Las nuevas derechas ocupan YouTube y TikTok para difundir mensajes antifeministas

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Sandra Chaher, presidenta de la Comunicar Igualdad explica que tras la ampliación de derechos, la derecha ocupó las plataformas más consumidas por jóvenes, YouTube y TikTok.

Por: Maby Sosa para Tiempo Argentino

Las redes sociales YouTube y Tik tok son las que usan influencers y referentes de las nuevas derechas para difundir mensajes “antifeministas”.

Esto se deduce de la investigación “Nuevas derechas y propaganda: ¿Qué dicen de los feminismos en Youtube y TikTok?”, realizada por la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad con apoyo de la Fundación Heinrich Boll, que analizó 24 cuentas y 66 videos de ambas plataformas entre los meses de enero y mayo de este año.

El estudio se basó en datos de cuentas de Youtube y TikTok -de Argentina, Chile, Ecuador, República Dominicana, Paraguay, Colombia y Uruguay- y en el análisis cuali-cuantitativo de videos de las dos redes. Si bien ninguna de las cuentas analizadas está entre las 100 con más seguidores/as de sus países, concentran una gran cantidad de fans y dos de los referentes argentinos -Javier Milei y Agustín Laje- trascienden las fronteras y tienen proyección regional.

“En una investigación anterior sobre discursos de odio focalizada en Twitter, entrevistamos a 24 activistas del Cono Sur de América Latina y les preguntamos qué uso hacían de las redes sociales. Ninguno de ellos usaba Tik Tok y muy poquitas usaban YouTube. Eso nos resultó preocupante porque sabemos que esas son las redes que más consumen jóvenes y adolescentes”, explica Sandra Chaher presidenta de la Comunicar Igualdad. “Por eso este año investigamos esas redes, también para pensar en generar contenidos que construyan un sentido feminista”, continúa.

Los discursos, afirma Chaher surgen en momentos de ampliación de derechos y esto sucede sobre todo en la actualidad, en las agendas feministas. “Hubo otros momentos de ampliación de derechos en el mundo, donde también surgieron discursos de odio y nuevas derechas. Creo que el punto con el feminismo es que trajo el tema de la ampliación de derechos. Y también fue punta de lanza. A éso es a lo que están reaccionando estas nuevas derechas. Este es el backlash que se genera a partir de esta ampliación de derechos”, expresa Chaher.

– ¿Hay forma de regular la violencia que se genera y propaga en estas redes?

-Es complicado. Lo que dicen los tratados de derechos humanos es que los discursos de odio son regulables cuando hay un fomento directo de la violencia. Es decir, cuando a través de tu discurso estás incitando directamente a un hecho violento. Por ejemplo, “vayamos a tomar el Capitolio” es un discurso que sí entra dentro de lo regulable, de acuerdo a los tratados de derechos humanos. Pero después tenés toda la enorme gama de discursos estigmatizantes, discriminatorios -no solamente hacia las mujeres-, que desde el punto de vista de la libertad de expresión no son regulables, aunque podés poner en juego otras estrategias más pedagógicas. Lo que aparece como reflexión sobre la cual está media humanidad pensando estrategias, es que la sumatoria de estos discursos estigmatizantes y discriminatorios son el caldo de cultivo sobre el que se sostienen las violencias.

-Existe muchos ejemplos

– Podemos pensar en la sentencia de Campo Algodonero de Ciudad Juárez, que justamente la Corte Interamericana dice que, si no hubiera habido una situación de base de enorme discriminación hacia las mujeres, quizá no hubieran sucedido los feminicidios de Juárez. O que esos feminicidios se montan sobre esa situación de base enorme de discriminación. También hay un informe de la Relatora para las Minorías de la ONU del año 2015, haciendo una reflexión similar en relación al genocidio de Ruanda. O sea, hay mucho para pensar. El intento de magnicidio contra Cristina Fernández después de tres semanas de escuchar a Luciani todos los días en medios de comunicación diciendo que era la jefa de la banda, por ejemplo. Eso en medios tradicionales mientras en YouTube y en estas redes los discursos eran mucho más violentos.

-¿Qué rol cumplen los gobiernos en estas ofensivas antigénero?

-Es complicado porque en muchos casos estas nuevas derechas están accediendo a los gobiernos en nuestros países. Acaba de ganar eso Giorgia Meloni en Italia, el alcalde de Lima es también representante de estos sectores; Milei quiere disputar la presidencia el año que viene; Bolsonaro acaba de perder, pero estuvo cuatro años en Brasil. O sea, están accediendo a los gobiernos y lo que hacen es retroceder o detener la agenda feminista. Milei ya advirtió, creo que el término que usó fue “cerrar” el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad. Y también dijo que estaba en contra de la ESI. A su vez, Cambiemos expresándose en forma diferente que lo que hizo durante su gestión entre 2015 2019, también está extremando el discurso. Ya adelantó que, por ejemplo, cerraría la Defensoría del Público, que para quienes hacemos temas de comunicación y género sabemos que fue y es un organismo muy relevante en políticas de comunicación y género. Es importante tener en cuenta que en algunos países donde gobiernan estas nuevas derechas están avanzando con algunas medidas que ponen en jaque un poco el juego democrático. Por ejemplo, la eliminación o límites a la oposición o cambios en las formas de elección para cercenar o restringir la democracia.

– Los videos y los influencers generan información falsa, ¿qué lugar ocupan en ese sentido los medios de comunicación?

-En general, estos influencers de nuevas derechas se vuelcan a las redes sociales, en parte explicando -y lo hacen explícito- que no tienen apoyo de los medios tradicionales. No es el caso de Milei, que es una persona que puede ganar el porcentaje de votos que ganó en el 2021, porque tuvo un acceso muy importante a medios. Pero Milei no hablaba de “batalla cultural”, un término que usan las nuevas derechas. Por ejemplo, Laje es la única persona de los influencers que dice “feminazi”, y justifica la utilización del término diciendo que hay un contexto de una batalla cultural. Viviana Canosa, por ejemplo, recibió a Laje y a Granata pero no es lo habitual. Ahora, este discurso extremo quizá no tiene tanta cabida, pero post intento de magnicidio a Cristina Fernández está cambiando. En los medios tradicionales empieza a haber un discurso bastante más de derecha en algunos y algunas periodistas particularmente.

-¿Y en el caso de los temas de género?

-Los medios nunca dejaron de hablar de los temas de género. Particularmente de derechos sexuales y reproductivos, pero dándoles mucho espacio en esas coberturas a las fuentes conservadoras. Entonces es un discurso que nunca desapareció de los medios. Quizá no están los sujetos específicos de las nuevas derechas, pero sí el pensamiento conservador nunca dejó de estar presente y con esta nueva avanzada, lo poco que se había logrado quizás adelantar en términos de ampliación de derechos en los medios de comunicación está en riesgo de empezar a retroceder.

– ¿Qué hipótesis se puede arriesgar acerca del crecimiento de esta ofensiva anti?

-El emergente más fuerte es el backlash. Frente a décadas de ampliación de derechos surgen sectores dentro de la sociedad que están en desacuerdo. Y otro elemento es la fuerza que tienen las iglesias evangélicas a nivel global y que tienen un discurso vinculado a las nuevas derechas. Y yo agregaría algo que no es causa, no es casual, pero sí es un potenciador que son las TICs, las redes sociales, sobre todo. Por su por su forma de funcionamiento, el hecho de que se viraliza en sobre todos los mensajes negativos que el algoritmo te encierra en tu propia burbuja y son parte de las razones de la fuerza que hoy están teniendo estos sectores. Por otro lado, sí es importante destacar que estos discursos se establecen como tendencia, pero Bolsonaro no ganó en Brasil, a Trump le fue mal en Estados Unidos, hubo una manifestación muy fuerte en España a favor de la salud pública. Aparecen otras acciones que muestran un límite a estas nuevas derechas.

-Hablamos de la región, pero cómo se traduce eso en la Argentina

– Es cierto que, en la Argentina, el electorado está en general más volcado a la derecha, pero hoy no es lo que más les importa. Esto lo dice uno de los libertarios que insisten con la idea de batalla cultural. O sea, ir cambiando las ideas de la gente y que la política viene después. Una vez que fuiste transformando las cabezas de la gente, después se ganaran las elecciones. Y hay que ponerle atención a eso. Puede ser que electoralmente tengan algún tipo de techo, pero lo más importante es que no avancen en discusión de la agenda que proponen que tiene que ver con la reducción del Estado o con una ofensiva contraria al avance de derechos.

Algunos datos de la encuesta

Los resultados revelaron que el mundo construido por estos sectores es casi exclusivamente masculino. De los 12 influencers de Youtube, sólo 2 son mujeres (17%); y entre las/os 7 de TikTok hay una sola mujer (14%).

También son mayoría de varones (48.5%) quienes comentan los videos y hasta el universo referenciado por las cuentas analizadas es masculino: sólo una influencer mujer es mencionada; y aparecen menos de un 20% de mujeres entre las referencias contemporáneas y ninguna entre las no contemporáneas. En la mayoría de los casos (59.5%) los/as influencers se comunican con su público través del debate y la polémica, y en menor medida emiten opinión, editorializan o critican un tema (47%).

Además, afirma que en el 60% de los videos el género fue el tema principal, ocupando la mitad o más del tiempo. Enfatizan en violencia de género (46%); feminismo e igualdad (42.5%); sexualidad, orientación sexual e identidad de género (34.5%); masculinidades y derechos reproductivos (23%).

Los videos de TikTok que incluyen críticas al feminismo son de los más compartidos. En el 78% de los videos fueron detectadas estigmatizaciones y expresiones discriminatorias hacia el feminismo; en el 37% de los casos, insultos y descalificaciones; y en el 4%, amenazas de violencia y agresiones directas.A las feministas se las nombra mayormente como “feministas”, pero también como “zurdas”, “opresoras”, “verdepagas” y “feminazis”.

En el 53.5% de los videos estudiados se hallaron ejemplos de propaganda, es decir, información falsa o cierta presentada con un enfoque engañoso. Casi el 70% de las cuentas solicita apoyo económico para financiarse. La mención a otras cuentas, influencers y/o personas amplía la red de pensamiento conservador regional y global en más de un 290%.

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