Reseña sobre la obra El Perro
Lucía DZ escribe una reseña de la obra El Perro, de Inés Haedo, Gabriel Argiró y Mariana Rosciano. Nuevas funciones el 16 y 23 de mayo en La Veleta, Crisóstomo Álvarez 124.
Me cuesta confiar en los perros. Cuando yo era chica un dogo me persiguió por la cuadra, por la vereda de mi casa. A partir de ese pequeño accidente vecinal, todos los perros comenzaron a darme miedo. No importaba si era un mastín americano, un caniche toy o un caschi mediano. Inventé tácticas para esquivarlos, para no estar cerca. Fue difícil con perros en cada esquina de la ciudad.
El tiempo me fue amigando. Ya puedo estar cerca de un perro y hasta acariciarlos… pero, por dentro siempre creo que existe una potencial amenaza en ellos. Incluso en los más adorables… y eso lo confirmé en “El perro”, unipersonal con Inés Haedo dirigido por Gabriel Argiró.
No son todos, pero son todos tipos. No se si leyeron o escucharon esa frase alguna vez, pero creo que se le asemeja a algún tipo de regla matemática donde la masculinidad más dura e intransigente marca una regla que nos sigue costando transformar.
En La Sordería un manto de luz rojiza cubre la mayoría de las escenas. Todo, todo, todo pareciera el relato ominoso de un personaje que solo puede cagarla. Es asqueroso y encantador, ruin y deslumbrante. Él, él, él. Si no es él, son sus amigos. Vemos a este perrito ser un varón. Lo vemos contar una historia como lo haría un varón.
(Alerta: diré muchas veces la palabra varón).
Este varón es medio insoportable. Es un pesado. “Que pesado”, pienso y me río a carcajadas. No paro de reirme. Lo que hace Inés en el escenario es increíble. No quiero dejar de verla, de verla ser él. De verlo a él ser un Perro, aunque eso incomode. De ver a un varón ser un varón.
-“Le meto la lengua hasta el fondo, asi tuuuuuun.” Se rasca la oreja. Toma cerveza. Toma otra, toma otra. En un momento me doy cuenta que me rio a carcajadas de un varón que me daría miedo. Se toca el pito. Se toca el pito una docena de veces y lejos de querer irme de la sala, de llamar a alguien, de hacer una mirada cómplice con una amiga para darnos la alerta, nos estamos riendo a carcajadas. Lloro de la risa. Me parece encantador, no dejo de mirarlo y sorprenderme.
¿Cómo nos quedamos 50 minutos mirando y riéndonos de una situación de la que queríamos salir corriendo?
Pasa que la Ines, el clown, el teatro y eso que sucede ahí… que nos enfrenta a nuestros peores temores. Nos dan vuelta como una media con la risa como caballito de Troya.
Hace días que no paro de pensar en el Perro. En esos Perros. Encantadores y ruines, bananeros y fatales.
¿Cómo es posible que sea tan encantador?
No son todos los perros, pero todos son así. Ocultan entre cuatro patas y una cola graciosa que se bambolea en el aire, el peligro de un tarascón fatal.

Actúa: Inés Haedo
Dirección General y actoral: Gabriel Argiró
Dirección en expresión corporal: Mariana Rosciano
Dramaturgia: Inés Haedo y Gabriel Argiró
Gráfica: Carolina Gramajo
Diseño de iluminación: Aida Navajas



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