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A un mes del travesticidio de Ayelén Gómez
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A un mes del travesticidio de Ayelén Gómez

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Esta semana se cumplió un mes del asesinato de Ayelén Gómez, la joven trans cuyo cuerpo fue hallado sin vida en las tribunas del Club Lawn Tenis el 12 de agosto. “Justicia por Ayelén” se volvió un grito nacional y, ante el dolor, la organización fue la respuesta más fuerte.

Hasta ahora, el crimen sigue impune y sin detenidos vinculados con la causa. La semana pasada, Andhes se presentó como querellante. Desde la ONG comentaron la importancia de que la Justicia investigue su muerte de manera efectiva e imparcial, tomando en cuenta la posible existencia de motivaciones basadas en prejuicios, para lo cual se vuelve indispensable que las investigaciones estén libres de estereotipos relacionados con la identidad de género de la víctima. Se incluyó explícitamente el pedido de no descartar la existencia de un delito de odio y agotar las vías de investigación tendientes a acreditar o no la existencia de un transfemicidio.

“A pesar de los avances en Argentina, la población trans y travesti sigue siendo objeto de graves hechos de violencia en nuestro país, donde su esperanza de vida se encuentra entre los 30 y 35 años de edad, y para quienes se presentan obstáculos estructurales en el disfrute de derechos como el acceso a la justicia, la identidad o a una vida libre de violencia”, remarcó Mariana Paterlini, coordinadora del Área de Género y DDHH de la organización.

Desde el comienzo, el caso adquirió amplia cobertura provincial y nacional. La situación de vulnerabilidad de la población travesti y transexual en la provincia y en el país se vio reflejada de la peor manera, y la temática cruzó las fronteras de unas pocas preocupaciones.

“A lo largo de los años la comunidad trans fue la más vulnerada en sus derechos. La muerte de Ayelén es un ejemplo de lo que a diario vivimos. No podemos acceder a un trabajo, no podemos ser incluidas socialmente, no conocemos nuestros derechos y la gente tampoco conoce que tenemos derechos”. Las palabras de Claudina Rukone, integrante de la mesa de “Justicia por Ayelén”, ayudan a dibujar el contexto en el que se lleva adelante este pedido de justicia.

Una escuela de puertas abiertas a todxs

Ante la exclusión social, la falta de educación y el acceso a los derechos fundamentales, muchas mujeres trans se ven empujadas a la prostitución como única salida laboral.

Un actor clave dentro de este contexto es el CeTrans, el primer centro educativo trans a puertas abiertas de la provincia. Este viernes, la escuela celebra su primer aniversario; pero en este corto trayecto su impulso para visibilizar al colectivo trans fue fundamental. La propuesta del centro educativo vino a dar respuesta a una problemática concreta: la falta de acceso a la educación. Para éste sector de la sociedad, completar los estudios resulta casi impensable. Sin embargo, actualmente cuenta con más de 70 estudiantes secundarios y 10 primarios, con un 30% de alumnado trans, convirtiéndose en el segundo del país.  El primer lugar lo ocupa un bachillerato precursor en la modalidad, el Mocha Célis, en la ciudad de Buenos Aires.

Ayelén Gómez fue alumna del Mocha Celis y, en su regreso a Tucumán, quería ser parte del CeTrans con la idea de retomar los estudios. Se había ido a Buenos Aires algunos años atrás debido a una situación de abuso y persecución policial. Allí había estudiado durante dos años en el bachillerato popular, al que consideraba como su “segundo gran hogar”. En un video que se compartió a través de las redes sociales, contaba como el estudio había reemplazado “cosas que no le servían más”.

“El asesinato de Ayelén vino a ejemplificar lo que a diario, en diferentes puntos del país, y a muchas, nos pasa”, cuenta Claudina. “El abuso policial, la discriminación social, la exclusión familiar, la humillación, la vergüenza, la aspiración a futuro de una vida mejor, el saber que vivir el día a día es lo único que tenemos porque no sabemos si mañana vamos a estar y si estamos no sabemos en qué condiciones estaremos”.

La situación en Tucumán

En la provincia aún se encuentran vigentes las leyes que facilitan el abuso de autoridad y la violencia policial hacia personas trans y travestis en situación de prostitución. La ley orgánica de la policía y la inconstitucional ley de contravenciones habilitan a los policías a impedir su actividad, contribuyendo a su situación de vulnerabilidad.

El asesinato de Ayelén fue el puntapié que visibilizó la problemática, sus abusos y la no respuesta del estado a éstas situaciones. El 14 de agosto se realizó la primer reunión en el CeTrans con el motivo de sumar fuerzas para exigir justicia por Ayelén.  Se convocaron alrededor de 70 personas de casi 30 organizaciones sociales. Tomaron la palabra las chicas trans, contaron su realidad y aseguraron que esta muerte no iba a quedar impune. Pocos días después se realizó una masiva marcha conducida por la familia de Ayelén, sus amigas y las que podrían haber sido sus compañeras de escuela.

Los reclamos y cantos de la marcha se dirigían al estado y la policía, como principales responsables.

Desde esa fecha las chicas no pararon más. Luciana Barraza asegura que “no habrá justicia porque no nos la devolverán viva, por más que encuentren a los culpables. Pero logramos reunirnos para ser voces y hacernos oír para que no siga pasando.” Y Claudina agrega “el asesinato de Ayelén solamente nos vino a mostrar de que todas estamos expuestas a lo mismo por la falta de una mirada inclusiva de la sociedad hacia nosotras. Sobre todo, esa necesidad que tenemos de sentirnos parte, y de que nos hagan sentir parte.”

Cupo Laboral trans

En este contexto, un proyecto de ley sobre el cupo laboral trans comenzó a resonar en la legislatura tucumana. Dos proyectos presentados por el legislador José María Canelada y la legisladora Nancy Bulacio, que establecen un cupo laboral trans de un 1% en la administración pública provincial, fueron unificados y tenían dictamen favorable. El miércoles 30 de agosto, las chicas trans, acompañadas por organizaciones sociales y partidos políticos, se concentraron en la legislatura, a la espera de la resolución. Durante esa mañana ya corría el rumor de que se bajaría el proyecto y mandaría a comisión.

Fue el legislador Raúl Albarracín (UCR-Cambiemos) quién pidió que el proyecto de ley fuese remitido a comisión nuevamente, moción que tuvo el apoyo del oficialismo. Argumento la inconstitucionalidad de la ley, porque era discriminatoria. En menos de 6 minutos, la ilusión de un debate se esfumó. Los y las asistentes que observaban el show desde los palcos respondieron al unísono gritando “discriminación”, repitiendo esa palabra 20 veces, mientras el orador continuaba con la sesión y los legisladores opositores se levantaban de sus sillas mostrando su indignación.

Ahora resta esperar, sin bajar los brazos. Posiblemente se reanude el debate luego de las elecciones. Está claro que la tenacidad de las mujeres trans que se organizaron luego de travesticio de Ayelén, no dejará dar marcha atrás a una lucha que recién comienza en Tucumán.

“Lo que pedimos a los gobernantes es que aprueben leyes de inclusión y de visibilización para la comunidad trans. Es lo único que va a hacer que se conozca una problemática que muchos ignoran y que en el futuro se salven vidas”, concluye Claudina.

“Ayelén será recordada como Lohana, como Diana, como la Mocha Celiz”. Lo dice Luciana Barraza como un deseo y un compromiso.

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