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Teatro

“Es obligación del Estado asegurarle aspectos culturales a la sociedad, tales como el teatro”

El Teatro Estable de la Provincia cumple su sexta década de vigencia con un elenco que transita un permanente cruce entre lo artístico y lo institucional. Desde La Nota abordamos algo de su historia en contraposición al presente, a partir de las voces de Oscar Zamora, Andrea Barbá y Ayelén Ormaechea, actriz de la actual puesta escénica: “Las de Barranco”.

El Teatro Estable de la Provincia, perteneciente al Ente Cultural de Tucumán, acaba de cumplir 60 años y su equipo lo festeja con la puesta en escena de la obra Las de Barranco, en el Teatro Orestes Caviglia (calle San Martín al 200).

Desde la organización de la puesta explicaron que la obra gira en torno a un texto de Gregorio Laferrére, concentrándose en una familia de mujeres cuya madre e hijas alquilan piezas de pensión, acuciadas por deudas; Doña María, viuda del Dr. Barranco, desesperada por conseguir dinero dispone de sus hijas -al mejor estilo patriarcal y machista- para ‘entregar’ a sus hijas a un ‘buen partido’. Bajo la dirección de Eva Halac, actúan en los roles principales Liliana Sánchez y Alejandra Páez Salas, en tanto que el elenco se completa con Jessica Carrizo, Daniela Canseco, Ayelén Ormaechea, Ruth María Elisa Plaate, Ignacio Hael, Guillermo Arana, Facundo Vega Ancheta, Andrés D’Andrea y Nelson Alfonso.´

“Mi personaje en Las de Barranco es Petrona”, señala una de las actrices del Teatro Estable, Ayelén Ormaechea. “Es una jovencita que va a lo de sus primas a buscar novio en la platea, porque ellas –los personajes- tienen un balcón que da a público. Entonces, intenta comunicarse con los espectadores y les presume todo el tiempo que puede. Sin embargo, se desespera porque nadie le da bolilla. Siente que sólo sus primas, y especialmente Carmen, son las que lograrán tener una pareja. Ésto, entre otras cosas, es parte de la propuesta de Eva, que busca evidenciar los mandatos sociales que las mujeres han tenido que cumplir siempre: valerse de un varón, de una pareja para poder pertenecer a un orden”, señala.

Ayelén forma parte del Teatro Estable desde el año pasado. “Soy muy nuevita y estoy aprendiendo mucho, curtiéndome, digo yo. Tengo compañeros que tienen muchísima trayectoria, de quienes admiro su oficio y experiencia”, indica.

Las de Barranco

Elenco Estable Provincial

El departamento teatral tiene a su cargo la programación del Teatro Estable de la Provincia (con una planta permanente de 13 actores y actrices) y, entre sus objetivos, persigue la promoción, estimulación y desarrollo de la actividad teatral provincial en los campos de la producción artística, la docencia y la investigación.

Otro objetivo es “establecer contactos en el ámbito local, regional, nacional e internacional, tendientes a concretar intercambios en materia de su competencia”, explica Oscar Zamora, Director del Departamento de Teatro del Ente Cultural de Tucumán desde febrero de 2011.

“La escena de hoy del Teatro Estable es igual de importante que la escena fundante y que aquella que comencé a transitar yo de joven, a sus casi treinta años de vigencia. Cada trabajo, cada puesta en escena, cada obra es un hito independiente, único e irrepetible”, sostiene el funcionario, conocido también por su desempeño actoral y musical.

Su vinculación institucional con el Teatro Estable tiene un poco más de ocho años, sin embargo, Zamora se relaciona con el género teatral desde pequeño. “Comencé a actuar en las obras escolares de la escuela primaria y luego en las del secundario en el Colegio Lorenzo Massa, donde se apostaba mucho a las actividades artísticas, posiblemente, por la influencia de Don Bosco, el patrono de los artistas y de la congregación salesiana a la vez”, recuerda, agregando que desde niño le gustaba mucho cantar, sobre todo con orientación lírica.

“Digamos que se me conjugaron ambas tradiciones -la del canto y la actuación- desde muy jovencito, pero no fue recién hasta el año 1987 que, pasando por el Círculo de la Prensa, escuché que alguien tocaba una melodía de tinte español que llamó poderosamente mi atención de sangre gitana, y entré”, detalla Zamora sobre la que sería su primera experiencia, codo a codo, con grandes referentes teatrales de la provincia y el NOA.

“Allí estaba al piano Ricardo Gómez Madrid, luego, Anita Ferulo, Norah Castaldo y Pablo Parolo (que en aquel entonces era un joven estudiante de teatro) sobre el escenario. La melodía era de una zarzuela escrita por otro extraordinario autor y director teatral llamado Manuel Maccarini. Yo estaba eclipsado viendo lo que sucedía hasta que Ricardo me comenta que hacía falta un personaje para la zarzuela, pero que debía cantar. Inmediatamente, me dieron una partitura, subí al escenario, hice un par de pruebas y volví a mi casa con un contrato para participar en La verbena alborotada de la Comedia Municipal de Tucumán, dirigida por Norah Castaldo, mi madrina artística”, relata.

“Sortilegio de amor” Norah Castaldo y María Angélica Robledo. (Archivo La Gaceta)

Oscar también formó parte de la Fundación de Teatro Universitario a cargo en aquel momento de Ricardo Salim. De aquellos comienzos, el artista y funcionario recuerda que tuvo el placer de trabajar con maestros y maestras de la talla de María Angélica Robledo, Olga Hynes O’connor, los mismos Ricardo Salim y Nora Castaldo, Juan Carlos Di Lullo, entre otros. Además, tuvo la oportunidad de viajar, ganar premios e interpretar papeles de textos clásicos griegos, teatro español, Shakespeare y autores locales. “Como no pasé por la Facultad de Teatro, siempre digo que aprendí de la generosidad de mis compañeros y maestros de la vida”, agrega.

Por otro lado, Oscar Zamora fue uno de los últimos en formarse dentro del grupo de radioteatro de Tucumán fundado en LV12. “Nelson González –su máximo referente- fue un maestro, un animal escénico con quien tuve el honor de formarme”, destaca. En efecto, Nelson González es considerado como un actor icónico de la historia del elenco del Teatro Estable y un referente del teatro tucumano para los y las artistas teatrales, incluso de la escena actual. Versátil y móvil, González dedicó el final de su carrera al teatro independiente.

Nelson González (Marga Fuentes)

 “Además, Silvia Quintana también fue una gran maestra y compañera, una estrella y una maestra del Teatro Estable con quien cantábamos tango frecuentemente”, señala. Pero de todas las personas que marcaron el recorrido teatral de Zamora, la huella más profunda la dejó el recordado maestro, actor y director Carlos Olivera, el ‘Gordo’; uno de los actores fundadores del Teatro Estable de la provincia y quien fuera responsable de algunos de los recuerdos más perdurables del teatro provincial. “A Carlos lo recuerdo por la calidad de sus trabajos, su generosidad y humanidad. Aun me emociona y entristece que, después de un ensayo de la obra teatral Regreso a casa (de Marcos Rosenzvaig) que preparábamos con el elenco del Teatro Estable de la provincia, lo sorprendió la muerte a las pocas horas de concluir, allá en el año 2005. Todavía lo espero al Gordo”, recuerda nostálgico.

El elenco del Teatro Estable en “Mi bella dama”, dirigida por Carlos Olivera (1979) – Archivo La Gaceta

Trabajar desde el teatro

Oscar Zamora, además de actuar y cantar, estudiaba ingeniería y trabajaba en el Mercado de Abasto, hechos que por momentos dificultaban su dedicación al teatro. “En ese entonces no estaba bien visto dedicarse de lleno al teatro, porque estaba asociado a una actividad de pasatiempo y hobby, como pasaba con las artes en general”, expresa. Al respecto, Zamora destaca que esa mirada alrededor de las artes había comenzado a cambiar a partir de los últimos 15 años, percibiéndola como una actividad laboral digna y noble. Pero que, a partir de la gestión de Gobierno nacional actual, se ha dado marcha atrás en aquella construcción, fruto de un fuerte vaciamiento cultural, notable en hechos concretos como la reducción del Ministerio de Cultura a Secretaría y la falta de apoyo y recortes presupuestarios a las entidades culturales como el INCAA, el INT.

“Es una obligación de parte del Estado asegurar los aspectos culturales a la sociedad, porque se tratan de un derecho. Sin embargo, ahora parecería tratarse de un lujo social y un medio de vida muy afectado para quienes trabajamos del teatro y las artes en general. Estamos en una situación de emergencia”, asegura.

En este sentido, Zamora insiste en que la cultura es un derecho y las artes son unas de las manifestaciones culturales más importantes que disponemos las personas. “Los trabajos vinculados a las diferentes tareas alrededor de las artes ameritan un sueldo digno como el del docente y el médico, porque colaboran como herramientas de cambio, son recursos de transformación social, comunicación y aprendizaje, es decir que no sólo responden a una necesidad de esparcimiento y entretenimiento que también son aspectos necesarios que configuran la salud y el bienestar. Con la coyuntura económica y social actual, cada vez son menos las personas que trabajan y viven dignamente de las artes. Sin embargo, contra viento y marea seguiremos defendiendo este espacio”, concluye.

Las artes y la cultura como derechos

En paralelo y en total sintonía con lo planteado por Zamora, la actriz e integrante concursada desde hace catorce años del elenco Estable de la Provincia, Andrea Barbá, destaca la importancia de que el teatro tucumano cuente con un espacio garantizado por el Estado, debido a que se trata de un bien cultural merecido por toda la sociedad, por lo tanto, “se trata de un hecho artístico que debe considerarse como parte constituyente de la identidad de cada comunidad”, señala. “Creo que la actividad escénica de la provincia es pujante, frondoza y selvática como nuestra yunga. Las actrices y actores trabajamos con tracción a sangre sobre cada una de las facetas que integran el quehacer teatral, entendido no sólo desde lo escénico en sí mismo, sino también desde la gestión, logística, prensa y difusión”, detalla.

Andrea Barbá (Fotografía: Daniel Albarracín)

Desde esta perspectiva, Barbá destaca que la existencia de un proyecto cultural garantizado por el Estado, como es la compañía del Teatro Estable de la provincia de Tucumán, profesionaliza y dignifica el trabajo actoral. “En la Argentina actual no es un hecho muy habitual, incluso, en la región del NOA se trata del único proyecto teatral asegurado por el Estado. En el caso de Catamarca, por ejemplo, existe una comedia municipal”, describe.

Trabajadorx escénicx

Barbá también pone de relieve el hecho de que pertenecer a una compañía como el Teatro Estable implica para el actor o actriz, permanecer en constante ejercicio laboral, porque se desarrollan cuatro puestas al año que habilitan un training escénico y corporal que, a su vez, demanda profesionalismo y perfeccionamiento frecuente. “Este combo habilita el cruce creativo, y colectivo, entre todas las personas que integramos la producción de cada puesta, originando dramaturgias escénicas muy importantes, tanto a nivel regional como nacional. Los cruces con profesionales de otros contextos y escenas políticas y sociales son verdaderamente interesantes y enriquecedoras”, explica la actriz y actual co-conductora del programa radial Manyines en la tarde junto a Guido Guerrero, en Radio Fish.

Otra característica que Andrea Barbá indica de la experiencia laboral en el Teatro estable es el encuentro con los compañeros y compañeras. “Cada integrante tiene una edad y un recorrido escénico y de vida muy diferente, tanto los antecesores como los nuevos compañeros que, año a año, se van incorporando dan pie a diferentes camadas y estilos que convergen en el Estable”.

Por otro lado, Barbá destaca que los tiempos creativos para desarrollar una obra son muy diferentes en una compañía de teatro estable comparados con los del teatro independiente, debido a que éste último puede sostener una demanda tanto de meses como de años. Además, el Teatro Estable se debe a un organismo estatal y enmarcado en un proyecto cultural nacional, que implica un cruce permanente entre lo artístico y lo institucional. “Todo nuestro quehacer es atravesado por ambas instancias que establecen tiempos creativos muy rigurosos. Esto significa que los problemas escénicos deben resolverse con bastante urgencia y versatilidad en un tiempo determinado y no ideal”, señala.

Las de Barranco

El sesenta aniversario de este proyecto cultural estatal festeja a partir de una puesta cuyo texto original fue escrito en 1867. “Doña María, la madre de sus primas, expone a Carmen todo el tiempo, con su dulzura y su belleza, ante los hombres del vecindario, para obtener de ellos algo material”, retoma Ayelén Ormaechea sobre la misma. “Como si Carmen fuera su mercancía de intercambio, por lo que también es víctima/victimaria del mismísimo machismo”, señala.

Las luchas feministas, la marea verde y el movimiento Ni Una Menos vienen cambiando las perspectivas y acciones que tienen las mujeres cis y colectivo LGBTIQ+ sobre el sinfín de conductas patriarcales y machistas que atraviesan a diestra y siniestra a nuestra sociedad. “Las mujeres ahora tenemos conciencia sobre los machismos que operan en una obra de hace más de ciento cincuenta años, y es la lucha feminista la que esclarece el lugar que ocupamos (y que deberíamos haber ocupado hace mucho)”, indica Ayelén. “Me parece muy valioso que desde el elenco podamos abordar un proyecto escénico que indique una pregunta sobre los vínculos de las mujeres en relación al patriarcado como lo hizo Eva Halac en esta oportunidad. Lo celebro”, completa Ormaechea.

La obra subirá a escena el próximo viernes y sábado a las 22 horas, respectivamente, en el Teatro Orestes Caviglia de calle San Martín al 200.


La imagen destacada es una gentileza del Ente Cultural de Tucumán

Escrita por

Periodista

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