¿Cómo es abortar en cuarentena?

La pandemia del coronavirus no logró detener las cifras de aborto en Tucumán. Los acompañamientos de Socorro Rosa siguen siendo respuestas fundamentales ante un contexto de crisis sanitaria y pandemia global. Ya suman más de 300 acompañamientos en dos meses y la urgencia continúa.

Fernanda tiene 31 años y vive en Aguilares, se enteró del embarazo antes de que comience el aislamiento. Su salud está en riesgo porque es hipertensa, pero en el Caps no le dijeron que podía interrumpir su embarazo según el Protocolo de Aborto no Punible. Noelia tiene 19, se enteró apenas comenzó la cuarentena de que estaba embarazada, ella no quiere ser mamá todavía. Josefina tiene tres hijos y es víctima de violencia de género. Hace un mes que no tiene su menstruación y está preocupada. No quiere tener otro hijo con la persona que la golpea.

A todas las une lo mismo: el deseo y la urgencia de abortar en un contexto de crisis sanitaria y pandemia mundial.

¿Cómo es abortar en cuarentena? ¿Cuáles son los mecanismos que una persona tiene que desplegar para hacerlo en la intimidad de su casa? Si durante el resto del año, es difícil acceder a una Interrupción Legal del Embarazo, ¿qué sucede durante una crisis sanitaria?

Socorristas en Red es una articulación que reúne a 54 colectivas feministas de todo el país que ofrecen información sobre usos seguros de medicación para abortar y acompañan las decisiones y procesos de aborto medicamentoso. Desde el año 2014 sistematizan los datos que las personas que se comunican con les dan.

En el 2019 se comunicaron a la línea 14.802 personas para pedir información sobre aborto. Efectivamente se acompañaron a 12.575 personas que decidieron interrumpir su embarazo, mientras que 802 fueron derivadas al Sistema de Salud. Lo hicieron de manera segura y acompañades. “El aborto no es una experiencia que atañe únicamente a las mujeres. La capacidad de gestar y, por ende, de abortar involucra a otras formas de vivir el género”, explican en el libro donde publicaron la sistematización del 2019.

Tucumán, la provincia declarada “provida” por la Legislatura, es la tercera provincia después de Córdoba y Buenos Aires que más acompañamientos realizó: 1.564.

Entre 2018 y 2019, creció más de un 70% los acompañamientos socorristas. La irrupción del aborto de la mano del debate legislativo en 2018 significó, entre otras cosas, la difusión masiva por diferentes medios de la existencia de medicamentos para abortar, junto al crecimiento cuantitativo del número de colectivas y de activistas feministas que integran la red.

En Socorro Rosa Tucumán son más de 18 activistas que rotan las diferentes tareas: atender el teléfono (una única línea pública), organizar los talleres presenciales, hacer el acompañamiento telefónico, continuar la comunicación post aborto, articular con el Sistema de Salud en caso de que sea necesario.

Hasta el 20 de marzo, el primer acercamiento era a través de la línea pública. En esa llamada se brindaba información y contención y se acordaba un taller grupal.

La atención socorristas también tuvo que adaptarse al contexto de aislamiento y pandemia, pero la línea nunca dejó de funcionar.

“Los llamados implican más tiempo. Hay muchas personas que llaman angustiadas o preocupadas porque no saben si en este contexto van a poder resolver o no. Muchas preguntan si seguimos atendiendo y acompañando. Implica otro tiempo al teléfono de explicar que sí las vamos acompañar, pero que las opciones o los tiempos de resolución vienen a ser otros”, cuenta una de las socorristas tucumanas.

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Las llamadas a los teléfonos o los mensajes a las redes sociales denotan angustias extras: ¿cuántas semanas van a pasar hasta que yo pueda resolver este problema? ¿Cómo van a ayudarme con esto si no puedo salir de mi casa?  

Los encuentros eran cara a cara y grupales. Grupos de entre 8 o 12 personas se encontraban con dos socorristas, donde se compartía información y se diseñaban estrategias para que puedan realizar el aborto en sus casas con la medicamentación recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Allí podían hacer preguntas, contenerse, y quedar en contacto incluso con otra mujer que estuviera pasando la misma situación y poder acompañarse durante el proceso. 

Desde su surgimiento, Socorristas en Red utiliza el protocolo recomendado por la Organización Mundial de la Salud para abortos con medicamentos utilizando misoprostol y mifepristona. Está demostrado que es el método más seguro y que menos complicaciones genera en las mujeres y personas gestantes que interrumpen sus embarazos. 

“Nos estamos dando nuevas estrategias para comunicarnos en cuarentena. Como socorristas también nos valemos de esas herramientas que nos ofrecen las redes. A las pibas les ofrecemos hacer talleres virtuales solas o en grupo con otras chicas que también van a abortar. A veces se complica porque no tiene internet, entonces tenemos que hacer los encuentros por audio, o a veces ellas no le contaron a nadie en la casa, entonces no tienen la comodidad para sentarse una hora a prestar atención, estar atentas y descartar las dudas”, explica otra de las socorristas.

Una de las chicas mintió que tenía que hacer un curso. Se encerró en su cuarto, se puso los auriculares, inició la video llamada y solo decía que si o no cuando entendía o no entendía las indicaciones. Otra esperó que se duerman todos en la casa para poder comunicarse. “Están más solas, porque por lo general no cuentan a su primer entorno, sino a la amiga, a una prima o una tía. Pero en este contexto es más difícil que puedan estar acompañadas. Es más complejo generar la confianza que sí sucede en los encuentros cara a cara. Cuesta entender nuestra dinámica, por qué hacemos lo que hacemos, qué es lo que podemos ofrecer en este contexto. Sumado a que todo se dilata un poco más y hay que calmar esas ansiedades y es difícil no habiendo contacto físico”. 

Abortar en cuarentena

Desde que comenzó la cuarentena, socorristas de Tucumán realizaron aproximadamente 348 acompañamiento, de los cuales 69 se derivaron al Sistema de Salud y se hicieron como Interrupciones Legales del Embarazo.

Lejos de relatos dramáticos, el socorrismo aportó a que los abortos puedan ser diferentes. A pesar de que muchas de las personas que se comunican con la urgencia de abortar están solas, siempre va a haber alguien del otro lado del teléfono recibiendo la escucha, acompañando y conteniendo. 

Así fue como Noelia, de 19 años, atravesó su aborto. Ella vive en la periferia de la ciudad con su mamá y sus dos hermanos y comparte habitación con una de ellas. El solo hecho de poder ir a la farmacia a conseguir la medicación fue una odisea. Recién decretaban el aislamiento social obligatorio y circular por la calle ameritaba una muy buena excusa y un permiso de circulación. Dijo que iba a lo de su novio por que estaba enfermo y tenía que llevarle unos remedios. Se tomó un taxi, consiguió la medicación y volvió a su casa. Primer obstáculo superado.

El otro desafío era hacerse un aborto en  su casa y que nadie se diera cuenta. Empezó temprano con la primera dosis, la tomó a las 6 mientras todos dormían. Entró a la página de Socorristas en Red donde indican como hacerse un aborto con misoprostol, un medicamento que produce contracciones uterinas y por ello se usa para provocar el aborto, para asegurarse de estar haciéndolo bien. Unos días antes se había comunicado con la linea de Socorro Rosa Tucumán y ya había tenido el taller virtual donde le explicaron sobre el procedimiento y se sacó sus dudas. Se acordó de lo que habían hablado sobre las tres vías que hay para hacerlo: sublingual, bucal o vaginal. 

Noelia eligió la bucal. A primera hora de la mañana agarró cuatro pastillas y se la puso tal como indicaba la voz en el teléfono que le había explicado todo. “Entre la mejilla y la encía”. “No las tragues”. Esperó unos 30 minutos a que se disuelvan. El sangrado podía comenzar en cualquier momento pero le habían dicho que de igual manera tenía que completar todo el procedimiento para que no queden restos. 

A las tres horas tenía que repetir el primer paso. Ya se habían despertado sus hermanos y eso la puso un poco intranquila, sin embargo se metió al baño, agarró otras cuatro pastillas y se las puso en el mismo lugar, dos de un lado y dos del otro. A la pregunta de por qué se demoraba tanto en el baño respondió “estoy menstruando” y nadie preguntó más nada. 

Los síntomas comenzaron y el dolor abdominal la hizo acostarse y mantener posición fetal. Recordaba las recomendaciones de la socorrista con la que había hablado. “Podes ponerte una bolsa de agua caliente, tomar un té de manzanilla o tomar ibuprofeno”. Empezó el sangrado y los dolores aflojaron un poco pero después volvieron. Llegó el momento del tercer paso. Las últimas cuatro pastillas y después esperar a que todo siga sucediendo. 

El sabor de las pastillas le daba un poco de asco a esta altura. Era la siesta y en su casa su mamá trabajaba en la computadora y sus hermanos peleaban de aburrimiento. Se las puso, espero 30 minutos mientras estaba sentada en el inodoro. “¿Cómo voy a saber si el aborto se completó?” le preguntó por wathsapp a la socorrista que estaba del otro lado del teléfono. Recordó que le habían dicho que podía demorar hasta 72 horas y que tenía que expulsar el saco gestacional. Buscó en internet “saco gestacional”, escroleó por la pantalla viendo una gran variedad de coágulos de diferentes tamaños a la vez que le llegaba la respuesta de la socorrista. “Vas a expulsar coágulos y en algún momento el saco gestacional. Podes fijarte en el inodoro si lo vez, o cuando estes con el sangrado sentate en el bidet o la bañadera. Te vas a dar cuenta por que  es una textura más sólida que un coágulo, no se disuelve con el agua”. 

Lloró un poco por que le dolía y ya estaba cansada. No poder contárselo a nadie en su casa le generaba un estrés extra, pero no estaba sola. A cada rato le llega un mensaje de la única persona que sabía y eso la aliviaba. 

Cayó el saco gestacional en el bidet. Lo vió y se sintó tranquila. Lo peor ya había pasado. El sangrado fue disminuyendo, pero siguió unas horas más, sabía que era parte del procedimiento por lo que había leído en la página de la OMS. Ella se había informado muy bien. 

“Controlá la cantidad, que no sea de color oscuro y que no tenga un olor poco habitual al de tus menstruaciones. Acordate que si tenes fiebre o un sangrado muy abundante tenes que asistir a la guardia” fue el último mensaje del día que recibió Noelia. Luego se volvería a comunicar para el control postaborto y pensar juntas un método anticonceptivo. Se tomó un último ibuprofeno y se acostó a dormir. Ya había abortado.

Qué está pasando con las ILE

El acceso a la interrupción legal del embarazo (ILE) y a métodos anticonceptivos son “servicios esenciales” durante la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 en Argentina. Así lo anunciaron las autoridades sanitarias siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Existe una normativa nacional que garantiza la práctica del aborto por causales y la exime de sanción penal. Los equipos de salud están obligados a asesorar, acompañar y proveer los insumos para que las personas con ese derecho accedan a la interrupción legal.

Antes de la pandemia no estaba garantizado y aceitado de manera generalizada el acceso a ILEs en Tucumán por ausencia de políticas públicas que reduzcan las resistencias hacia su implementación y gestionen los recursos materiales y simbólicos necesarios.

Los obstáculos dentro del sistema de salud han podido sortearse por la presencia de profesionales de la salud comprometidas y comprometidos con garantizar derechos y respetar las decisiones de las personas que deciden abortar y las articulaciones establecidas entre la red de socorristas y el sistema de salud que se tejen desde el surgimiento de la red.

De los 348 llamados que recibieron, 69 pudieron resolverse a través del Sistema de Salud, tanto en hospitales como en CAPS. “Hubo una predisposición del programa de Salud Sexual y Procreación Responsable y de efectores de la salud que entienden además el contexto y se comprometieron a garantizar el acceso a la interrupción legal del embarazo”, contó una de las activistas.

El trabajo socorrista no termina en la derivación al Sistema de Salud, sino que también hacen un seguimiento y un acompañamiento de esos procesos para revisar cual es la información que les dan en la consulta, repasar el uso correcto de la medicación, si además del ILE pudieron acceder a un método anticonceptivo, y estar conectadas al momento de realizar el proceso y ver que efectivamente se haya resuelto.

El problema actual es que no hay insumos en Tucumán. “Esto tiene que ver con que el número de ILES que se está garantizando es similar al número que se garantizó en todo el 2019, y las partidas de medicación se calculan según las utilizadas en años anteriores”, expresó otra de las activistas.

“No es suficiente para la cantidad de personas que necesitan o que deciden interrumpir sus embarazos. De más está decir que ese número es bastante chico en relación a las personas que llaman al teléfono y sabemos que no todas las personas que quieren o necesitan interrumpir un embarazo llaman a nuestro teléfono, lo bueno es que sí se está resolviendo un número importante a través del Sistema de Salud, pero no es suficiente”, aseguró.

Lo cierto es que cada vez son más los y las profesionales que están garantizando ese derecho, aunque la decisión continúa siendo individual y no como política pública.

“No hay una decisión política, por parte del gobierno provincial de invertir recursos en este tema. Se mandó una nota pidiendo que desde el Gobierno Provincial se invierta en comprar misoprostol. Sabemos que todos los recursos están destinados al covid, así que no es una prioridad política para nada invertir en esto”, agregó. 

Los abortos en segundo trimestre casi no se garantizan en el sistema de salud, a pesar de que la normativa vigente no establece ningún plazo cuando las causales justifican la intervención. Por otro lado, señalan que no hay profesionales que garanticen ILE en todo el territorio tucumano. “Las que se realizan es porque son efectores de salud contados con los dedos que los garantizan y con los que se pueden articular”. El resto de las personas quedan sujetas a la voluntad de quien le toque en la consulta.

Dentro de los obstáculos que perciben desde Socorro Rosa al acompañar es la falta de información y el desconocimiento de algunas prácticas como el AMEU (aspiración manual endouterina, una técnica médica para aspirar el contenido del útero). “No siguen los protocolos. Ha pasado en algunas circunstancias que pedían la ecografía previa, cuando no es un requisito y el acceso a la ILE se debería garantizar en la primera consulta”. Además, no destierran la práctica de legrado (desaconsejada por la propia OMS) y siguen existiendo hospitales que tienen servicios de ginecología plagados de objetores de la práctica.

Cifras

● Entre 2014 y 2019 hubo 38.116 personas de todo el país a quienes Socorristas en Red brindó información sobre usos seguros de medicación para abortar.

● De ese total, acompañaron en sus procesos de aborto con medicación al 83,8%; es decir, a 31.936 personas.

● Derivaron y acompañaron a 1.508 personas a diversos sistemas de salud.

Dónde llamar

Para contactarte con Socorro Rosa Tucumán podés llamar al 381 588-9042 (Claro), mandar un mail a [email protected] o contactarte por facebook en Socorro Rosa Tucumán

También está habilitada la línea gratuita 0800-222-3444 de Salud Sexual y Reproductiva, perteneciente al Ministerio de Salud de la Nación, donde se puede pedir información sobre como acceder a una Interrupción Legal del Embarazo

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