Yo soy donante, vos también ¿sabías?

En cuatro décadas, el trasplante de órganos pasó de ser una intervención quirúrgica poco conocida a ser una herramienta fundamental para la salud de las personas. El 30 de Mayo se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos, en homenaje al nacimiento del primer hijo de una paciente que fue trasplantada en un hospital público. Desde la Nota charlamos sobre este fenómeno de concientización con María del Carmen Nazr, psicoanalista y jefa de Área de Capacitación y Extensión de CUCAI Tucumán

¿Cómo fueron los comienzos del trabajo de concientización sobre la donación de órganos?

Fueron años de mucho trabajo, la década del 80 fue muy ardua. Había que incorporar la temática de la donación a nivel de la comunidad. En ese momento lo teníamos que hacer a nivel país. No estaba regionalizado todavía el tema de la distribución. Ahora, por ejemplo, se trabaja de modo regional, esto permite  que si un operativo se hace en Tucumán los órganos queden en Tucumán o en la región. Y en caso contrario, recién pasan a disposición del registro nacional. Antes había un solo equipo interdisciplinario donde todos trabajamos en todo el país. De hecho yo tenía que circular  difundiendo desde Jujuy hasta el sur del país. 

¿Cuáles fueron las primeras reacciones ante el trabajo del equipo de trasplante?

Me acuerdo que nosotros en las primeras épocas nos llamábamos CUCAI. Estoy hablando de la década del 80. La gente decía “Cacuy”  o “Cuiqui”. No se incorporaba la sigla. Otra de las cosas era que cada vez que nosotros estábamos en un hospital y en las terapias intensiva con la credencial, nos daban el apodo  de “Cuervos”. Ese significante que hoy ya no existe. Eso marca un cambio absoluto en la toma de conciencia de la comunidad. 

Tal vez es un ejemplo medio tonto, pero es muy elemental porque eso nos atravesaba, “cacuy” o  “cuiqui”, porque cuando no te nombran, cuando vos tenés tu nombre y no te pueden nombrar y vos pensas: Yo vine varias veces, este es mi nombre… sentíamos el rechazo. Y después  el otro, cuervo,  que era  representarnos como un invasor, como que íbamos  a sacarte algo. 

Fue una época difícil. Había terminado la dictadura militar recientemente, por ejemplo, nosotros usamos la palabra operativo de trasplante. La palabra operativo  significaba otra cosa en ese momento histórico, había que aclarar que era un proceso que nada tenía que ver con “el proceso”, como se decía en ese momento. Teníamos que aclarar  porque las palabras tenían un peso tan enorme. En fin, todo fue muy, muy complicado hasta que lo pudimos pulir. Por supuesto, había muchos analistas y psicoanalistas trabajando a nivel nacional. Éramos un grupo bastante grande que trabajamos en Buenos Aires y bueno, con diferentes estrategia llegamos a lo que son hoy las provincias. Todas tratamos de ayudarnos en todo el país y de hecho Tucumán siempre ha estado en ese sentido, colaborando con otras provincias. 

¿Cuáles fueron las estrategias para combatir la resistencia cultural y religiosa ante los trasplantes?

Fue  un trabajo que hicimos durante muchos años  en varios sentidos. Por ejemplo con las religiones católica, musulmana y judía. Ahora en los tres casos apoyan absolutamente lo que es la donación de órganos. Hizo falta muchos años de debates y paneles para poder aceptar y que cada religión desde su desde su doctrina pudieran tener las explicaciones desde  la ética sobre la importancia de la donación, hasta que llegamos a un acuerdo y todo muy bien hasta ahora. Desde el Papa Pío XII, desde 1956 en adelante, esto está apoyado por la Iglesia Católica.

También trabajamos en la concientización permanente de todos los ministerios, y de todos los niveles de atención en salud. Sabíamos que, cuando no hay un saber sobre determinadas cosas se genera malestar y angustia, se generan mitos, creencias y leyendas. Acá en el norte hay muchísimos mitos y muchas creencias, justamente cuando hay ciertas verdades que subyacen y que no se las entiende. Entonces, a partir de ahí trabajamos mucho sobre eso y empezamos a trabajar con el Ministerio de Educación, de todas las áreas de la Provincia. 

Recuerdo una nenita que conocí en una charla en la escuela de El Mollar,  en su escuela hizo un trabajo sobre donación, ahora es enfermera y su trabajo de tesis fue justamente referido a la donación de órganos. Es increíble, pero tenemos muchos casos al estilo. Los efectos comunitarios de la concientización, cuando se siembra, después lo toman y lo hacen propio. Ese es el objetivo al que queremos llegar, siempre. 

Durante las últimas décadas se trabajó en los medios de comunicación ¿cómo evalúa el impacto?

Fueron exitosas. Uno de los significantes claves que utilizamos siempre fue Soy donante, y luego le agregamos otras expresiones y preguntas. El slogan se implementó  casi desde los orígenes, es una frase que involucra directamente a la subjetividad comunitaria. Existen muchas campañas de donación, pero cuando alguien dice Soy donante se entiende que hace referencia a la donación de órganos. 

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En la actualidad, la Ley de Trasplante de órganos, tejidos y células (27. 447) marca que todas las personas somos donantes a menos que expresamente nos declaramos como No-Donantes. Esto formalmente incrementa el número  de potenciales donantes, ¿qué lugar ocupa la concientización a partir de esta ley?

Sigue siendo fundamental. Nosotros tenemos la idea de que hay que estar permanentemente concientizando, porque se tocan fibras íntimas que tienen que ver con un momento trágico, porque siempre son momentos trágicos, son muertes de personas que han fallecido pero que están en óptimo estado de salud y de ello hace que de ahí pueda ser la posibilidad de donar esos órganos que son óptimos para el trasplante. Entonces son situaciones muy traumáticas que atraviesa la familia y a la cual siempre va a haber que estar y trabajar con ellos. Por ello, a pesar de que ya deben ser donantes por ley y hay que acatar lo que dice, nuestro trabajo ahora es de contención a las familias. 

Algunas cifras de Argentina 

Durante lo que va del 2021 se realizaron 571 trasplantes.

En promedio sólo 4.6 por cada millón de habitantes son donantes.

En este momento hay 6931 personas que necesitan un trasplante para salvar su vida. 

INCUCAI | Argentina.gob.ar

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