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Un Tango con todxs

El 11 de diciembre es el Día Nacional del Tango. Eugenia Durgam y Mariana Rosciano se calzan los lentes violetas para pensar en la diversidad que existe hacia dentro del tango y proponer un Tango con todes adentro.

Por Eugenia Durgam y Mariana Rosciano

¿Qué hace del 11 de diciembre el Día Nacional del Tango? Para sorpresa de nadie, este día fue impulsado por un hombre en homenaje a otros dos hombres. 

En esta fecha nacieron Carlos Gardel y Julio de Caro. El primero es quizás de las figuras más reconocidas del género: actor, cantante, intérprete. De Caro se destacó como violinista, arreglador y director de orquesta. Por esto, desde el año 1977 y gracias a la gestión de Ben Molar se celebra en Argentina el Día Nacional del Tango en reivindicación de dos de sus representantes. 

Lejos de intentar opacar la prolífera trayectoria artística de los agasajados, nos proponemos pensar por qué un género tan abarcativo, popular, negro y diverso tiene su conmemoración solo en torno a algunas de las masculinidades que lo representaron. ¿Es casual? 

Desde que existe, el tango se interpretó en los suburbios. Su riqueza musical y lo fascinante de su danza, hicieron que se transversalice en diferentes clases sociales. Viajó desde el Río de la Plata tomando influencias fundamentales del candombe y la milonga; se fue un poquito más lejos, tanto que un día un japonés cantó tango sin saber español; después volvió un poquito más acá y se hizo yunga, sierra, cordillera, se hizo puna, tierra colorada, siesta calurosa, se hizo tanga, marrón y disidente; dando cuenta una vez más, que las expresiones artísticas se amoldan a los relieves y contextos donde se produce.

La forma en la que se popularizó su danza es la que interpretan un hombre y una mujer. Según esta propuesta, el hombre tendría la iniciativa tanto para sacar a bailar como en los movimientos (lo que se conoce como “la marca”) y la mujer seguiría esas señales transformándolas en pasos de baile y firuletes que aportan gracia a la construcción que se hace en la pareja. Es decir que quien debe escuchar la música, pensar los movimientos que van con la misma, procurar no chocarse con otras parejas cuando se comparte pista y poner su creatividad en juego es el hombre. Mucho, ¿no? A esto hay que sumarle todavía la organización y gestión de los espacios en los que el tango sucede (milongas, clases, shows) y la ejecución de la música. Todas responsabilidades historicamente asignadas a los hombres y particularmente, a hombres cis heterosexuales y esto no se debe a que no existan identidades por fuera de las masculinidades capaces de desempeñar estas funciones. Claro está, el impedimento es de orden cultural y no de otra índole.

Como era de esperarse, más allá de lo hondo que ha calado el patriarcado en la cultura tanguera, también la agenda feminista marcó una fuerte impronta en los movimientos culturales todos; y, por supuesto, el tango no fue la excepción. Mucho se dice que el tango es machista y anticuado, que solo lo disfrutan las personas de determinada edad. Todos prejuicios que tienen su sostén en todo lo arriba mencionado. Pero si hilamos un poquito más fino, si navegamos en las profundidades de las plataformas musicales y circulamos por milongas más alternativas, seguro el panorama que se nos presenta es otro. 

Los movimientos feministas llegaron al tango para poner sobre la mesa que esas características machistas, podían y debían ser cuestionadas. Llegaron para visibilizar todos los tipos de violencias; desde las violencias simbólicas como las letras de los tangos “con gran tranquilidad amablemente, le fajó 37 puñaladas” como para dar un ejemplo suave, los pasos en las pistas de baile, alguna que otra mano que se deslizó más de la cuenta bajo el pretexto de que es una danza a la que se le atribuyen connotaciones hiper sexualizadas, un apretón porque no hacía caso, una penitencia por no hacerlo, “porque no sigue bien” por no tener tacos o no ser lo suficientemente hegemónica. La violencia estructural respecto del lugar que ocupan las mujeres y las disidencias en los escenarios, de gestión de espacios y de clases y por supuesto todos estos ejemplos son ladrillos que construyen y decantan en el permiso y naturalización de las violencias de formas aún más explícitas.

En Tucumán la tradición tanguera es de las más floridas del NOA. La Milonga Popular que se lleva a cabo en la plaza Urquiza acumula ya 17 aniversarios. Con ella, cientos de milongas y prácticas que semana a semana reúnen a un sector de la población con cita para el abrazo. En momentos de profunda crisis social, económica y ambiental resulta indispensable que estos espacios se sostengan como una apuesta al encuentro. Para eso, desde el año 2018 se evidenció a través de la agrupación Tanga, que los feminismos también interpelan al tango tucumano. A pesar de la insistencia en planificar las actividades sostenidas por los pactos de hermandad entre varones, a pesar de la incomodidad que genera cuestionar y construir de maneras diferentes un tango que nos incluya a todes. 

¿El tango se baila de a dos? ¿Dónde se baila? ¿Existe un tango federal? ¿De la orilla? ¿Un tango marrón? ¿Tango putx? ¿Tango torta? ¿Todos los cuerpos bailan? Partir de la idea de que el tango debe ser revisado, implica soportar la incomodidad de que haya siempre más preguntas que respuestas, a sabiendas de que estos cuestionamientos nos lleven a la práctica y el disfrute de un tango que incluya a quienes todavía lo están mirando desde la tribuna. 

Lo que tienen para decir los feminismos es que no es posible un disfrute de la música y la danza del tango (ni de otros géneros musicales) si no se goza del pleno consentimiento de todas las partes implicadas en el acto. Podríamos afirmar, que este movimiento busca rescatar la belleza del tango para que no quede obsoleta, para que nadie deje de interpretar tango porque le parece machista. Ahí donde los sentidos parecen cerrarse, los movimientos feministas vinieron a abrir preguntas para crear sentidos nuevos que abarquen la diversidad de posibilidades que pueden confluir en una pista de baile, en una orquesta, en una plaza donde se baila tango todos los domingos, en los escenarios que alojan mundiales, en las clases. 

Este miércoles, para festejar el Día Nacional del Tango, habrá una milonga en Pangea, Laprida 289, diversa y plural, por que el Tango es con todes.

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