Quema de cañaverales: consecuencias en la producción y en el ambiente

El Ing. Manuel Ponce, asesor de los Grupos CREA, analizó la problemática de la quema de caña de azucar.

Ponce se refirió a las normas Local Gap “caña sin uso de fuego”, las cuales consisten en un conjunto de procedimientos y documentación, en donde el productor se somete a auditorias y las va cumplimentando hasta el momento en que logra el 100% de normas mayores y un 95% de las normas menores.

A partir de ese cumplimiento logra un certificado que documenta fehacientemente que el fuego no ha sido usado ni en las tareas de cosecha ni en las de cultivo y además todo lo que se realiza en el campo se realiza con una óptica preventiva para que el fuego no ingrese a los campos en ningún momento.

También agregó que actualmente Tucumán cuenta con 28 mil hectáreas certificadas, distribuidas en 17 productores. “No son muchos los productores, pero la cantidad de hectáreas es importante, este año hay nuevos productores que han ingresado al programa, estimamos que vamos a contar con 30 mil hectáreas distribuidas en 20 empresas. Estamos en proceso de certificación, hasta el mes de septiembre se completan los ingresos de los productores al programa” añadió el entrevistado.

Según señaló Ponce, las ventajas de no quemar son totalmente aceptadas y cuantificables. Se puede comprobar la menor incidencia de malezas en los campos, menores pérdidas de humedad por evaporación, mayor conservación de humedad, mayor contenido de materia orgánica en el suelo al quedar toda la cobertura sobre los campos y se genera un menor impacto ambiental y menor condena social que cuando se utiliza fuego.

Con respecto al costo, el ingeniero manifestó que se calcula un costo de unas 100 bolsas de azúcar para cubrir gastos de implementación y auditorías externas.

El ingeniero explicó que las principales razones por las cuales se inician los incendios son, por un lado, aspectos que tienen que ver con la educación de las personas que residen en zonas rurales que no cuentan con servicios de recolección de residuos por lo que tienden a eliminarlos con fuego, pudiendo este propagarse, por otro lado dejar colillas de cigarrillos encendidas también ocasiona focos de incendios.

Y por último existen los fuegos ocasionados por hechos vandálicos por parte de personas cuyo único fin es provocar daños a los productores y la sociedad en general.

A modo de recomendación, Ponce aconseja cosechar en primer lugar debajo las líneas de alta tensión ya que son zonas de riesgo. Rastrar callejones, sobre todo donde hay circulación de personas, banquinas de rutas, caminos vecinales hacia escuelas y hacia centros médicos que son las zonas con mayor probabilidad de ocurrencia de incendios.

Nota publicada en : Suena a Campo

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