia Moreira, representada por el abogado Carlos Garmendia, tuvo que intervenir para explicar a la policía que eso no era correcto e invocar la ley 26.743 de Identidad de Género.

El primero en ingresar a la sala fue el padre de Cynthia, cuyo dolor se ve en sus ojos y se transita con silencio. Al lado, un lugar vacío recuerda que la madre de Cynthia murió a principios de este año, con el grito de justicia atravesado en su garganta. 

El tribunal de la Sala IV de la Cámara Penal está integrado por las Dras. Wendy Kassar y María Fernanda Bahler y el Dr. Emilio Páez de la Torre. Al ingreso del tribunal, todos nos pusimos de pie y cuatro mujeres muy bien vestidas se dispusieron a instruir sobre el caso. En los primeros minutos de lectura se pudo escuchar el nombre que Cynthia tuvo cuando nació, ese nombre que abandonó y que en vida eligió que no la represente más. El comienzo del juicio estuvo entonces marcado por la negación de la identidad y por el dato concreto de que todas las personas que estuvieron en el armado de este caso desconocen el principio básico del derecho de esta víctima en particular, el que marca la ya mencionada ley de identidad de género. 

Llamar a Cynthia por su nombre anterior, escribirlo en el cuerpo del expediente y decirlo en voz alta da cuenta de que el Poder Judicial aún no toma nota de una ley que tiene más de 10 años, y más aún, de una norma que viene a marcar un punto de inflexión en la vida de un colectivo que es violentado sistemáticamente. ¿Por cuántas manos pasó ese expediente en cuatro años? ¿Cuánto le cuesta al Estado la cantidad de trabajadores calificados que se encargan de estos temas en el Poder Judicial? ¿Cuánto tiempo de capacitación necesitan personas que en su mayoría tienen título de grados y en su mayoría ese título es de abogacía? Desde afuera los cánticos gritan “Ni una trans menos, vivas las queremos”. 

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La fiscal del caso, Marta Jerez de Rivadeneira, también llamó a Cynthia con su nombre anterior seguido de la leyenda “con identidad de género Cythia Moreira”, como si la identidad fuera un agregado, un accesorio cualquiera, una cartera. Esa persona que desconoce la ley de identidad de género es la encargada de investigar para encontrar a los responsables de este crimen. Fue la misma fiscal que en eljuicio por el transfemicidio de Ayelén Gómez, se refirió como “un travesti”.

El juego de prácticas protocolizadas que supone un proceso judicial hace que quienes somos ajenos quedemos aún más ajenos de algo que debería ser cercano por derecho. El primero en declarar fue el acusado Ramón Soria, quien negó todas las acusaciones y además dijo no haber conocido nunca a ninguna mujer trans de la provincia, también comentó que trabaja para el Estado, que realizaba actividades políticas y que la familia Diaz es como su familia de crianza, en voz alta y de corrido dio nombre completo de todas las personas que componen esa familia. 

Luego de Soria pasó al estrado como testigo Laura Moreira, y pudo contar con la entereza que le dieron estos años cómo, junto a su familia, salieron a buscar a su hermana cuando desapareció. Contó cómo fue recolectando información a partir de lo que otras mujeres trans le decían de la última noche de Cynthia, sobre su última semana, sobre clientes y sobre quienes andaban alrededor de su vida. Laura construyó una invesigacion pregutando por las zonas que habita la comunidad trans de nuestra ciudad, y encontró un entramado de venta de drogas, consumo problemático, prostitución y violencia. Muchos de los implicados en el crimen serían ex policías que cuentan con antecedentes de corrupción. Llegó a tener nombres y apodos de mucha gente y fue con esos nombres a la Justicia. El fiscal de entonces, el Dr. Arnoldo Suasnabar, no llamó a todos esos testigos ni amplió su investigación a todo este mundo de criminalidad que Laura pudo descubrir. 

Son varios los casos en donde la violencia sobre las mujeres trans es explícita y brutal, pero los mecanismos judiciales no llegan a “comprobar” la culpabilidad de los acusados. El cuerpo de Ayelén Gómez fue encontrado en las gradas de un club de rugby y su familia tuvo que esperar cuatro años para conseguir algo de justicia. Alejandra “La Power” Benitez fue asesinada a sangre fría de un disparo en la cabeza en una zona muy transitada de Barrio Sur, pero el jurado absolvió a Ricardo Puenzo argumentando que la investigación no lograba probar la culpabilidad del acusado. Y tantos otros que ni siquiera fueron investigados como transfemicidios ignorando la identidad de género de las víctimas. 

La búsqueda de justicia para las mujeres trans la llevan adelante sus familias. Necesariamente se vuelven activistas de la diversidad, y tienen que marchar, dar notas, escribir, hacer redes sociales y aprender de derecho. Todo esto con el esfuerzo económico para movilizarse y hacer visible el rostro de su ser amado que siempre está en disputa con el olvido. Es por este esfuerzo que llama aún más la atención el contraste del Poder Judicial, porque allí, donde los recursos económicos están, todo se tiñe de ese color gris tan Poder Judicial, el mismo color de los trajes y autos de alta gama, el de una comunidad de profesionales que sigue sin desarrollar las herramientas necesarias para tener un proceso judicial con perspectiva de género y diversidad. 

El juicio por Cynthia contínua el martes 13 a las 15:00 hs, falta la declaración de Mahia Amaya, quien fue una de las últimas personas en ver con vida a Cynthia. La familia Moreira y el abogado Garmendia entienden que este juicio es el principio de la lucha por justicia dentro de tribunales, aún falta sentar en el banquillo de los acusados a más personas y esperan que este juicio contribuya a encontrar a los culpables. 


Durante las audiencias que siguieron en el juicio se notó un cambio en el abordaje del tribunal hacia las personas trans que participaban del debate, respetando el nombre elegido.

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