A 60 años del cierre de los ingenios: Tucumán vuelve sobre una herida que todavía forma parte de su memoria
A seis décadas del proceso que transformó la estructura económica y social de la provincia, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT y el CONICET organizan las 2° Jornadas de Historia y Memoria “1966: Tucumán y el cierre de los ingenios azucareros”. Habrá mesas de debate, testimonios de trabajadores, participación de estudiantes, documentales y homenajes. Las actividades son gratuitas y abiertas a toda la comunidad.
En agosto de 1966, la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía tomó una decisión que modificaría para siempre la historia económica, social y política de Tucumán: intervino los ingenios azucareros y avanzó con el cierre de 11 de las 27 fábricas que funcionaban en la provincia.
Sesenta años después, aquella historia vuelve a ocupar el centro de la escena. Las 2° Jornadas de Historia y Memoria “1966: Tucumán y el cierre de los ingenios azucareros” proponen recuperar documentos, investigaciones, testimonios y memorias de quienes atravesaron aquel proceso y de las generaciones que heredaron sus consecuencias.
La actividad es organizada por el Instituto de Investigaciones Históricas “Dr. Ramón Leoni Pinto” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT y el Instituto de Investigaciones Territoriales y Tecnológicas para la Producción del Hábitat (INTEPH-CONICET). Comenzará este miércoles 19 de agosto en el Espacio para la Memoria “Escuelita de Famaillá” y continuará el jueves 20 y viernes 21 en el Espacio Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras.

Una provincia atravesada por el cierre
El cierre de los ingenios no significó solamente la desaparición de establecimientos industriales. En una provincia cuya principal actividad económica estaba vinculada a la producción azucarera, las medidas impulsadas por la dictadura produjeron una profunda transformación de la estructura productiva y de las comunidades que se habían construido alrededor de las fábricas.
Entre 1966 y 1968 fueron cerrados 11 de los 27 ingenios tucumanos. Investigaciones del CONICET señalan que alrededor de 50 mil trabajadores quedaron sin empleo y que la desocupación alcanzó el 15%, mientras cientos de miles de tucumanos y tucumanas debieron emigrar en busca de trabajo, principalmente hacia Buenos Aires.
Los ingenios eran mucho más que lugares de trabajo. Funcionaban como centros alrededor de los cuales se organizaban la vida económica, social y habitacional de numerosas localidades. Por eso, su cierre provocó también la desarticulación de comunidades enteras y modificó de manera profunda el territorio provincial.
La respuesta de los trabajadores y de las comunidades no fue pasiva. Hubo paros, marchas, cortes de ruta, ollas populares y distintas formas de organización para resistir el cierre y defender las fuentes laborales. La FOTIA tuvo un papel central en aquellas luchas.
Hilda Guerrero de Molina
Uno de los nombres inseparables de aquella resistencia es el de Hilda Guerrero de Molina. Esposa de un trabajador azucarero despedido y participante de las acciones de resistencia, Hilda fue asesinada por la represión policial en Bella Vista en enero de 1967, durante una jornada de lucha convocada por la FOTIA. Su asesinato se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia obrera y popular frente al cierre de los ingenios.
Su historia también permite mirar aquel proceso desde el protagonismo de las mujeres. Las ollas populares, los comedores y las distintas formas de sostener la vida cotidiana durante la crisis tuvieron una participación fundamental de mujeres de las comunidades azucareras.
En las jornadas, Hilda será recordada en una mesa homenaje titulada “Cierre de ingenios y lucha popular. En memoria de Hilda Guerrero de Molina”, a cargo de Silvia Nassif y coordinada por Sebastián Lorenzo Pisarello. La actividad incluirá además la inauguración de un mural realizado por la artista Verónica Corrales.
El programa incluye una mesa de estudiantes secundarios titulada “El cierre de ingenios en la escuela: estudiantes secundarios toman la palabra”, con participación de jóvenes de las escuelas Manantial Sur, Zavaleta, Carducci, Instituto Rivadavia y Galileo Galilei. También se presentará el libro para el aula Por qué arde Tucumán, a cargo de Ximena Rosich.
A su vez, estudiantes de nivel superior participarán del taller “Las juventudes frente a las huellas y memorias del cierre de ingenios”, coordinado por Priscila Ordoñez, Magalí Quinteros y Guadalupe Nacusse.
La agenda también propone recuperar las voces de quienes fueron protagonistas directos de la historia. El conversatorio “Memorias del trabajo azucarero” reunirá a trabajadores y protagonistas históricos vinculados a los ingenios Montegrande, Bella Vista, San José, Santa Lucía y Santa Ana.
Del ingenio al presente
La memoria del cierre también se cruza con otras historias de trabajadores tucumanos. Las jornadas incluyen una mesa sobre los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, titulada “Testimonios y memorias de otro cierre: talleres ferroviarios de Tafí Viejo, 1966-presente”, junto con la presentación del documental Yunques, realizado por estudiantes de la carrera de Cine.
También habrá un espacio dedicado a las representaciones de la crisis azucarera en el arte, el cine, el teatro y la literatura, con la proyección de Ollas populares, de Gerardo Vallejo.
Investigaciones recientes del CONICET caracterizan el proceso de 1966-1968 no simplemente como el cierre de fábricas, sino como un colapso productivo y social que modificó la estructura económica y territorial de Tucumán y obligó a numerosas familias a migrar.
En 2021, además, la Ley 27.620 estableció el 22 de agosto como Día Nacional de Desagravio al Pueblo Tucumano por el cierre masivo de ingenios azucareros, en reconocimiento al impacto que aquel proceso tuvo sobre la vida social, económica y simbólica de la provincia.
Agenda
Las actividades comienzan el miércoles 19 de agosto, de 18.30 a 20.30, en el Espacio para la Memoria “Escuelita de Famaillá”.
El jueves 20 y viernes 21 de agosto, las jornadas se desarrollarán de 9 a 20.30 en el Espacio Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.
La entrada es libre y gratuita y está destinada a toda la comunidad tucumana.


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