Lenguaje inclusivo | La democracia de la E

lenguaje inclusivo

El gobierno de Ciudad Autónoma de Buenos Aires prohibió mediante resolución el uso de lenguaje inclusivo en las escuelas de su jurisdicción. Rápidamente  el bussismo en Tucumán se propuso intentar replicar esta medida para la provincia en una clara movida política para ganar adeptos entre quienes no gustan del uso de la E o la X.  

Resulta necesario entonces decir algunas palabras sobre el asunto, porque aunque el gobierno de CABA tiene una larga lista de pendientes por realizar,  se dedicó a intentar regular el modo de hablar de las personas. 

1) El lenguaje es un acto de habla, no tiene esencias. El filósofo alemán Wittgenstein dice que el lenguaje es como una caja de herramientas, cada palabra/herramienta es distinta y tiene distinta función según el uso que se les de. Las palabras, entonces, cobran sentido mediante su uso, y esa es precisamente la riqueza del lenguaje. Siguiendo a este autor podríamos decir que cada comunidad expresa un determinado juego del lenguaje: es la interacción entre las palabras y la vida de las personas.  Detrás de la E y de la X existen personas que deben ser respetadas. 

2) El lenguaje se refiere a personas concretas. La E puede significar muchas cosas, muchas veces su uso da cuenta de un posicionamiento político. Pero en el espacio áulico, muchas también puede  referir a personas concretas, a niñes y adolescentes que están expresando un sentir y que piden ser llamados de ese modo. Y el objetivo de la escuela es contener a todas las infancias y adolescencias y brindarle herramientas para la vida, no importa si se identifican con A, con O o con E, sino que puedan tener garantizado el acceso y la permanencia en las instituciones.

3) Ninguna forma de hablar debería estar prohibida ni exigida, o por lo menos en democracia eso nunca debería pasar. La libertad de expresión que suele aparecer en boca de posicionamiento de derecha, es un derecho de todas las personas. 

Las formas del lenguaje no deben ser ni estar prohibidas ni exigidas, sino precisamente reflejar las intenciones y los deseos de las comunidades que lo hablan. 

4) Resulta particularmente llamativo que la ciudad que más palabras y frases en inglés usa, exija al cuerpo docente hablar en “español”,  como si el habla argentina fuera una simple fotocopia de la Corona española, sin historia, sin dinamismo y sobre todo sin identidad propia.  Si aceptamos que take away no es un uso correcto del español, pero se usa y tiene sentido y no agrede a nadie, deberíamos entonces aceptar el uso del lenguaje inclusivo si más. 

5) La avanzada por el lenguaje inclusivo tiene que ver con otras cosas, con varios intereses mezclados y con ponernos a debatir una y otra vez lo mismo. Es importante recordar que no se trata solo de hablar con E o X sino de que las infancias  se encuentren bien y para ello el gobierno porteño podría primero centrarse en qué comen estos niños y niñas. Las licitaciones millonarias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con empresas privadas dan como resultado entregas de viandas con comida en mal estado y escaso valor nutricional. Este asunto parece no horrorizar a nadie, o por lo menos no tanto como se horrorizan con la letra E. Casualmente la legisladora más joven de CABA  y usuaria del lenguaje inclusivo, Ofelia Fernandez fue quien promovió modificar la reglamentación para que la comida de las infancias y adolescencias porteñas no sea solo un negocio y tenga estándares saludables. En este marco, la avanzada macrista se parece mucho a una maniobra de distracción, para que no nos fijemos en qué se llevan a la boca miles de niños y niñas, y nos ponen a debatir sobre los actos de habla. 

6) El marco normativo Internacional y Nacional en materia de género y diversidad propicia el uso del lenguaje inclusivo. No obliga, sólo propicia. Reconocer la diversidad necesariamente supone reconocer una otredad que vive, habla y se expresa en sus propios términos y tiene el derecho hacerlo. Que una resolución pretenda cerrar el discurso de las escuelas a esta realidad va en contra de la implementación de la Ley Nacional 26.743 de Identidad de Género.

Lo que no se nombra no existe, y es hora de dejar de expulsar a identidades trans y no binarias del sistema educativo. Sería interesante pensar qué postura tomarán  la diversidad del PRO en estos asuntos, y también qué postura tomará el presidente de la Coalición Cívica ARI, diputado nacional, Maximiliano Ferraro, activista gay. 

Los actos de habla que irrumpen en la vida diaria y llaman la atención, la e, la x, la tonada, los neologismos y las expresiones de las adolescencias son como los sabores nuevos para nuestra ingesta diaria de discursos.

Aprendemos, modificamos, mutamos nuestra forma de ver al mundo cuando más palabras podemos experimentar, cuánto más podemos jugar con el lenguaje.

Los avances de la derecha sobre el lenguaje son signos de que en realidad buscan prohibir otras cosas y avanzar sobre derechos, empezando por eso que parece sutil pero que hace que podamos sentirnos mejor y representados.

Ojalá la comunidad democrática, independientemente de los partidismos, le responda al gobierno de Larreta y a todos los que intenten hacer esto: está prohibido prohibir. 

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