Informe de Amnistía Internacional: la pandemia profundizó la desigualdad, el abandono estatal y la violencia institucional

El COVID-19 visibilizó y profundizó la desigualdad sistémica, la represión como respuesta estatal y las políticas perjudiciales implementadas a nivel internacional. Además, América fue el continente más afectado por la pandemia. Así lo indicó hoy Amnistía Internacional en su Informe Anual. 

El Informe 2020/21. Amnistía Internacional. La situación de los derechos humanos en el mundo, documenta cómo las mujeres, las personas refugiadas, migrantes, el personal sanitario, los pueblos indígenas, las personas negras y otros grupos históricamente olvidados debieron soportar los peores efectos de la pandemia, mientras algunos líderes globales aprovecharon la crisis para intensificar su ataque a los derechos humanos.  

Como contracara, el reporte destaca el surgimiento de movimientos de protesta para cambiar esta realidad: las manifestaciones de Black Lives Matter en Estados Unidos y las protestas de #End SARS en Nigeria, a nuevas y creativas formas de protesta, como las huelgas virtuales por el clima. En el informe se describen numerosas victorias conseguidas por el activismo de derechos humanos en 2020, especialmente en materia de género: en Argentina, Corea del Sur e Irlanda del Norte se despenalizó el aborto y en Corea del Sur, Kuwait y Sudán se aprobó legislación para combatir la violencia contra mujeres y niñas. 

“La pandemia puso en evidencia la falta de inversión en temas clave como salud, tecnología, ciencia, trabajo y educación. Si bien nadie esperaba esto, los países menos preparados y más pobres han sido los mas afectados. Los trabajadores de sectores informales, las mujeres y otros grupos marginados son quienes mas están padeciendo los efectos de la pandemia. Este es un momento histórico, hoy más que nunca se requiere cooperación internacional y liderazgos positivos que pongan el respeto pleno por los derechos humanos y la reducción de la desigualdad en el centro de sus agendas”, sostuvo la directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski. 

Los derechos humanos en América 

América fue el continente más afectado por el COVID-19, con más de 54 millones de casos y 1,3 millones de muertes. Al comenzar el 2020, era la región más desigual del mundo, situación que empeoró con la pandemia, al caer en la pobreza otros 22 millones de personas, en tanto que el número de las que vivían en la pobreza extrema aumentaba en 8 millones. El COVID-19 golpeó duramente a la extensa economía informal de la región, mientras que las medidas gubernamentales con frecuencia afectaron los derechos económicos, sociales y culturales de quienes estaban en situaciones de mayor precariedad.

Las detenciones arbitrarias fueron práctica habitual, en muchos casos estuvieron relacionadas con la aplicación de las restricciones asociadas al COVID-19, y en algunos países se obligaba a las personas a someterse a cuarentena en centros gestionados por el Estado que no cumplían las normas sanitarias ni de distancia física. 

Al menos 10.558 trabajadores y trabajadoras de la salud de las Américas habían muerto a causa del COVID-19 hasta el 5 de marzo de 2021, mientras el personal sanitario de casi todos los países se quejaba de que sus respectivos gobiernos no proporcionaban condiciones de trabajo seguras ni suficientes equipos de protección individual. 

Los derechos humanos en Argentina (acceder al informe)

El COVID-19 agravó la persistente crisis económica del país. Paralelamente, las medidas para frenar la propagación del virus, significaron un incremento en la violencia por motivos de género. Los pueblos indígenas se vieron desproporcionadamente afectados. Además, hubo denuncias de desapariciones forzadas y uso excesivo de la fuerza por parte de la policía. En Tucumán se registraron dos casos de gatillo fácil: el asesinato de Luis Espinoza y de Ceferino Nadal.

“La pandemia generó dolorosas muertes y, paralelamente, el crecimiento de la desigualdad, los abusos por parte de los Estados y una crisis moral provocada por la asignación inequitativa de las vacunas entre países ricos y pobres. Al mismo tiempo, fue un año de celebración para el movimiento de mujeres ya que, después de décadas de lucha, se conquistó en nuestro país el derecho al aborto legal. Por estos claroscuros, el balance de este año nos muestra la importancia de mantenernos resilientes y el impacto concreto que puede generar la lucha por un mundo más justo”, agregó la directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski. 

Los derechos humanos en 2020 en cifras 

📌58% de los 149 países analizados tuvieron denuncias creíbles de tortura u otros malos tratos bajo custodia del Estado. 
📌56% adoptó medidas contra el COVID-19 discriminatorias para grupos marginados.
📌28% registró muertes de personas bajo custodia del Estado como consecuencia de tortura u otros malos tratos.
📌36% mantuvo presos de conciencia, es decir personas encarceladas o sometidas a otras restricciones de su libertad a causa de sus creencias, su origen étnico, sexo, color o idioma.
📌27% sumó nuevos casos de desapariciones forzadas.
📌31% registró ejecuciones extrajudiciales.
📌16% sumó denuncias de detención de personas LGBTI debido a su orientación sexual o su identidad de género.
📌28% registró denuncias de desalojos forzosos.

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