Elecciones UNT: paridad y democratización en la universidad pública

Foto del Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán

Estos tiempos vienen cargados de disputas dentro de la Universidad Nacional de Tucumán por que en mayo los estamentos que componen la alta casa de estudios (docentes, no docentes, estudiantes, graduados), así como los decanatos y el rectorado irán a elecciones.

El consejo superior y los consejos directivos se disputan entre dos listas: Reencuentro Universitario, representada por José Luis Pío Jimenez (decano de la Facultad de Ciencias Económicas) y Hugo Rafael Fernandez (decano de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo); y Futuro UNT, encabezada por Sergio Pagani (vicerrector y ex decano de la Facultad de Ingeniería) y Mercedes Leal (decana de la Facultad de Filosofía y Letras); constituyendo así la única candidata mujer dentro de las listas que aspiran a gobernar la universidad durante los próximos cuatro años. 

Durante la campaña no faltaron los descargos, los escraches, las renuncias, ni las cuentas falsas en las distintas plataformas con el objetivo de difundir información falsa y confundir a la comunidad universitaria.

Paralelamente, nuestra provincia viene siendo destacada en el plano electoral y no precisamente por buenos honores: luego de que Corrientes aprobó la ley de paridad de género en los cargos electivos a principios de este mes, Tucumán quedó posicionada como la única provincia del país que aún no adhiere a la ley nacional 27.412.

Tanto la provincia como la Universidad comparten una problemática común: el conjunto de mujeres y disidencias tucumanas están muy lejos de tener la misma posibilidad que los hombres cis de ocupar espacios de decisión política y, en definitiva, de generar políticas públicas que permitan transformar la realidad tan adversa.

Sólo un 25% de mujeres llegan a ocupar los altos cargos universitarios

A nivel nacional, la situación es compleja: el Departamento de Información Universitaria de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación muestra que sólo un 12% del total de rectores o presidentes de instituciones universitarias nacionales son mujeres, mientras en el vicerrectorado sólo llega a ser ocupado por un 38% de mujeres; es decir, en promedio, sólo un 25% de mujeres llegan a ocupar los altos cargos en las universidades nacionales.

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Fuente: Argentina.gob

La paridad en los cargos electivos es algo que depende de la normativa de cada universidad nacional, y si bien es una política ya implementada en algunas universidades (como la UNRN y la UNCuyo), aún es una deuda pendiente dentro de la UNT. 

La paridad en la UNT sólo esta en estamento estudiantil

Hasta el momento, la paridad en las listas de la UNT sólo se encuentra reglamentada en el estamento estudiantil, luego de que la propuesta realizada a fines del 2021 por Natalia Serrano y Luis Alvarez Acosta (consejerxs de dicho estamento, pertenecientes a la organización MPE) sea aprobada en el Consejo Superior. Mientras tanto, el resto de estamentos y altos cargos de la universidad hacen caso omiso.

Las políticas educativas con perspectiva de género dentro de la UNT en los últimos años, no sólo son pocas, sino bastante limitadas: el protocolos en casos de denuncia por violencia de género, el cual provee un espacio en cada unidad académica para motorizar el proceso legal que debe seguir una denuncia por violencia de género; y la capacitación dispuesta por la Ley Micaela a todos los funcionarios y estamentos, y hay que parar de contar.

Ninguna de las políticas nombradas conlleva un presupuesto destinado para tales problemáticas. Sumado a que será voluntad de cada Facultad implementar o no políticas específicas hacia su interior.

UNT libre de acoso

En este punto, no se puede dejar de nombrar la consigna “UNT libre de acoso” a inicios del 2020. La cristalización de esta consigna surgió del hartazgo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo frente al acoso y violencias vividas.

La consigna decantó en la organización y movilización de estudiantes de diferentes facultades de la universidad el 8 de Marzo de ese año, y sigue vigente en las movilizaciones de Ni Una Menos hasta el día de hoy. Queda de manifiesto, entonces, que a la UNT le queda un largo camino por recorrer en políticas de género, que estas demandas atraviesan a la comunidad universitaria y requieren respuestas urgentes.

La experiencia de la Facultad de Filo y Letras

Durante sus dos mandatos, la decana de Filosofía y Letras Dra. Mercedes Leal, implementó dos políticas claves en este análisis: la primera, y más destacada, constituye a una resolución aprobada en 2018 por el Consejo Directivo la cual reglamenta el pasaje administrativo para el reconocimiento de la identidad de género de cualquier miembro de esa Facultad.

Dicha resolución fue una respuesta ante la demanda de un estudiante trans de ser reconocido legalmente en su facultad por su identidad autopercibida.

En Filo también se creó un espacio interclaustro dónde dialogan docentes y ayudantes estudiantiles destinado a la reflexión y creación de iniciativas con perspectiva de género para la comunidad de Filosofía y Letras llamado El Ateneo de Género.

Además en cada 8 de Marzo en la Facultad se decreta asueto administrativo y académico acompañado de la convocatoria y movilización por el Día de la Mujer Trabajadora.

Leal y la perspectiva de género

Tales ejemplos, hablan no sólo de una decisión política de Mercedes Leal de dar lugar a la perspectiva de género en la universidad sino también de la apertura al diálogo con los distintos claustros y con la sociedad en general en la construcción constante de aquella agenda.

Mientras la fórmula Futuro UNT propone una transversalización de la perspectiva de género en la universidad, en la vereda del frente, la política más lúcida del decano de Ciencias Económicas en este área fue la entrega de bombones a las mujeres que transitaron la facultad el 8M, día internacional de la mujer trabajadora.

El hecho de que la lista de Futuro UNT cumpla la paridad no es una simple casualidad, sino más bien el resultado de procesos que se vienen desarrollando en la UNT  hace décadas y con mayor impulso en los últimos años, hacia dentro de cada instituto, cátedra aula, pasillo, comisión de género, asamblea, y en el movimiento estudiantil organizado, donde las mujeres y disidencias que ingresaron a la universidad buscamos hacer de la educación un derecho y no un privilegio más del patriarcado.

Por lo tanto, pensar que la lucha por la paridad en las listas es el punto de llegada de un reclamo histórico de los movimientos feministas no es más que una miopía política.

La paridad es un debate por la democratización

La igualdad en los diferentes cargos electivos permite romper el techo de cristal al cual se ven sometidas históricamente las mujeres y disidencias, y se convierte entonces en un punto de partida para la llegada de otras formas, más complejas y por lo tanto más integrales de concebir la política y consecuentemente de cómo debe darse la transformación social.

La paridad vuelve más democrática la realidad universitaria. Mientras en la estructura de la universidad resurgen los fantasmas y actores más oscuros y decadentes, hay una visión diferente de quienes deben ingresar y permanecer en la universidad está en juego.

En definitiva, la paridad, más que un debate por los cargos, es un debate por la democratización de actorxs y proyectos políticos.


Martina Aredez es estudiante de Historia de la UNT y Militante del MPE.

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