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Abuelas de Plaza de Mayo encontró a la nieta 127
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Abuelas de Plaza de Mayo encontró a la nieta 127

Es hija del sanjuanino Carlos “El Tula” Poblete y de la mendocina María del Carmen “Pichona” Moyano, ambos militantes de Montoneros que fueron secuestrados en la ciudad de Córdoba entre abril y mayo de 1977 y aún continúan desaparecidos.

Las Abuelas de Plaza de Mayo comunicaron a través de una conferencia de prensa la noticia del encuentro de una nueva nieta, hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, nacida en cautiverio en mayo o junio de 1977 en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

La noticia se conoce el mismo día en que se concedió el arresto domiciliario al ex comisario Miguel Etchecolatz, condenado por crímenes de lesa humanidad, que se irá a Mar del Plata. 

“Hace pocos días pudimos anunciar la restitución de la nieta 126, que está con nosotros ahora, hoy cerramos el año, en nuestro 40 aniversario, con otra noticia feliz: el encuentro de la nieta 127 a quien podremos conocer pronto para abrazarla y acercarle su historia”, resaltó Estela de Carlotto. 

 “La esperamos hace cuarenta años, la amamos y la vamos a esperar todo el tiempo necesario para que ella lo procese”, dijo una de las tías.

Los padres

María del Carmen nació en Godoy Cruz, Mendoza, el 9 de mayo de 1954. Era la tercera de cuatro hermanos. Su familia le decía Pichona o La Gorda. Practicaba natación, jugaba al básquet y al vóley en el club Talleres. Cursó la primaria y la secundaria en la escuela Normal, donde fue una muy buena alumna.
Estudió Farmacia y Bioquímica en el Instituto Maza de Mendoza y trabajó en una oficina de Tránsito y Transporte como empleada administrativa. Empezó a militar en la villa San Martín, con un sacerdote -el padre Pedro-, quien luego también sería desaparecido por el terrorismo de Estado. En la villa se instaló un dispensario y se daba apoyo escolar.

Después del primer allanamiento en su domicilio, decidió mudarse a San Juan, a la casa de un tío. Allí conoció a Carlos, con quien formó pareja.

Carlos era sanjuanino, nacido el 2 de noviembre de 1944. Pertenecía a una familia numerosa: tenía once hermanas mujeres. Lo llamaban “Tula” o “Guillermo” y estudió Ingeniería Civil. 

La pareja compartió militancia en la organización Montoneros. Luego de seis meses de novios, decidieron vivir juntos. Entre abril y mayo de 1977, María del Carmen y Carlos fueron secuestrados en Córdoba. Ella estaba embarazada de entre ocho y nueve meses. La pareja fue vista por sobrevivientes en el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Luego María del Carmen fue trasladada a la ESMA, donde dio a luz una niña. De acuerdo con los testimonios de sobrevivientes de ese campo de concentración, el parto fue atendido por el médico represor Jorge Luis Magnacco, conocido como “el partero de la ESMA”, beneficiado el 7 de diciembre de este año con la excarcelación por cumplir dos tercios de su condena. La pareja continúa desaparecida.

La búsqueda

 “Desde el secuestro de Carlos y María del Carmen las familias iniciaron el caso en Abuelas. En el año 2012 la agrupación Hermanos e Hijos de Mendoza radicó la denuncia sobre posibles casos de personas que podían ser hijos de desapareciedos. Entre ellos se encontraba la que ahora sabemos que es la hija de Carlos y María del Carmen”, manifestó luego al explicar cómo fue que la nieta accedió a realizarse el estudio de ADN, que luego fue comparado con el banco de datos. Si bien no dio demasiados detalles sobre los apropiadores, la titular de Abuelas confirmó que fue anotada como hija propia por una “familia vinculada a los delitos de lesa humanidad”.

 

 

“Una vez más destacamos la importancia de que quienes tienen datos sobre hombres y mujeres nacidos entre 1975 y 1980 que podrían ser hijos de desaparecidos, los acerquen o hablen con ellos para acompañarlos en el proceso de búsqueda de su verdadero origen”, agregaron en un comunicado.

La hermana de Carlos Poblete, Elsa Poblete, fue una de las 15 querellantes del caso por los bebés apropiados por la dictadura y que a principios de año marcó un hito en el país, con condenas de entre 15 y 50 años para los represores.”Recibimos la noticia con mucha alegría y con mucha esperanza, que ha sido fortalecida desde hace 40 años”, aseguró hoy al contar sus primeras sensaciones al enterarse que había aparecido su sobrina. “Está viva y hay que darle tiempo”, agregó, aunque le dejó un mensaje: “Tenés dos tíos y 7 tías”. “Que ella elija el lugar y la hora para encontrarlos, para hablar de amor, como dice la canción, de amor de familia”, concluyó. 

 
 

 

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