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¿SEMBRANDO EL MIEDO QUE NOS SEMBRARON?

Desde Mujeres que no Fueron Tapa, reflexionan sobre una campaña de concientización de cáncer de mama, que muestra cicatrices dibujadas con Photoshop en cuerpos de mujeres famosas.

“Es tan inaceptable lo real, el recorrido de los cuerpos, lo diverso de las apariencias de nuestras carnes, sus marcas, que mejor mostrar cuerpos hegemónicos con los que se nos disciplina desde que nacemos, y dibujarles una cicatriz pequeña `como si´.”

Como contrapropuesta, a través de las redes sociales, recogieron historias de mujeres reales. “Para hacerlas visibles, honrarlas, son las historias de nuestras mujeres queridas, abuelas, tías, hermanas, amigas que vimos sufrir y a algunas morir, son parte de nuestros linajes y biografías”, sostienen. 

Nos preguntaron qué pensamos de esta campaña de concientización sobre el cáncer de mama que los medios están celebrando -casualmente- y que muestra estos mismos cuerpos que vemos todo el tiempo, cuerpos hegemónicos, jóvenes, blancos, sin panzas, sin arrugas, sin nada que se salga de la norma, todo muy estetizado, cómodo, casi glamoroso.

Imágenes de cuerpos de  mujeres más o menos famosas con cicatrices dibujadas con Photoshop y las pocas cicatrices reales también editadas con photoshop,  a las que se sumaron otros cuerpos similares de mujeres “no famosas” con la misma estética y la misma edición que compartieron su imagen  en sus muros con el hashtag de la campaña pero sin información sobre el cáncer de mama.

Una campaña, que bajo el nombre Ponerle el Pecho, nos invita a “dibujarnos una cicatriz”. Si, a dibujarnos una cicatriz, sacarnos una foto y usar un hashtag. ¿Cuáles son los cuerpos de los que se vale la campaña para sus fines?

Los  mismos cuerpos que nos bombardean desde todos lados, esos que crecimos viendo y que nos enseñan que ese es el modelo no solo de cuerpo, sino de felicidad, porque si encajas ahí, vas a ser aceptada, amada, deseada y todo lo que supone que se necesita para ser feliz, vendrá por añadidura.

Uno de los argumentos de la campaña, contado por quien la ideó, es que al ver la cicatriz del cuerpo de su madre pensó que si las mujeres viéramos esas cicatrices saldríamos corriendo a hacernos una mamografía.

Claro, porque lo que el modelo que estas imágenes refuerza y  nos dice es que no hay nada más importante que la belleza hegemónica, que la apariencia de esa belleza, y que toda marca, toda protuberancia, todo “defecto”,  todo lo que se salga del modelo es inaceptable, no se muestra, no debería existir, así de exigente es el modelo. Así de opresivo el molde.

¿Será por eso, entonces, que aparecen cuerpos editados con cicatrices dibujadas?

Es tan inaceptable lo real, el recorrido de los cuerpos, lo diverso de las apariencias de nuestras carnes, sus marcas; que mejor mostrar cuerpos hegemónicos con los que se nos disciplina desde que nacemos, y  dibujarles una cicatriz pequeña “como si”.

Entonces ¿los cuerpos con cicatrices reales que han sufrido mutilaciones están mal? ¿Es que “no son cuerpos para mostrar”?

¿Tan mal están que por eso no se muestran? ¿Por eso mejor le dibujamos una cicatriz a un cuerpo de los que nos muestran todos los días para vendernos cosas?

¿Nadie pensó por qué al ver las cicatrices saldríamos a hacernos una mamografía?

¿Ninguna de estas mujeres pensó de dónde viene el miedo a la cicatriz que están usando como herramienta fundamental de la campaña?

¿Se preguntarán hasta qué punto sus cuerpos, al servicio de los medios y las marcas, han contribuido a la construcción de ese miedo?

Una de las mujeres que participó con su imagen en la campaña explica en un comentario en su perfil de instagram que las campañas con cuerpos “reales” no logran tener alcance y por eso entonces parece que es mejor seguir con “la fórmula que vende” cuerpos editados, homogéneos.

¿Pero qué es lo que quieren vender con estos cuerpos esta vez?

¿Por qué se insiste  en que solo veamos estos cuerpos que encarnan el standard invisibilizando una vez más lo que les pasa a nuestros cuerpos en la realidad?  

Una campaña “para hacer visible” que invisibiliza, vaya paradoja, o no.

¿Nadie pensó en las mujeres que tiene el pecho atravesado por cicatrices? ¿Qué les dicen estas imágenes de cicatrices estetizadas, diminutas a esas mujeres? ¿Qué les dicen sobre su apariencia? Les dicen que son horribles, que mejor no mostrarlas, que mejor este sucedáneo de realidad, estos dibujitos y sonrisas y maquillajes y pelos al viento.

Escuchamos en un noticiero  que este recurso -”mujeres hermosas y famosas”- permite que la campaña se haga más expansiva porque “las mujeres famosas” tienen seguidoras que admiran sus vidas perfectas (sic) que iban a impactarse con estas imágenes de cicatrices y a tomar conciencia.

Lo que nos preguntamos es ¿conciencia de qué?

Si el argumento para volver a usar “lo que vende”  tiene que ver con la difusión, ¿por qué en esas mujeres famosas “de vidas y cuerpos perfectos” no cedieron sus perfiles para mostrar imágenes de mujeres que sufrieron la enfermedad en lugar de volver a imponernos sus cuerpos? ¿Por qué no acompañarlas en todo caso? ¿Por qué no usar esa visibilidad para visibilizar a otras en cambio de invisibilizarlas? ¿Por que ni siquiera es posible dar esa conversación? ¿Por qué se sigue tratando solo de esos pocos cuerpos que silencian y violentan la diversidad de los otros?

¿Sabrán esas mujeres que esos mismos cuerpos exhibidos hoy con cicatrices dibujadas, editados, con las pieles lisas y perfectas, con el cabello perfecto -tan diferentes de los cabellos que se pierden en una quimioterapia-, algunas sonriendo, son los mismos que hacen que la mutilación se sufra más por no poder encajar en el standard con el que colaboran y refuerzan?

Uno de los mensajes que recibimos decía “mi vieja tuvo cáncer a los 38 años cuando yo tenía 5 años, ahora tengo 29 y ella 57, le costó mucho aceptarse por la exposición continua de los cuerpos hegemónicos, se ponía una bolsita rellena de alpiste para ir a la pileta, hoy se acepta y se quiere mucho, pero la bolsita sigue estando en casa. El día que dejen de imponer cuerpos perfectos, será el día que podamos andar libres”.

¿Sabrán estas mujeres que inclusive ese miedo a la cicatriz, a no ser deseadas es lo que lleve a las mujeres a decidir no operarse y en muchos casos a morir?

Eso es lo que provoca este modelo que se refuerza en esta campaña.

¿De qué se trata exhibir cuerpos que podrían estar vendiendo cualquiera de los productos que venden habitualmente para decirnos al resto de las mujeres -y debieran decirlo a los varones también- que hay que hacerse una mamografía 3D?

¿A quiénes les hablan esas imágenes cuando por lo menos  15 millones de personas en Argentina no tienen obra social ni prepaga y la salud pública es impotente para dar respuesta?

¿A qué  mujeres les están diciendo que vayan a hacerse una mamografía 3 D?

¿Sabrán estas mujeres que publicaron sus fotos que  en hospitales públicos la demora para hacerse una mamografía puede ser de varios meses? ¿Qué proponen frente a eso?

En muchos de los  perfiles de estas personas “famosas” que mostraron sus cuerpos para esta campaña, sus seguidores además de decirles diosa, potra, que hermosa sos, estás divina  y comentarios por el estilo, y preguntarles si la cicatriz era real, les preguntan sobre esto, “¿Dónde me puedo hacer una mamografía?”, “¿Por qué recomiendan mamografías 3D?”, “¿Sabían que las mamografías provocan cáncer?”, y preguntas de este tipo que estas personas no pudieron contestar porque no lo saben, y seguramente no tienen porque saberlo ¿o si? Las mismas aparecen en la página de la campaña, la respuesta siempre es que consulten en Fundación Telmed ¿? Muchas preguntas no son respondidas.

El día que salió la campaña, muchas, muchísimas personas que nos siguen en las redes, y también colectivas amigas nos enviaron las imágenes de la campaña, algunas indignadas, otras preguntándonos que pensábamos.

Frente a eso compartimos un par de preguntas que nos surgieron en nuestras historias de instagram y comenzamos a  recibir opiniones, y sobre todo muchísimas historias de mujeres que habían padecido la enfermedad o de mujeres que habían acompañado a otras mujeres. Historias reales, sin maquillaje ni photoshop de personas que necesitaban contar y decir de que se trata el cáncer de mama.

Cómo solemos hacer, cedimos el espacio para dar lugar a esas historias, para hacerlas visibles, honrarlas, son las historias de nuestras mujeres queridas, abuelas, tías, hermanas amigas que vimos sufrir y a algunas morir, son parte de nuestros linajes y biografías.

Algunas de ellas se las dejamos acá en este link

“Perdí a una de mis mejores amigas, con tan solo 30 años de edad, hace 2 años, por no haberse hecho a tiempo esta cirugía. Estaba tan convencida de no alejarse de los estereotipos de belleza que nos imponen que no permitió la cirugía, no soportaba la idea de verse sin una mama. Ni las quimios ni los rayos pudieron con el cáncer y cuando se decidió a operarse ya era tarde. ella estaba tan preocupada por cómo se iba a ver y cómo la iba a ver su pareja que decidió arriesgar su vida. Los estereotipos por los que no tomó la decisión son los mismos que hacen esta publicidad.”

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“Es todo mentira, he trabajado mucho en salud y te juro que después de pasar por un cáncer de mama, muchas mujeres y más las que fueron operadas en hospitales, hubieran deseado tener esa pequeña cicatriz. Quedás agotada y desvastada por la enfermedad. Estas mujeres tienen que mostrar a las que la pelean día a día para seguir viviendo.”

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“Mi abuela se compró una mama de silicona, es triste que hagan estas campañas cuando la realidad es otra, ella sufrió y sigue sufriendo mucho por la enfermedad y todavía me acuerdo cuando le daba vergüenza estar sin el corpiño con el implante, y siendo yo su nieta, si tenía miedo que yo la juzgara imaginensé lo difícil que debe ser para ella salir a la calle. Hacer esta campaña con cuerpos hegemónicos llenos de edición lo que menos hace es ayudar a las mujeres que lo sufren.”

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“Tan alejada de la realidad esta publicidad, yo estuve semanas vaciando el líquido que salía de los tubos de drenaje de mi abuela y te puedo asegurar  que la cicatriz no es así. lo increíble de todo esto fue que mi abuela con 80 años me dijo “nena ahora si vamos a quemar todos esos corpiños. Nunca más se puso uno y ahora anda a sus 86 con su teta al viento.”

Es nuestro pequeño homenaje a tantas mujeres queridas y a quienes las siguen queriendo.

Los estereotipos que se refuerzan en esta campaña también matan.


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