Coberturas respetuosas sobre violencia contra niñas, niños y adolescentes

El tratamiento periodístico que se le dio al caso del femicidio de la niña Rocío Milagros pone en evidencia la necesidad de profundizar en coberturas más respetuosas hacia los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Cada vez que estos casos salen a la luz, los medios de comunicación se desesperan por exponer datos e información, incluso si ello implica vulnerar los derechos de las infancias. 

La violencia es una de las situaciones más graves, generalizadas e invisibilizadas que afectan a las infancias y la adolescencia. Si bien las obligaciones que surgen de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) corresponden al Estado, todos los sectores de la sociedad, incluidos los medios de comunicación, tienen la responsabilidad social de contribuir a la concientización y la prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes en todos los ámbitos. Más aún, pueden ser aliados fundamentales en la profunda tarea cultural y social que requiere el fin de esta problemática.

En ese sentido, Soledad Roldán, presidenta del Colegio de Profesionales de Trabajo Social, expresó que tenemos que salir de esos discursos dramáticos del valle de lágrimas, del infierno, del monstruo. Lo primero para poder empezar a trabajar seriamente en democratizar las relaciones sociales, y dentro de esas las relaciones familiares, es dejar de asumir estas situaciones como situaciones de excepcionalidad. Esas relaciones familiares culturalmente están aceptadas. Culturalmente se repite “no son tus hijos, no te metas, mirá para otro lado”, “es responsabilidad de la madre o de la abuela”. Es responsabilidad de nosotros como comunidad educativas, comunidades de salud y comunidades de barrio, poder estar ahí a la defensa de los chicos y ofreciendo el espacio donde ellos y ellas se sienten cuidados y protegidos”, afirma Roldán.

Entre las recomendaciones que brinda UNICEF y la Defensoría del Público de la Nación para el abordaje de violencia contra las infancias, se recomienda no exponer ni invadir la intimidad de las víctimas, se sugiere evitar dar detalles escabrosos sobre la situación de violencia o sobre los padecimientos sufridos y sobre el modo de perpetración de la violencia, ya que este tipo de narrativas contribuyen a la revictimización de las personas afectadas y derivan en una espectacularización irreflexiva de las coberturas. 

La violencia machista, la violencia estructural dentro del espacio de la familia toma esa connotación en particular: la violencia sexual hacia las mujeres, niños, niñas, adolescentes, hacia los miembros más débiles, ya sea que tengan una discapacidad, los adultos mayores. Como agentes del Estado nuestro rol es poder proteger derechos, no personas porque eso sería una mirada paternalista. Protegemos los derechos de las personas, que puedan ejercerlos con la mayor libertad posible y que se puedan restituir cuando han sido vulnerados”, concluye la profesional.

Violencia contra niñas, niños y adolescentes: recomendaciones de la Defensoría y UNICEF by La Nota Tucumán on Scribd

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