Cultura

Reconstruir, reinventar y trazar historias a través del tatuaje

En los últimos años, cada vez más son las personas que deciden grabar en su piel una imagen, una frase, un paisaje, una abstracción, un animal o la representación de un ser querido. No podemos pensar que el tatuaje es una moda, porque si hay algo que implica, es su permanencia y perpetuidad (más allá de que se pueden tapar, o incluso borrar con algún tratamiento).

Lo cierto, es que también son cada vez más las personas que tatúan, y ese espacio que había sido agenciado por varones cis, hoy cuenta con un gran abanico de otras identidades que también empuñan la aguja para grabar sus propios estilos, reconstruir, reinventar y trazar historias a través del arte del tatuaje.

Lluvio es un chico trans no binario chileno que llegó a Tucumán en plena pandemia y acaba de abrir su estudio. Tatúa hace casi nueve años y rescata el valor de lo colectivo para pensar la práctica del tatuaje desde lugares no hegemónicos. Para dibujar, se conecta con sus emociones, incluso con aquellas que “nos han enseñado que tenemos que evadir, como la pena, el dolor, la rabia, el miedo, porque me parecen igual de importantes que las que nos han enseñado a catalogar como “positivas“”.

Y cuenta que “algo que inspira mis ilustraciones es poder conjugar la naturaleza cotidiana, sus pérdidas, dolores y fantasmas, con el lado de la ternura, la paciencia y el afecto; lo que genera en algunos casos paisajes, personajes y escenarios fantásticos”.

Desde La Nota, conversamos con él y te invitamos a conocerlo.

Para turnos y consultas contactarse a través de instagram @medu.ttt o por mail medu.artecorporal@gmail.com

¿Cómo llegaste a Tucumán?

En un principio venía a visitar a mi novio. Ahora, con la pandemia, las posibilidades de viajar con tanta frecuencia cambiaron, por lo que en mi última visita decidí quedarme en Tucumán por más tiempo. Junto con esta decisión también tomé la de armar mi propio estudio de tatuajes, el cual ya está en funcionamiento.

¿Cómo fue que iniciaste en las artes gráficas, el tatuaje y la ilustración?

Desde pequeño siempre estuve cerca del dibujo, las manualidades y las artes plásticas en general. Mi padre fue artesano y dibujante, cosa que me mantuvo cerca de experimentar y hacer desde ahí. A mis 19 años me mudé desde la ciudad en la que crecí, Santiago, a Concepción. Ahí estudié Artes Visuales en la universidad y me recibí en el 2015.

En simultáneo, empecé a aprender el oficio del tatuaje en un estudio privado llamado 13agujas, ahí fue donde me interioricé en la práctica de la modificación corporal.

A parte de la cuestión artística, desde adolescente me acerqué a mis sensaciones físicas a través de prácticas de modificación corporal (la perforación, el tatuaje y otras más) que me permitieron transmutar y atravesar procesos importantes para mí. Entonces, estando en el estudio, automáticamente me dí cuenta de que el tatuaje era una profesión que me interesaba llevar adelante porque conjugaba muchos de mis intereses.

¿Cómo ves la escena tucumana en cuanto al tatuaje?

Llevo muy poco tiempo acá y mi estadía más larga ha sido en contexto de pandemia, por lo que encontrarse con otras personas no es tan simple como lo era antes. Por esto, no me atrevería a decir mucho en cuanto a la escena del tatuaje en general. Sin embargo, he tenido la oportunidad de conocer el trabajo de algunas tatuadoras, particularmente a Abbe Morales, quien ha sido muy generosa de su conocimiento y de los espacios que ella ha transitado como profesional.

Sí pienso, en función de mi habitar en otros territorios y mi construcción colectiva con otras personas en esos lugares, que estaría bueno que existan espacios para el intercambio de conocimiento, estrategias y reflexiones sobre la practica del tatuaje, en donde podamos dialogar personas que no sean heterosexuales o cis. Estoy seguro de que tenemos muchas cosas interesantes que entregar desde nuestros lugares no hegemónicos.

¿Qué te inspira para hacer tus ilustraciones?

Soy una persona que toma mucho contacto con sus emociones, entonces en mis ilustraciones me gusta hacerlas presentes y enfocarme en aquellas que nos han enseñado que tenemos que evadir, como la pena, el dolor, la rabia, el miedo, porque me parecen igual de importantes que las que nos han enseñado a catalogar como “positivas”.

Por otra parte, me siento muy atraído por la naturaleza y los elementos que la componen en todas sus formas. Esto también se ve en mis ilustraciones, me gusta poder mostrar a aquellos seres vivos que conviven cotidianamente con nosotrxs: las mariposas que vemos en la calle, las hormigas que crean sus casas bajo nuestros pies, las tucuras que aparece después de una tormenta, la planta silvestre que crece entre el asfalto.

También creo que algo que inspira mis ilustraciones es poder conjugar esta naturaleza cotidiana, sus pérdidas, dolores y fantasmas, con el lado de la ternura, la paciencia y el afecto; lo que genera en algunos casos paisajes, personajes y escenarios fantásticos.

¿Qué estilo de tatuaje te caracteriza?

El tatuaje como cualquier práctica artística es una búsqueda constante que, además, las últimas décadas ha evolucionado a pasos enormes con toda la tecnología que se ha puesto a disposición.

Personalmente, he practicado distintas técnicas que me permiten ser bastante amplio al momento de traducir una idea a la piel. Me dediqué varios años a la técnica de acuarela, después a la geometría, el puntillismo, y el black and grey en su amplia gama.

De todas maneras, actualmente estoy muy enfocado en mi propio estilo: mezclo puntillismo con la estética del grabado antiguo. Uso principalmente el negro y grises en mis composiciones, el color aparece en uno o dos tonos como máximo para detalles que dan contraste entre tanta oscuridad.


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