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Sin las trans no hay 1º de Mayo

El 1º de Mayo se conmemora el Día de los Trabajadores. Una fecha en surge como reivindicación de la huelga  de obreros de Chicago, Estados Unidos, en la cual se reclamaba por la jornada laboral de 8 horas. En nuestro país, las fiestas, actos, marchas y reuniones para  el día de los trabajadores forma parte de nuestra idiosincrasia. Todos y todas viven la fecha de modo particular.

Pero como ese todos y todas todavía no incluye al colectivo trans, decidimos entrevistar a dos trabajadoras trans para conversar como viven este 1º de mayo, y como entienden el pedido por el cupo laboral trans.

Sabrina Bölke tiene 29 años, trabaja en la Secretaria de Derechos Humanos, en el Ministerio de Justicia y milita en la Juventud de Asociación de Trabajadores del Estado, en Capital Federal, y Diana Marisa Lavalle es  docente, presidenta de la cooperativa gráfica-textil “La paquito”, también es militante y secretaria general de la agrupación  nacional Putos Peronistas.

¿Cómo viven el 1º de Mayo? ¿Tienen recuerdos de que sea una fecha particular para sus familias o amigos?

Sabrina: En mi casa siempre se vivió de modo especial. Mi viejo fue trabajador de Luz y Fuerza en la provincia de Santa Cruz, fue delegado gremial. Así que siempre lo viví con mucha cercanía, recuerdo estar jugando con los hijos de los compañeros de mi viejo en las fiestas que organizada el gremio.

Hoy lo vivo como uno de los primeros de mayo más triste del que tenga memoria. Tenemos casi un 30% de pobreza a nivel nacional, tenemos casi dos millones de desempleos nuevos desde el 2015 a la fecha. Tenemos la tasa de desempleo joven más alta de la región, un 33,3% , es decir,  uno de cada tres jóvenes está desempleado, y el dato más difícil de digerir es que el 60% de la población económicamente activa tiene peligro de perder su puesto de trabajo. Por eso es un día del trabajar muy oscuro. La verdad es que no hay miras de que esto vaya a mejorar, todo lo contrario. No tiene mira a tener un proyecto de inclusión. Esto es el neoliberalismo, Macri.

Este 1º de Mayo deja una gran incertidumbre, que es una de las políticas públicas que deja este gobierno, incertidumbre.

Diana: Para mí el 1º de Mayo es una jornada de lucha. Más que nunca pedir el cupo laboral. Nos parece fundamental en un contexto en el que se quita el trabajo a compañeras y compañeros, pelear en conjunto con todos ellos y que se incluya el cupo laboral trans en esas demandas.

Hoy la situación de la cooperativa es complicada, como la situación de todas las cooperativas, las pymes y los comercios.  El tema de las tarifas, se vuelven cada vez más impagables. Nuestros compañeros y compañeras, que son los que en definitiva nos compran, destinan todo su salario a pagar las tarifas de luz y gas,  y las cosas más básicas para el día a día, por lo tanto tienen menos dinero para comprar las cosas que hacemos.

¿Cómo es su relación con el mundo del trabajo? ¿Cómo lograron entrar al mercado laboral a pesar de la discriminación que existe sobre las personas trans?

Sabrina: Y…es todo un tema. Yo conseguí trabajo gracias a un modelo de inclusión que hubo, en el Ministerio de Justicia. Los desafíos comenzaron inmediatamente después de conseguir este trabajo. Por supuesto que mi mirada es personal, no hablo en nombre de todas las compañeras trans. Creo que la cultura a las personas trans nos da un espacio lamentable, el lugar de la calle, nos deja en los márgenes.  No nos expulsa del todo, pero nos deja bien en los márgenes, para que podamos vivir, pero con un promedio de vida de 35 años, que podamos tener un ingreso económico, sí, pero a través de la situación de prostitución.

Cuando una persona trans  ingresa en el mundo del trabajo registrado, aparecen otras complicaciones. Yo viví situaciones de transfobia, siempre hubo rumores con mi vida fuera del trabajo, también me di cuenta que en discusiones políticas mi voz valía menos. La desigualdad también se vive con respecto al salario,  hago la misma tarea y cobro menos que un varón, y también que una mujer cis[1].

Al haber tenido un trabajo registrado, pude continuar con mis estudios de manera sostenida, lo que hace que en la actualidad pelee la conducción del centro de estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA. Hay una situación en la cual el empleo te cambia la vida, implica nuevos desafío, pero esos desafíos traen consigo nuevas formas de transfobia. Para muchas de las personas que se consideran progresistas, o sensibles a las luchas colectivas, está todo bien hasta que una persona trans viene a discutir política cara a cara. No es lo mismo tener a las trans en la esquina que tenerla enfrente disputando poder, eso cambia la mirada completamente.

Diana: Mi experiencia personal en lo laboral, desde el 2001 empecé a participar de cooperativas, participe en el Movimiento Nacional de Emperezas Recuperadas, hasta que luego de unos años empiezo a militar en la agrupación Putos Peronistas.

La cooperativa se constituyó hace siete años, con un doble propósito, el primero fue el de generar una fuente de trabajo para las compañeras. Pero también para demostrar que no solo servimos para el trabajo sexual, sino que también servimos para hacer otras cosas, y que la hacemos bien. Y también porque consideramos que el trabajo no es solamente la solución material de algunos problemas, sino con romper la lógica de gueto, queríamos integrarnos a la sociedad, y romper los prejuicios que hay sobre nosotras, eso empezaba porque  nos vean de día.

Yo además del trabajo en la cooperativa como obrera gráfica, hace dos años trabajo como docente en el bachillerato popular Dario Santillán de Barracas y también como profe en el bachillerato “Isauro Arancibia”, que lleva el nombre de un luchador tucumano,  ahí doy clases en el secundario.


En el día de ayer se realizó  una concentración frente al Congreso de la Nación, distintas agrupaciones y activistas de la comunidad LGBT, sobre todo del colectivo travesti/trans,  pidieron por una Ley Nacional de Cupo Laboral Trans- Diana Sacayan, y por la implementación efectiva de la ley de provincia de Buenos Aires que  se aprobó en 2015.

¿ Cuál es su posición respecto al pedido de una ley nacional de Cupo Laboral trans?

Sabrina: Me parece fundamental el cupo laboral trans. No sé si va a salir en este contexto, ojalá salgan todos los pedidos que están en las calles. Yo no tengo una postura frente al reglamentarismo/abolicionismo, si me parece que debemos luchar para que el colectivo más vulnerado de nuestro país, que es el nuestro, tenga la posibilidad de un trabajo registrado.

A mi tener un trabajo registrado me cambio la vida, amplió la visión sobre mi futuro, proyectos personales. Poder alquilar mi casa, poder acceder a una salud digna, que es un derecho humano al cual deberían acceder todas las personas.

Cada persona trans podrá ejercer el trabajo con el que se sienta cómoda y con la tarea que pueda realizar. Hay muchas compañeras trans que han estudiado, se han formado en colegios terciaros, algunas entraron a la universidad, hay otras que no, pero la puerta tiene que estar abierta. Desde una concepción peronista, que es desde donde yo me paro, donde hay una necesidad  hay un derecho. Y en este tema no hay solo una necesidad, hay grandes necesidades que no se pueden sostener solo con un DNI. El DNI es básico y estamos todes agradecidas con esta ley, pero ahora falta todo un andamiaje de políticas públicas para contenernos.

En el mercado de trabajo no existe una posibilidad de acceso a los ingresos de las personas trans. Si nosotros sabemos que el promedio de vida de una compañera trans es de 35 años, debemos ver que uno de los grandes factores de esa desigualdad es la falta de acceso a cosas básicas, entre ellas es el derecho a tener un trabajo digno, que es lo básico para sostenerte en este sistema capitalista. No hay una igualdad real, hay una desigualdad real.  Esta ley es urgente, muchas vidas dependen de ella.

Diana: Hoy a ley de cupo laboral trans es urgente, hay una emergencia social para el colectivo trans.  La ley de Empleo lo dice claramente, cuando menciona que tiene que promoverse el empleo en grupos sociales desfavorecidos, en ese momento no se nos reconocía como tal, pero claramente entramos en esas categorías.

Consideramos que el trabajo es la forma de tener acceso a la salud y a la educación, a poder alquilar con un recibo de sueldo y no tener que pagar precios exorbitantes en hoteles. Nos parece que el Estado debe dar el ejemplo.

Necesitamos  además un conjunto de leyes y medidas. Esto tiene que ver con la necesiad de derogar los protocolos de detención,  que se llaman de detención “LGBTIQ”  pero nosotras pensamos que son protocolos para lesbianas y trans.  También consideramos que es necesaria una relación  para las compañeras que ya no vamos a poder acceder al empleo formal desde el Estado,  y que sufrimos violencia institucional durante décadas.

Esto no tiene que ver con un costo particular para el Estado, la verdad es que no somos tantas, precisamente por nuestro promedio de vida de 35 años. Esta falta de contención no se soluciona con la Prestación Única para Adulto Mayor, porque eso se produce recién a partir de los 60 años, porque hay una distancia muy grande desde nuestro promedio de vida   hasta el acceso a ese beneficio.

Desde nuestra agrupación, seguimos planteando la necesidad, de que si no se nos va a dar otras opciones laborales, por lo menos se pueda ejercer el trabajo sexual en mejores condiciones. Confrontamos con esta visión hipócrita de la sociedad, que nos niega el trabajo formal, nos deja como única opción el trabajo sexual, y al mismo tiempo, nos persigue y violenta por ejercer ese trabajo.


El Estado Argentina tiene una deuda histórica con el colectivo trans, deuda que también  tiene la cultura occidental, esa cultura de la violencia que reproducimos todos y todas cada vez que decimos “ese chico-chica” “ese hombre que se viste de mujer” y cientos de frases despectivas que desplegamos sobre el colectivo trans. La ley de cupo laboral para personas trans no es una novedad en el universo de medidas de acción positiva que tiene el derecho. La ley de cupo femenino para representación política es un antecedente para tener en cuenta, y en el caso del colectivo trans, la desigualdad estructural plantea una urgencia sin igual.

Si esta realidad le parece nueva, y si nunca se encontró en su ámbito laboral con una persona trans, ese ya debería ser un argumento para estar de acuerdo con la ley de cupo laboral, porque esas personas están, existen desde siempre, solo que, como decía Sabrina Bölke, las hemos desplazado hacia los márgenes.

Mientras las únicas fuentes de trabajo para la mayoría de las mujeres travestis y trans sean la noche y la ilegalidad, no podremos decir que todos y todas festejamos o luchamos por el día de las y los trabajadores. Sin las trans no hay 1º de Mayo.

 

[1]Cis/trans son términos que hablan de nuestra identidad de género. Las personas cuya identidad autopercibida coincide con aquella asignada a nacer, son cis. Y aquellas cuya identidad de género autopercibiad no coincide, son trans.

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