Cultura

Álvaro Cormenzana: el último poeta

Este miércoles realizarán un homenaje al escritor y músico jujeño en el Ente Cultural de Tucumán. Como acto prelúdico en busca de la memoria colectiva, también lanzarán la re-edición de dos de sus obras, que harán materia de algunos de los versos que el poeta recitó, incesante, a lo largo de su vida.

“La primera vez que vi a Álvaro fue en el salón de actos de la facultad de Filosofía, repleto de estudiantes escuchando a Borges”, recordó la artista Qoqi Méndez. “A la hora de las preguntas fue el primero en interrogar, pidiéndole que hable de su ceguera en relación a su producción literaria, sin antes dejar de opinar sobre su obra desde un conocimiento profundo y crítico. Álvaro ya había perdido su ojo derecho en un accidente doméstico y creo que este hecho lo hermanó con Borges para siempre”, continuó Qoqi, cuñada y familia desde hace casi cuatro décadas de Cormenzana.

Álvaro Sebastián Cormenzana fue escritor y violinista. Jujeño, nacido eventualmente en Buenos Aires, un 22 de febrero de 1954. Su producción literaria fue publicada a partir de los años setenta en revistas y antologías del norte argentino.

“Languidece su cuerpo, entre una luz amarilla.
El silencio, sin música, cobija la locura.
Entonces, reposa, en las palabras.
Tiene calma de orfebre,
en el sueño de la captura del instante.
Entonces, reposa, en las palabras.
Hasta que, a veces, la gracia permite
su más alta hechicería:
Pez en el agua del idioma,
navega la ilusión
de estar afuera de cualquier palabra”.

Poeta en un fumadero de opio

Álvaro falleció en Tucumán durante la tarde del último 7 de octubre. La noticia conmovió a cientos de personas de distintos ámbitos vinculados al arte en general, pero a la literatura y a la música en particular, viralizándose en distintas redes sociales y medios periodísticos de varios puntos del país, sobre todo de Jujuy y San Miguel de Tucumán -entre ellos La Nota-, recordando pasajes de su obra y despidiéndole con afecto.

Equipo y Obra 

“Álvaro ha sido un gran amigo y un maravilloso maestro de poesía” dijo Francisca Alarcón Irrazabal, escritora, bailarina de tango y violinista. “Sentado en su café de siempre, me veía pasar por la cuadra -éramos vecinos- y me invitaba a charlar sobre musas, como Ezra Pound, y la actividad literaria en Tucumán”, recordó la joven estudiante de la carreras de Letras. 

Jorge Montesino -con quien también compartíamos la vecindad- fue el último editor de Álvaro y fuimos muy amigos. Siempre nos juntábamos los tres”, expresó. “Cuando nos enteramos de su fallecimiento, ese mismo día nos reunimos con Jorge y expresamos el deseo de mantener vivo su legado y las huellas que caló a lo largo de su vida, razón por la que nos pusimos en contacto con su familia (Gonzalo Cormenzana, Qoqi Méndez e Iñaki y Ainhoa Cormenzana Méndez) y comenzamos a trabajar en el proyecto “Equipo Obra Álvaro Cormenzana”, y aquí estamos; presentando dos nuevas ediciones de su trabajo, dentro de unas pocas horas en la Sala Hynes del Ente Cultural de Tucumán”, continuó Francisca.

Los poemas del jigante y Algo por el estilo

“Hoy, a las 20.00 hs, presentaremos dos ediciones de la obra de Álvaro; una es la tercera de Los poemas del jigante que incluye un prólogo nuevo del escritor jujeño, Pablo Baca y -de algún modo- discípulo de Álvaro”, adelantó Jorge Montesino.

“Esta edición también incluye prólogos de dos escritores jujeños, uno de su amigo y hermano Ernesto Aguirre (2009) y otro de Alejandro Carrizo (2011), que fueron creados para ediciones anteriores que no llegaron a concretarse”, continuó. “En esta oportunidad, dicha publicación también incluye un posfacio con notas de Alejandro Morandini -editor de la primera edición-, y una crítica de la cordobesa Nélida Caña, quien vivía en Jujuy por aquel entonces. La otra edición que presentaremos hoy corresponde a la segunda de Algo por el estilo, que incluye la novedad de un prólogo mío y unas palabras iniciales de Francisca Alarcón Irrazabal“. 

Tapa de la nueva edición


El último poeta
MIGUEL DE MONTAIGNE

No importa quién es Álvaro cuando se escribe en los poemas pero sí importa el coraje de las voces en su cuerpo; si tuviéramos la debilidad de zanjar esa pluralidad y buscar una voz- la que siempre hemos escuchado con dulzura recitar- solo encontraríamos la lealtad al verso limpio, a la palabra dicha, a la desnudez de todos.

Mi cuerpo
son historias
de alguien
que eligió
mi nombre
para olvidarlas.

Es cierto que se buscó a sí mismo y su potencia poética jamás fue un reposo tranquilo – por detrás los relámpagos del acto creativo- pero ávido sustrajo la palabra que revela hoy una ausencia y nos dejó todos los sentidos abiertos.

Y desaparecí
cuando ella,
desnuda a mi lado
preguntó si es verdad
que se pudre
el cadáver de un sueño.

Hay hombres en los que muere un dios, son los que vigilan el polvo humano y la insatisfacción pero que dicen lo inconcebible. Es este, el poeta, quien hace menos cruel la caída.

Voy hacia ti como Ícaro.
¡Qué importan mis caídas
si ocurren siempre en el mismo sitio,
siempre en mi cuerpo!

Álvaro ha buscado la palabra, la más tenue en el lindero de una noche, ahora y callado no es mera sombra sino el último poeta.

Francisca Alarcón Irrazabal, 26 noviembre 2018


“Sin música sería invisible el mundo”

Álvaro Sebastián Cormenzana

“Años atrás, Álvaro, además de la lectura y la escritura como alimento esencial, aprendía violín en el conservatorio para calmar el demonio de una posible ceguera. Tocaba por la noches, cuando las reuniones de intelectuales se convertían en fiestas artísticas”, continuó Qoqi. “Recuerdo particularmente una fiesta en el departamento de la Catamarca, donde vivía con su hermano y mentor Gonzalo. Esa noche después de bailar Pink Floyd y fumar y beber en abundancia, nos propuso salir a mirar la luna a un balcón interno como si fuéramos en una nave. El tocaba frases sueltas de Claro de Luna y nosotros nos mecíamos y cantábamos como auténticos pasajeros de la nave “Va de Fellini”… Lo extraño, a pesar de que nunca comulgó mucho con la performance, tuve en él un maestro para mi escritura. Me dejó leyes inamovibles para mi poesía.

Nunca “pero”,
no agregar “mente” a los adjetivos.

“El enrejado de las sombras”, una frase que amó de mi poesía.

Fuimos espejos y sombras tanta veces”, concluyó la artista.


Autorretrato o par lui-même

Las dos valen, no digo que sirvan.
En una época mientras leía las cartas a Theo, que Van Gogh enviaba a su hermano, yo me dibujaba la mano con que sostenía el libro. Mi novia de entonces también lo hacía. Digo que dibujaba cosas mientras leía esas cartas.

En el 76 hice un dibujo que conservo. Dibujaba en el estilo de Picasso sin saber que ese hombre era el que mandaba en el mundo de la pintura. Era un tipo que huía despavorido corriendo sobre la palma de una mano enorme.
Estaba intentando autorretratos cuando murió mi padre. Luego del funeral, pinté un lienzo amarillo y puse un poco de azul directamente con el pomo de óleo y no intenté nunca nada más.
Por sí mismo.

Quizá porque ignoro quién me lleva es que tejo con palabras el ser que soy en algunas circunstancias. Y de esas algunas, lectores y oyentes leen y hablan y parece que así también se construye el mundo. Y no son mundos iguales. Unos leen de la letra impresa, otros de servilletas y otros me escuchan decir y están presentes.
Entonces, todo lo que soy mientras no tejo con palabras es un tesoro que no quiero perderme y es ahí cuando apuesto por la Música, sin la cual sería invisible el mundo.
A veces, leyendo a algunos escritores me digo que no hay por qué satisfacer la demanda bestial de querer comprenderlo todo. Un escritor por sí mismo es el género que más satisface a las bestias de la curiosidad de lectores o al chusmerío inacabable de los oyentes y al monstruo del sueño de los escritores que quieren ordenar el mundo y olvidan que la tarea de un poeta es dejar que siga girando.

En lugar de contarles fábulas y apuestas sobre el que creo ser, prefiero que mis poemas, como esas cartas de Vincent, les hagan pensar que escribir poemas tiene una felicidad que le es propia sea cual sea el drama que descubra y, si al leer, se les ocurre cantar o hacer algo que valga la pena y que les impida ser menos malos habrá gente que seguirá creyendo en este oficio y que autorretratos y por sí mismos, en el fondo, sólo sirven para confiar que quien no hechiza es una buena persona.
Lo cual, no siempre es cierto.
De ahí la biografía, pero todavía no me he muerto.

Álvaro Sebastián Cormenzana


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El evento comienza a las 20.00 en la Sala Hynes (San Martín 251). Las nuevas ediciones cuentan con el apoyo de el Ente de Cultura de Tucumán y del Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy. También se presentará el “Equipo Obra Álvaro Cormanzana” y el Sitio Web Oficial del poeta. La entrada es libre y gratuita y los libros se venderán en conjunto (pack) y tendrán un costo total de $ 500 (se podrá abonar en efectivo, con débito o crédito en el mismo lugar de la presentación). Al finalizar se ofrecerá un brindis en honor al poeta.