Eso que llaman picazón, quizás sea vaginosis

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“Los óvulos repetitivos de la rutina vaginal
Los hongos que se estacionan en la puerta de entrada
De la casa sagrada vulvar
Con sus olores y colores, con sus pelos y matices
Con su represión ancestral
De piernas cerradas y mentes estrechas
De sentarse como señorita fina
Que no se puede rascar en donde le pica
Porque los varones upitean con la mirada
Hacen que nos arda hasta reventar
Las conchas depiladas del patrón
De obedecer, como peón
El mandato social de la hegemonía
La piel lisa de ciruela, la suavidad de bebé que refleja
La podredumbre del sistema.
Que se descascara de hartazgo
Porque ya no queremos ser reflejo ni espejo
De los libros anatómicos que nos omitieron.”

Las vaginosis, esas bien conocidas y malqueridas infecciones que hemos padecido la mayoría de las personas con vulva. 

Tenemos, en nuestra flora vaginal normal, microorganismos nativos vivos, en su mayoría bacterias llamadas lactobacilos, que se encargan de defendernos de agentes patógenos. También nos habita un tipo de hongo llamado Cándida, en cantidades que no provocan síntomas infecciosos.  El flujo vaginal normal se autoregula para cumplir con la limpieza y protección de nuestra genitalidad.

Las infecciones vulvovaginales pueden ser ocasionadas por diferentes microorganismos, originando vaginosis bacteriana, por hongo o una ITS (Infección de Transmisión Sexual).

A lo largo de todo el ciclo lunar, nuestro flujo va sufriendo variaciones que son perfectamente normales, por eso es importante conocer primero cómo es nuestro período y cuantos días dura, para poder reconocer las modificaciones y diferenciar si se trata de algo normal o patológico. 

Si hemos prestado atención alguna vez a nuestro ciclo y lo que eliminamos durante todo el mes, habremos visto diferentes tipos y colores de flujos en nuestra ropa interior. Estos cambios en el moco cervical los podemos percibir en tres momentos diferentes. 

En nuestra fase preovulatoria (antes de ovular), el moco es más espeso, de color amarillento o blanquecino, y es poco elástico, pegajoso. Durante la ovulación, este moco es bastante más elástico y resbaladizo, aumenta en volumen y humedad, similar a una clara de huevo transparente y si lo tocamos con los dedos se puede estirar y no se corta. Cuando ya estamos menstruando, el moco es espeso, grueso y más blanco o amarillento, pero difícil de detectar por la sangre menstrual. Usar anticonceptivos hormonales nos impide ver estas variaciones en el moco en sus fases naturales. 

Es importante que reconozcamos y observemos todo lo que sucede en nuestra genitalidad: tocar, oler y mirarse con un espejo ayudará no solo a descubrir la anatomía de la vulva, sino a reconocer, por cuenta propia, cuando algo no está bien, para poder consultar a tiempo. 

Recordemos siempre que cada cuerpo es diferente y que los ciclos duran diferente cantidad de días para cada unx. Recomiendo anotar en un calendario común o lunar como nos vamos sintiendo en cada etapa, las fechas en que menstruamos y las modificaciones que vamos percibiendo en nuestro moco cervical, porque son datos importantes al momento de consultar con unx especialista.

Posibles causas

Las famosas vaginosis son infecciones frecuentes y constantes, y nos predisponen a padecerla ciertos factores que desequilibran nuestro estado de salud, como ser:

  • Inmunodepresión (defensas bajas)
  • Antibioticoterapia 
  • Diabetes
  • Consumo de anticonceptivos orales
  • El famoso y bien conocido estrés
  • Alimentación rica en harinas y azucares ultrarefinadas
  • Ropa interior sintética
  • Toallitas descartables
  • Protectores diarios descartables
  • Desodorantes vaginales
  • Jabones industriales con mucho perfume

Síntomas y tratamientos

Los síntomas que comúnmente se producen en estas infecciones pueden ser: flujo (blanco, grisáceo, amarillento o verdoso), picazón excesiva, irritación, mal olor, ardor al orinar, dolor post cogida y a veces inflamación de labios externos e internos (antiguamente llamados mayores y menores) de vulva.

En las personas con pene, estas infecciones suelen ser asintomáticas. En el caso de aparición de síntomas como picazón, ardor al orinar y secreciones, podría tratarse de una ITS. 

Es muy importante diferenciar las vaginosis de las ITS, ya que algunas de estas últimas requieren tratamiento de la persona con síntomas y de su compañerx sexual. El registro de estas manifestaciones siempre debe ir acompañado de consulta a profesional, para diagnosticar correctamente y hacer tratamiento oportuno sin esperar complicaciones.

El diagnóstico es, por lo general, sencillo y el tratamiento que ofrece la medicina tradicional o alopática es, comúnmente, óvulos y cremas de fácil aplicación. Nunca hay que automedicarse sin consultar, porque los tratamientos no siempre son empíricos para todas las infecciones. Aunque sean infecciones frecuentes y comunes, a cada cuerpo le compete un diagnóstico único y adecuado.

Para aquellas personas que apuestan a prácticas de salud alternativas, existen tratamientos conscientes, que provienen de la medicina natural o de las plantas y que son fuertemente practicadas en la actualidad.

Ancestralmente, nuestras abuelas y bisabuelas trataban sus enfermedades con remedios caseros, antes de que la industria farmacéutica venga a imponer fármacos en forma de pastillas, gotas o jarabes, que provienen, en esencia, de las plantas.

En consultorio, cada vez más personas solicitan alternativas no farmacológicas para la resolución de sus patologías, no solo por una cuestión económica (pues mafia de laboratorios), sino por el agobio permanente que implica, para un paciente, recordar todos los días ingerir alguna píldora. No hay gastritis que resista.

Orientaciones de tratamiento higiénico dietéticas alternativas:

  • Modificación de alimentación: ingerir alimentos con bajo contenido de grasa, azúcar refinada y harinas, especialmente la semana previa y durante la menstruación. Se puede reemplazar la azúcar blanca común con azúcar mascabo. Para cándida, se recomienda una dieta libre de levaduras, evitando comidas fermentadas y azucares que estimulan el crecimiento de éstas. Se recomienda consumir yogurt acidófilo y ajo, así como dosis diarias de vitamina A, complejo B, vitamina C y E, junto con los flavonoides presentes en diversas frutas y verduras como naranja, ciruelas, arándanos, espinaca, brócoli, lechuga y muchísimos vegetales y frutas más.
  • Descartar ropa interior sintética y reemplazarla por algodón puro. En el caso de tener vaginosis frecuentes aun usando ropa interior de algodón, se la puede hervir para eliminar restos patógenos residuales. 
  • Reemplazar jabón perfumado por jabones neutros o blanco. Recordar: la concha con su aroma natural tiene protección ancestral.
  • Reemplazar las toallitas y protectores diarios descartables por productos de tela. Para lxs que no se acostumbran a las toallitas de tela, la copa menstrual es una buena opción. Si no te copa la copa ni las toallitas, la menstruación libre también es una buena alternativa si estas mucho en casa. Si no te copa ninguna, siempre podés consultar con tu ginecologue amigue, o con terapeutas menstruales la mejor opción para tu sangrado.
  • El ajo es milenariamente reconocido por sus propiedades antisépticas y por fortalecer las defensas del organismo. Un diente de ajo recién pelado, con las manos limpias, se lo puede usar como óvulo antes de dormir durante 5 noches seguidas. Al levantarse, se lo retira y es descartado.
  •  Capsulas de yogurt: óvulos con el nombre de lactobacilos acidófilos, durante 5 a 7 noches seguidas.
  • Vahos de caléndula y manzanilla: se hacen sentadxs en el bidet con una toalla, para que el vapor entre en contacto con la vulva SIN que el agua caliente toque la piel.
  • Te de manzanilla, en cantidades superiores a un litro para obtener efecto desinflamante. Té de orégano en menor cantidad.
  • Para picazón: lavados con 1 taza de agua cocida (hervida y enfriada) mas dos cucharadas de vinagre de manzana. También se puede usar ajo, caléndula y plátano. No rascarse para evitar excoriaciones.
  • Acupuntura.

Esta terapia alternativa siempre tiene que ir acompañada de una consulta médica para evitar reacciones adversas o empeoramiento del daño. La medicina alopática siempre es la opción segura para aquellxs que prefieren un tratamiento fácil sin complicación y sin mucha reflexión. 

Existe un temor generalizado en aplicar y aprender, de a poco, más sobre la medicina de las plantas. Miedo a meternos “cualquier cosa en el cuerpo” aunque se tome todos los días coca cola en el almuerzo y clonazepam para dormir. En fin, la hipotenusa.

Aquellas personas que padecen enfermedades crónicas y que deben tomar a diario medicación específica, no deben dejar de hacer su tratamiento alopático sin consultar a su medicx de cabecera. Lo que sí pueden hacer es ir experimentando cambios de hábitos alimenticios e higiénicos, para reforzar su sistema inmune.

Las vaginosis son infecciones comunes que DEBEN ser diagnosticadas y tratadas adecuadamente, sea por medio de medicina tradicional o alternativa. 

La propuesta de identificar el flujo normal y el patológico va de la mano no solo con cambios de hábitos que favorezcan nuestra salud sexual y ginecológica, sino de diferenciar una vaginosis común de una infección de transmisión sexual. Conoce tu concha, para cuidarte a vos y a tus vínculos sexuales, y poder así disfrutar de una sexualidad plena, segura y sin riesgo.

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