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“Nosotros también somos familia”

Una pareja, formada por Joaquín Guevara y Tomás Rodríguez, denunciaron que fueron agredidos, violentados y expulsados del restaurante “Accademia della Pizza” (ubicado en Scalabrini Ortiz y Santa Fe), por trabajadores del local.

Mientras el presiente Mauricio Macri planea su candidatura presidencial y, en Brasil, los sondeos indican que una “corporatocracia militar” se avecinaría con un Bolsonaro ganador en las elecciones del 28 de octubre, la violencia y discriminación vivida por una pareja de jóvenes varones en una pizzería de Palermo, no darían cuenta del respeto por la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, sancionada en el año 2010. Dicha ley establece que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”.

“Nos sentamos uno al lado del otro y vino el encargado del local a decirnos que estábamos en un ambiente familiar y que teníamos que retirarnos. Cuando le dijimos que nosotros también éramos familia, nos echaron”, denunció Tomás Rodríguez ante un grupo de periodistas.

Captura de pantalla del perfil de Facebook de Tomás Guevara

“Nos asustamos mucho y fuimos a la comisaría 23 a hacer la denuncia”. Ayer fueron a Medicina Legal de la Policía para que constataran las lesiones sufridas. La denuncia de Tomás en su perfil de Facebook no tardó en viralizarse. “Encima nos decían ‘vengan a pagar lo que deben, los vamos a hacer meter en cana, son unos asquerosos’, ‘Pero si ustedes nos echaron’, contesté y alguno de ellos les contestó “porque se desubicaron”.

Eran $350 pesos. Tomás le dio al encargado su tarjeta de débito pero el hombre le dijo “débito no”. Los empleados escoltaron a la pareja hasta un cajero pero estaba cerrado. “Lo de la plata era una excusa porque caminaban atrás y nos decían: ‘Es para cagarlos más a trompadas'”.

Cruzaron a otro cajero, sobre Santa Fe, sacaron plata, le pagaron al encargado en la calle. “Nos quedamos inmóviles en el semáforo con ellos atrás que nos seguían diciendo ‘no vuelvan más, putos de mierda’.

Sergio Rivadulla, dueño del local, dijo que leyó en las redes sociales lo que había pasado y echó al encargado. “Dijo que en una mesa había una familia que se quejó, y también dos señoras mayores de otra mesa le hicieron señas. Nada de eso lo justifica. ¿Decirles que es un salón familiar y por eso está mal que una pareja se dé un beso?”.

 

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