“Camino a Mailin”: más que un film sobre la peregrinación, una historia de amistad

Mujeres abrazandose

Por Héctor Raúl Saenz

La ópera prima de la santiagueña Ana Basualdo se estrenó en el 17º Festival Tucumán Cine y tendrá una nueva función este sábado a las 18 hs. en la Sala Orestes Caviglia. Desde La Nota charlamos con la directora sobre las repercusiones del film que atraviesa la fe y registra la mística del grupo peregrino “Jesy”. “Lo que me queda de la película es que a pesar de las adversidades, hay que seguir caminando”, señala.

“Camino a Mailín” es la tesis de la Escuela de Cine de la UNT de Ana Basualdo. Está situado en Santiago del Estero y registra la religiosidad popular de Mailín y que tiene como protagonista a Olga – líder del grupo “Jesy”- que camina cinco días al santuario del Señor de los Milagros.

LN: ¿Qué repercusiones está teniendo la película? ¿Qué devoluciones te hace el público?

La verdad muy buenas devoluciones tanto en Santiago, cuando hicimos el pre-estreno junto a sus protagonistas, como aquí en el Festival Tucumán Cine. Me han dicho que se conmueven mucho, que están impresionados de cómo lo hemos hecho o que sienten esa sensación de estar caminando junto a los peregrinos. 

L.N: Teniendo en cuenta el contexto en el que nace la película nos puedes contar ¿cómo surgió el proyecto? 

La película surgió en la Escuela de Cine de la Universidad Nacional de Tucumán como proyecto de tesis de Licenciatura junto con otros tres compañeros: Santiago, Facu Tai y Ignacio Klyver que éramos tesistas. Queríamos hacer un documental en Santiago, nos parecía importante sobre todo para Facu y para mí porque somos santiagueñas. Era un poco devolverle a la provincia de donde somos. 

Queríamos abordar al “ser santiagueño” y como la religiosidad popular cumple un rol muy importante en la vida de la gente en Santiago. Hay un sincretismo muy importante entre la fe y la cultura. El catolicismo es muy importante allí y tiene manifestaciones populares. 

En el caso del Señor de los Milagros de Mailín, por ejemplo, van hasta 500.000 personas a la fiesta grande todos los años. Hay dos fiestas: una chica que es en septiembre, que es el momento donde filmamos la película y es la fiesta de los peregrinos, y una grande que es en mayo. 

L.N: ¿Cómo llegan al grupo peregrino “Jesy”? 

Llegamos ahí casi por coincidencia a este grupo de peregrinos. Le contamos a un taxista que estábamos haciendo un documental sobre religiosidad popular  y él nos pasó el número del grupo peregrino “Jesy”.

Este grupo peregrino camina durante cuatro días desde Santiago hasta Mailín. Entonces las llamamos y nos invitaron a una de sus reuniones. Ahí conocimos a Olga que es la protagonista de la película y es la líder del grupo. Nos contaron su historia y nos ha conmovido un montón, lloramos con ella y nos abrazamos. El grupo Jesy camina hace 20 años a Mailín y el por qué lo hacen es la trama de este documental. 

Olga es una mujer increíble, muy fuerte. Lo que más me ha gustado de todo esto fue conocerla. El documental refleja que, no solamente son un grupo de peregrinas, también son un grupo de amigas. Olga está para todas y todas para ella. Son mujeres fuertes con las que logras empatizar rápidamente y me parecía muy importante retratar eso en una película santiagueña .

Lo que más me impresiona es cómo se acompañan y se apoyan incluso dicen en la película que “el camino se hace más fácil cuando están unidas, cuando están agarrándose y llevándose”. Y si lo piensas así, eso es un valor universal.

La película, sí bien obviamente trata sobre la fe, es mucho más que eso. Es sobre el acompañamiento, la amistad y el amor que se tienen como amigas. Más que un film sobre la peregrinación es una historia de amistad. 

La peregrinación al Señor de los Milagros de Mailín es un poco una excusa para contar la historia de Olga y que puede ser en cualquier lugar del mundo, con cualquier otra devoción o con cualquier otra cosa porque la historia va más allá. Lo que me queda es que a pesar de las adversidades hay que seguir caminando. Tratamos de mostrar que pasa detrás de esa historia de la fe y el misticismo que todo el mundo conoce.

La vida, la muerte, la amistad y la fe son temas que atraviesan a todos y que no tienen que ver tanto con esta devoción o con la religión. Tienen que ver con la  condición humana.

La película es muy inmersiva y como ya dijeron algunos espectadores te vas metiendo de a poco dentro de esa peregrinación.

L.N: ¿Qué desafíos se presentaron en la filmación? 

Junto con Facundo Tai, que es guionista y productor y además ha hecho cámara, pensamos en una gran cámara peregrina, que eso inevitablemente te lleva a que el espectador esté caminando con ellos y que eso después se traduce a que lo empieces a sentir en el cuerpo. 

La filmación sobre la ruta 34 fue un poco peligrosa y muy desgastante porque éramos muchas personas con las que había que coordinar. Por momentos había tres cámaras filmando y estábamos cansados, pero veíamos a los peregrinos y nos motivaba a seguir. Esa es la trama, seguir adelante. 

El peligro de la ruta y la muerte juegan roles muy importantes en el film. Podrán imaginar el peligro que eso trae como sentir las vibraciones de un camión. Todos estos condimentos mantienen suspenso y tensión constante. 

L.N: ¿Tuvieron apoyo en la producción y posproducción de la película? 

En el rodaje tuvimos apoyo de la Escuela de Cine y de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Y en la instancia de postproducción participamos del 2022 FIDBA Buenos Aires International Documentary Film Festival, el festival más importante de cine documental en el país, donde tuvimos tutorías y asesorías con productores, fotógrafos y directores de latinoamérica. 

En cuanto al montaje lo tuvimos parado un poco por la pandemia y retomamos hace un tiempo. La postproducción es muy costosa en general, más cuando se trata de producciones independientes. Por suerte hemos ganado un Premio en el Ente de Cultura de Tucumán con el que terminamos el color y el sonido.

L.N: ¿Qué reflexión te merece estrenar una obra en un contexto tan difícil para la cultura? 

La cultura siempre está en problemas, porque en los contextos de crisis siempre es lo primero que se desfinancia, pero que podamos estrenar “Camino a Mailin” ahora también me da un poco de esperanza por un lado, de alegría de poder compartir finalmente esto que hace mucho tiempo que estuvimos trabajando. Me da también un impulso y muchas más ganas de seguir produciendo. 

En Tucumán, más allá de la crisis de la cultura a nivel país, estamos creciendo cada vez más. Ahora nuestro sector, el audiovisual, está luchando por la reglamentación de la Ley de Cine aprobada en 2018 que va a garantizar mucho trabajo para toda la industria tucumana. Estamos en un momento bisagra, hay que tomar decisiones y el Gobierno se tiene que poner las pilas para reglamentar esa ley y garantizar el trabajo para todos.

También me parece importante destacar que tener una Escuela de Cine en una Universidad Nacional es muy importante porque la identidad audiovisual que estamos construyendo en el norte y que logramos gracias a la gratuidad le da fuerza, peso y busca disputar sentido. 

Al presentar “Camino a Mailin” dije que lo que iban a ver era una producción de la Universidad Nacional de Santiago del Estero y de la Universidad Nacional de Tucumán porque esto es el resultado de la educación pública y me parece muy importante destacar.

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