La Nota Tucumán

Un mojón cultural y espiritual de Nuestra Tierra

Cultura

Por Lourdes Albornoz

El sábado 25 de julio se presentó la película Nuestra Tierra en territorio diaguita de Indio Colalao, en un evento organizado por el Ente de Cultura de Tucumán, con un equipazo de trabajadores y gestores culturales de San Miguel de Tucumán y de la Comuna Rural de San Pedro de Colalao. Tuvo lugar en el marco del 21 del Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo.

Se vivió una jornada plena de cultura, memoria y resistencias, con la participación de artesanos, artistas en escena y casuales transeúntes. Incluyó vianda, transporte y la impecable gestión de Fernanda Obeid.

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En una mesita en el patio, Lucrecia Martel estampa el logo de la película en papelitos de colores, en medio de fotos, autógrafos y reflexiones con la gente.

Estuvieron presentes las comunidades diaguitas nucleadas en la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita en Tucumán: Tafí del Valle, El Mollar, Casas Viejas, Angostura, Indio Colalao, Potrero Rodeo Grande, y por supuesto Chuschagasta. También la hermana comunidad de Tolombón y comuneras de Amaicha del Valle. Muchos de ellos viajaron durante horas para estar presentes, mientras que la Comunidad de Quilmes acompañó espiritualmente por tener otros compromisos.

Desde el inicio del encuentro se hizo sentir la presencia comunitaria con carteles y reclamos por las injusticias del hoy. Es que, como siempre menciona Lucrecia, el gobierno de Tucumán tiene la oportunidad histórica de restituir el territorio a las comunidades indígenas, y dejar atrás siglos de colonialidad persistente. 

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El sahumo, la copla, el siku, abrieron la jornada en una rueda en la explanada, trayendo la memoria de la lucha de 14 años de pedidos de Justicia por Chocobar, en la que participaron activamente miles de comuneros y compañeros. Algunos de ellos hoy caminan con nosotros desde otros planos. En esa rueda revivimos los reclamos territoriales en el Parlamento Indígena de Amaicha del Valle, los cortes de ruta en El Bañao, las manifestaciones en Plaza Independencia. Lugares y memorias que habitamos de manera persistente, a veces invisible para muchos  tucumanos.

Y aunque esta vez la locución del evento quiso cortar el momento del sahumo, la rueda no se detuvo, porque las tres vueltas son necesarias para el multiplico.

Antes de la proyección se hicieron presentes autoridades de la Comuna Rural de San Pedro de Colalao. Lucrecia dedicó una sentida reflexión al inicio, y renovó el agradecimiento a la comunidad por su presencia.

La proyección de la película se vivió en un clima tenso, de mucha atención e interacción del público con las escenas. El investigador fue abucheado durante la entrevista, donde asegura que “no puede investigar todo lo que escribe”, en referencia a su afirmación sobre la extinción de los Chuschagasta. 

Reímos con los relatos de doña Hortensia, lloramos durante el juicio. Volvimos a pasar todo por el corazón, desde el centro del territorio.

En la escena donde el jurado anuncia la sentencia, y la familia sale al encuentro de la multitud que se encontraba en la calle de los tribunales, los espectadores nos pusimos de pie al grito de “Javier Chocobar, presente, ahora y siempre!”. Y rompimos en un aplauso y llanto colectivo, en una sala de cine.

Que este escrito llegue a los corazones de quienes piensan que el cine, el arte, no pueden cambiar la realidad. Porque la proyección que vivimos ayer nos volvió a mostrar la historia con ojos nuevos, con argumentos y relatos que alimentan la memoria necesaria para el nacimiento de nuevos mundos, aquellos donde todo sea como lo soñamos.

Volver a creer en el poder performativo que tienen los vínculos, la palabra honesta, la rueda compartida, como creadores de una política necesaria en la nueva realidad.

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Presentimos que el miedo cambió de bando. Hay lugares de Tucumán donde no nos permiten pasar la película. Pero aún así, hemos roto el pacto con la colonia, y como lo dijeron los abuelos en el Parlamento del ‘73, reafirmamos que el patrón no comerá más de nuestra pobreza.

Volvemos a este 25 de Julio, día fuera del tiempo para las tradiciones mesoamericanas. Día de jugar, imaginar, una pausa en el sobrevivir.

Lucrecia reflexiona. Tiene que haber lugar para la duda sobre nuestra identidad, la duda que desarma y nos vuelve a armar. Demasiados años construimos las bases de nuestro país sobre las certezas impuestas, extractivismos académicos, promesas de progreso y papeles inaccesibles.

Pregunta la voz de Mariana Carrizo en la película: ¿a qué institución de la República le interesa que los papeles de propiedad sean legítimos?

Que la duda nos desarme. 

Esta vez, renovamos un pacto como Pueblos: seamos y construyamos nuestro propio refugio. Sabemos que es posible, porque ya pusimos el primer mojón.

Lourdes Albornoz

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