Comienza el Festival MAP: una respuesta de amor a una realidad que duele

Foto de La Palta

Por Gabriela Cruz para La Palta

Juventud, militancia, discusión. Fuerza transformadora. El intento de curar de la manera más bonita posible el dolor por la pérdida de un amigo. Así sienten y definen el MAP quienes forman parte de lo que comenzó como un festival artístico y hoy es un proyecto que incluye actividades de formación, charlas debate y otras actividades que se realizan a lo largo del año. MAP se ha convertido en un acrónimo de Matías Albornoz Piccinetti, el nombre del adolescente que el 19 de mayo de 2017 murió apuñalado en un enfrentamiento en pleno centro tucumano -a metros de las calles 25 de Mayo y Santiago del Estero-. Estudiaba en el Gymnasium y tenía 16 años.

Quienes conocían y querían a ‘Paver’ -como le decían cariñosamente a Matías- sintieron que el tratamiento de la noticia en los medios de comunicación no fue justa. Que el foco se ponía en la violencia como si fuera una característica propia de la juventud. Que era una mirada estigmatizante que recorta una realidad mucho más compleja. Que no se iban a quedar de brazos cruzados llorando la muerte de un amigo. Que pedir justicia no era lo único que querían hacer. Encontraron en el arte una herramienta para expresar eso que les movilizaba y les unía. Así nació en 2019 el primer festival, que se realizó en la Usina de la Universidad Nacional de Tucumán. 

El año pasado, para realizar el encuentro hubo que adecuarse a las condiciones impuestas por la pandemia, a través de la virtualidad y las redes sociales. “Este año le estamos dando una vuelta de tuerca, buscando hacer algo de mejor calidad”, dice Pablo Moliterno, egresado del colegio y compañero de Piccinetti. Detalla que ahora tienen una cuenta en YouTube por donde transmitirán las actividades artísticas previstas. En esa misma cuenta ya se encuentran compartidos los registros de la edición 2020. 

Mucho más que un festival

“Nos concebimos como un proyecto que trabaja todo el año y no solo para la organización de un festival. Entendemos que el arte es una herramienta, un medio para llegar a un fin y en este caso el fin es generar espacios de reflexión, de prevención y de contención. Y le damos a este festival un contenido político que nos invita a pensar y debatir”, dice Jerónimo Márquez. El joven de 23 años -egresado del colegio Gymnasium UNT en 2015- integra la comisión organizadora desde el inicio. “Cuando sucedió lo de Matías sentí que esto que se estaba gestando con el MAP era la posibilidad de tener una respuesta de amor ante un acto tan terrible”, asegura, y destaca el trabajo que realizan durante todo el año a través de espacios para la formación y debates entre jóvenes y adolescentes. 

“Si tengo que definir el MAP, es juventud, militancia y discusión”, dice Pierina Vallino, estudiante de Cine que se sumó el año pasado, interesada en el espacio que se le brindaba al cine en el festival, y que encontró allí un espacio de militancia. “Si bien tenemos al arte como medio, somos jóvenes y adolescentes que levantan ciertas banderas y sale. Y discusión porque seguimos siendo algo en crecimiento y la discusión se vuelve clave porque la opinión de les otres cada día te hace crecer personalmente y como proyecto”. 

Desde el principio para Moliterno fue mucho más que un festival. Compartió con Matías la vida cotidiana, las giras, los campamentos, entre otros momentos. Y si bien reconoce y construye esa dimensión política de un proyecto ambicioso que busca impactar en la sociedad y dejar una huella transformadora, sigue siendo de reparación personal. “Este espacio, además de expresar mi pensamiento político, de ser un lugar donde puedo hacer algo para que la sociedad cambie, es una manera de no olvidar a un amigo. Es el intento de curar de la manera más bonita posible el dolor de esa pérdida”, sostiene el joven de 21 años, que estudia Derecho y Trabajo Social.

Al proyecto MAP se pueden seguir sumando jóvenes y adolescentes que quieran trabajar y militar las banderas de los derechos humanos, de la no violencia, del feminismo. Las actividades continúan todo el año con articulaciones con diferentes organizaciones sociales y se construye con reuniones en las que se abre el debate para crecer y fortalecerse. Este grupo no teme asumir que existen discusiones que aún no tienen saldadas. Pensar y repensar conceptos como el punitivismo y su implicancia en la sociedad que quieren construir es parte de la tarea del proyecto, que se cristaliza en estas tres jornadas del festival que empieza hoy a partir de las 20. 

Por el homicidio de Matías Albornoz Piccinietti, se encontraban imputados tres menores de edad. El lunes 17 fueron sobreseídos todos, dos de ellos considerados inimputables por tener 14 y 15 años al momento de los hechos y el tercero -sindicado como quien se llevó el arma homicida de la escena del crimen-, por falta de pruebas.

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