Un cuerpo mítico de la memoria visual y el ritual colectivo

A más de un mes de la inauguración de “La Bienal” de Fotografía Documental, la muestra Siluetas & Lazos continúa en pie, propiciando un escenario ideal para el “Tucumán Arde MUNT” que culmina mañana. Desde La Nota conversamos con Guadalupe Arriegue, quien junto a Julio Pantoja compartieron la curaduría de la muestra de mayor despliegue de la octava edición. “El Siluetazo es la fuente. ¿Qué significó entonces y qué significa hoy?”. Fotografía, ritual y performance.

“¿Cómo se transmite la memoria si no hay escritura? ¿Cómo se nombra lo inasible? ¿Por qué algo se vuelve un documento?”, son algunos de los interrogantes explícitos que se perciben en la muestra más grande de la 8ª Bienal Argentina de Fotografía Documental: Siluetas & Lazos, la cual guarda -y dispara a la vez- respuestas y preguntas más complejas para responder. “Un registro de lo que fue, una necesidad de volver fímero lo efímero, de marcar y señalar”, enuncia un fragmento como pista. 

“Una constelación de cincuenta artistas se presentan con el objetivo de reflexionar sobre la fotografía y el uso documental de una manera expandida, por fuera de sus bordes dimensionales e interdisciplinaria”, comienza el texto curatorial dispuesto en hoja de sala de la muestra que supo apropiarse de todas las salas y alrededores del MUNT y que “recupera la experiencia artístico-política del Siluetazo en la primavera de 1983 y cada silueteada, como prácticas colectivas donde en cada imagen, en cada sombra, hay un sitio de memoria y un gesto ritual. La expresión social relacionada a la creación de una presencia a partir de una ausencia. El gesto visual se convierte en un acto performático que señala, repara y religa, a través de la apertura, la imprevisibilidad y la heterogeneidad caleidoscópica”, continúa.

 

                                                                                                                                                Por Agostina Pedroni (Colirio pa que vean)

Siluetas & Lazos mantiene diversos puntos de encuentro con lo que despierta la memoria del Tucumán Arde, “aquella manifestación artístico-ideológica que puso en tensión los límites entre vanguardia estética y vanguardia política”, manifestó la licenciada Claudia R. Epstein, coordinadora del área de cultura de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT, quien organizó una serie de actividades, junto a su directora, la licenciada Verónica Pérez Luna, en el marco de los 50 años del Tucumán Arde en el MUNT, provista de varios debates integrados por distintas personalidades del arte tucumano, entre otras propuestas. La de hoy: una entrevista abordada por Julio Pantoja a uno de los integrantes del Grupo de Vanguardia de Rosario, realizador del Tucumán Arde, Norberto Puzzulo.

“Hicimos propias varias premisas del Tucumán Arde”, GIT en La Nota

(Re)significar significados

Eduardo Gil fue el fotógrafo homenajeado en esta Bienal, cuya parte de trabajo desarrollado entre las décadas de los setenta y ochenta se hizo presente en la escena tucumana actual a través de la serie El Siluetazo (1983), elegida como punto de referencia de la última edición bienalera. “Este trabajo trajo preguntas alrededor de los alcances de la fotografía documental en el registro de performances colectivas, en la producción de sentido, el re-encuadre, el registro de lo que acontecido, el ritual y la memoria a través de las imágenes”, explicaron su curador -y director de la Bienal-, Julio Pantoja, y su curadora, Guadalupe Arriegue.

 

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Eduardo Gil en el MUNT, por Gastón Guirao (Colirio pa que vean)

 

Cuerpo de lazos

“La pegada colectiva de 30.000 siluetas en tamaño real, ideada por una tríada artística que recurrió a las Madres de Plaza de Mayo para poder llevarla a cabo, y pegadas en la Plaza de Mayo en 1983, dio origen a un acto colectivo con una función restauradora. El movimiento de imágenes que despliegan las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo señala el horizonte del sujeto social creador”, indicó la fotógrafa y licenciada en letras y residente en C.A.B.A., Guadalupe Arriegue, en una suerte de reflexión inicial, para dar cuenta del proyecto que la convocó a Tucumán como curadora de la muestra que juntó a más de cincuenta artistas, mayormente abocados a la fotografía. “Los territorios de la memoria colectiva son producto de una labor constante. Con una convocatoria abierta, activamos ese espíritu, para buscar imágenes latentes e invisibles, ni fijas, ni reveladas, proyectadas. Y las enlazamos, para armar un cuerpo. El resultado posiciona a la fotografía en múltiples dimensiones, separada del plano cartesiano y en búsqueda multidimensional, se abre a la vida”, continuó sobre la muestra que inauguró el viernes 19 de octubre en el MUNT.

Paso a paso

“Todo comenzó a partir de una invitación que me hizo Julio Pantoja, luego de compartir en una mesa de gestión de la Feria Independiente de Fotolibro Mendoza el año pasado. Entre pasillos conversamos sobre fotografía y performance, puesto que los dos estamos vinculados a ambas prácticas, él como miembro del Instituto Hemisférico de Performance y yo como investigadora del tema, y desde otro específico que es el archivo performance. También discutimos sobre algunas consideraciones alrededor de la fotografía documental actual y qué pasa en los cuerpos también desde las perspectivas documentales, lo que devino en la invitación a participar en la última bienal”, recordó Arriegue.

“Comenzamos a reunirnos una vez por semana, conversando y leyendo bastante bibliografía -contemporánea y de los setenta- sobre fotografía y performance. Diseñar la convocatoria fue todo un tema, porque contemplaba varias aristas, temas y el desarrollo de una idea como la fotografía expandida, pero señalando la fotografía y la performance en conjugación con la foto emblemática de la serie El Siluetazo de Eduardo Gil, título con el que jugamos para dar nombre a la muestra. Posteriormente, investigando sobre arte argentino, surgió el Tucumán Arde que conmemora su 50 aniversario”, mencionó Arriegue sobre las dos experiencias artísticas vinculadas a manifestaciones políticas, agregando que “ambas se anclaron en la performance, en la acción colectiva y en la intervención de distintos espacios públicos. Fueron experiencias en las que, colectivamente, se puso el cuerpo dando lugar a una vanguardia donde los bordes de lo político y lo artístico se desdibujaron. A partir de este cruce pensamos -con Julio- en una idea alrededor de ‘el arte en la vida’, por llamarlo de algún modo. Vimos eso”, continuó.

 

                                                                                                                                           Por Agostina Pedroni (Colirio pa que vean)

Contra hegemónico: poder colectivo

“He vivido un tiempo en Río de Janeiro y mantengo un vínculo muy estrecho aún con varias personas. A pesar de ello este año fui por primera vez al carnaval y me impactó y emocionó muchísimo ver la fuerza de otro poder colectivo en el que también se evidencia una fuerte resistencia y crítica política, pero en medio de música, baile y fiesta. Esta impresión se la transmití a Julio y pudimos entramarla al proyecto curatorial como otro tipo de poder colectivo. Es una forma de dar cuenta que los derechos humanos se pueden leer y abordar de diversas maneras y cada una de ellas resultan válidas en términos de función social”.

 

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Por Gastón Guirao (Colirio pa que vean)

 

Continuidad fluida

“Viajé a Tucumán entre mayo y junio para conocer el Museo y establecer criterios del proyecto curatorial y, de paso, participé de la primera vuelta de la clínica Fotografía y política de Cora GamarnikAndrea Jösch en la Escuelita de Famaillá. Esto último fue decisivo para cerrar y completar de sentido lo que terminó siendo Siluetas & Lazos. Concluida esa instancia, entre cientos de personas que aplicaron a la convocatoria, había proyectos que ya tenían forma y estaban materializados en algún soporte, pero también había otros que circulaban en el plano de las ideas y se concretaron dentro de la museo”, detalló. 

” Otro factor decisivo para mí fue ver el Salón de Arte de Contemporáneo de la UNT. El proyecto curatorial del Salón, vinculado a las instituciones del arte, guardaba una relación muy fuerte con lo que veníamos gestando para la muestra, razón por la que decidimos conjuntamente mantener cierta continuidad, especialmente amalgamando algunos criterios presentes en la Sala 0 y en el caos creativo de la Sala 2, donde se alojaba el trabajo del El Bondi Colectivo. Incluso apropiamos una frase que escribieron en la pared luego de una discusión colectiva que nos habilitó a conservarla y que forme parte de Siluetas & Lazos”.

“Decir la institución desde la práctica artística”, sobre el XIVº Salón Nacional de Arte Contemporáneo en La Nota
“Los artistas piensan, enuncian, critican y asumen la institución desde el interior de la misma”, sobre el XIVº Salón Nacional de Arte Contemporáneo en La Nota

 

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Por Agostina Pedroni (Colirio pa que vean)

 

“Otra decisión conjunta con Julio fue que la convocatoria sea abierta, con artistas locales, de afuera, instalados, emergentes y, paralelamente, con algunas invitaciones, las cuales habilitaron la inclusión de las galerías, patio y hall de entrada de las instalaciones del MUNT, para las que hubo también una decisión curatorial en cuanto a las obras elegidas que no pasaron por la convocatoria abierta, entre ellas, un texto -pensado como obra- de Cora Gamarnik que tiene continuidad con el Tucumán Arde, de Esteban Pastorino, Eduardo Gil, Liliana Contrera, Gabriel Orge y Juan Falu desde la música y el ballet de afro, Bembé Guiné, que felizmente se hizo presente con su performance. Aquí tiene pie de arranque la idea de ritual, cerrando con una ‘silueteada'”.

“Fue una muestra muy fuerte de hacer, no sólo por la cantidad de artistas involucrados y el trabajo de producción, sino también por el arrojo a lo imprevisible, porque la performance tiene un gran componente que excede a lo diseñable y creo que los resultados superaron ampliamente mis expectativas. La inauguración fue maravillosa y la muestra sigue ahí presente”, señaló sobre el proceso y la construcción que actualmente alberga al Tucumán Arde Munt. Considero muy importante destacar el trabajo de carácter impecable que desarrollaron desde el equipo de montaje, integrado por Maxi Caram, Alejandra Jiménez y Marcos Zucardi y el equipo del Museo. En este caso el montaje fue más del 50% del trabajo general”.

Autores/as: Alejandro Stark / Andrea Alkalay / Anita Pouchard Serra / Belén Grosso y Sebastián Pani / Beto Gutiérrez / Celeste Gómez Mujica / Colectivo Posteo / Diego Aráoz / Eduardo Gil / Ensamble Bembé Guiné / Esteban Pastorino / Eric Markowski / Federico Caruso / Federico Martinelli / Federico Viegener / Fernanda Molina / Fernanda Rivera Luque / Fernando Julián / Gabriel Bicho / Gabriel Orge / Gabriela Ballesi / Guadalupe Gómez Verdi / Guilherme Bergamini / Henrik Malstrom / Inés Bonduki / Juan Diego Pérez LaCruz / Lara Negro Otero / Liliana Contrera / Luis Martínez Conde / Marcos Goymil / Marcos Méndez / María Eugenia Cerutti / María Sol Tuero Caso / Mariana Saprisa Morán / Martín Bollati – Federico Paladino / Mecha Frías / Mercedes Fino / Nathalia Heim / Nicolás Martínez Ribó / Nicolás Sáez / Pablo Tesoriere / Paula Herrera Nóbile / Paula Teller / Sandy Gutkowski / Sergio Adriano / Sol Kutner / Soledad Borches 

 

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Por Gastón Guirao (Colirio pa que vean)

 

Sistema expresivo

“Hicimos un ritual. Aparición de una desaparición. Hablamos de fotografía, celebramos los derechos humanos para sanar el dolor. Reparación del cuerpo, hacia el cuerpo y con él. Una imagen de los que no están”, reflexionó Arriegue. 


“El sistema expresivo, como manifestación estético-política, define un nuevo territorio de creación colectiva, posdisciplinario y posinstitucional. Es irreductible al circuito del arte y a la democracia del mercado, y sin embargo acontece en una situación mundial donde el mercado coordina y simultáneamente destruye la cooperación social. Crea nuevos afectos y nuevos perceptos, y esa es su forma de resistencia”* 


 

Una llama para el Tucumán Arde

“Los 50 años del Tucumán Arde, no sólo no podían quedar fuera de Silueta & Lazos sino que son el espíritu colectivo de la muestra. La idea de homenaje no me cerraba por completo, puesto que me genera sensación de cierre, de pasado, pero en el ámbito del MUNT, un espacio público, de y para la comunidad, no podía ser de otra manera y lo apropiamos. La desaparición se volvió aparición”, concluyó Guadalupe Arriegue para La Nota

“El cuerpo individual se vuelve universal, a partir del gesto de delimitar un contorno. La luz y la sombra para hacer la silueta, y hacer visible lo que no está, del mismo modo en el que actúa la fotografía. Pliega tiempos, se sale del plano y señala un acto. Queremos dejar atrás el paradigma de la foto que caza, la cámara como arma y el disparo, para los dos lados. En todo caso si hay muerte, habrá vida. Pensamos en recolectar imágenes, no en disparar cuerpos. Si la fotografía es un arma, es política”, señala un fragmento del texto curatorial de Siluetas & Lazos que continúa en el MUNT hasta el 20 de diciembre.

 

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Por Gastón Guirao (Colirio pa que vean)

 


*Véase Santiago García Navarro, “El fuego y sus caminos” (2006) en El Siluetazo, Ana Longoni y Gustavo Bruzzone (comp.), Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2008.

Fotografías: Colirio pa que vean excepto la fotografía destacada, realizada por Guilherme Bergamini

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