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Nutrición consciente: cómo lograr una alimentación que nos reconforte

Algunos tips para incorporar hábitos alimentarios saludables (y posibles) que sean sostenibles a largo plazo.

La alimentación es un aspecto de nuestras vidas que está presente a cada momento, es una necesidad básica tanto fisiológica como emocional y además es una práctica que cada persona incorpora de una manera distinta. Hay quienes experimentan placer y armonía a través de la comida y por el contrario, quienes canalizan ansiedad, depresión o estrés a través de ella. En consecuencia, una buena alimentación puede ser aliada para sentir un cuerpo lleno de vitalidad, buena salud y bienestar. Mientras que hábitos más nocivos pueden dañar el organismo derivando en enfermedades crónicas como diabetes, anorexia, bulimia, hipertensión.

Es por eso que para vivir de manera más equilibrada es muy importante incorporar hábitos que sean sostenibles a largo plazo. A continuación, compartimos algunos de ellos:

Poder de decisión

¿Manzana o chocolate? ¿Pizza o ensalada? ¿Agua o gaseosa? Con cada comida estamos tomando una decisión, eligiendo el tipo y la calidad de alimentos que ingresan a nuestro organismo. Hay quienes deciden llevar una dieta vegetariana o vegana, quienes no consumen productos con azúcar o quienes simplemente comen para satisfacer una necesidad, pero sin conciencia de las consecuencias que esa falta de registro genera. Para revertir esa situación lo principal es prestar mayor atención a la hora de elegir qué comemos y dónde comemos para tener un contacto más positivo con la comida, prevenir enfermedades y reforzar las defensas.

Saborear y disfrutar

No sólo se trata de elegir aquellos alimentos que son saludables y bajos en grasas; es importante que la comida nos abra el apetito y sea una oportunidad para deleitarse.  De acuerdo con la psicología positiva, saborear los alimentos nos permite conectarnos con el bienestar, entrar en contacto con momentos que nos hagan felices. Por eso es importante no obsesionarse con la comida sana y comer alimentos que a pesar de ser nutritivos no nos gusten. Asimismo, no debemos olvidarnos de aquello que nos encanta; se trata de equilibrar, no de prohibir. Por eso si de vez en cuando deseamos pedir un helado en Blue Bell, o salir a comer pastas caseras es mucho más saludable darse un gusto y disfrutarlo a conciencia que forzarse a comer algo light.

Autorregulación

Tener la capacidad de controlar los impulsos y de mantener un estado de ánimo equilibrado no es tarea fácil, pero es sin dudas fundamental a la hora de comer más saludablemente. La ansiedad y la depresión son enemigos de la disciplina y suelen poner en jaque todos los intentos por cambiar nuestros hábitos. Una estrategia para propiciar el autocontrol es regular la calidad y cantidad de nuestras porciones y comer de manera pausada, observando cada bocado. Y como recurso extra, es importante contar con alguna motivación: tener un cuerpo más fuerte, hacer nuevas actividades en pareja, poder jugar más seguido con los hijos o nietos. Cualquier excusa es buena para no bajar los brazos.

Aprender a reconocer la sensación de saciedad

La comida muchas veces funciona como excusa para distraernos o consolarnos ante problemas emocionales o aburrimiento. También puede suceder que comamos más de lo que deberíamos porque la preparación es exquisita o simplemente porque hay algún snack disponible al alcance de nuestras manos. Como recurso para revertir estas situaciones y salir del ‘piloto automático’, hay que saber reconocer la sensación de saciedad. Escuchar esa voz interior permite comer lo justo y necesario, mejora la digestión y aumenta la autoestima.

Prestar atención antes, durante y después de sentarnos a la mesa nos permite conectarnos con nuestro propio cuerpo. Con el tiempo, la práctica y la disciplina nos permitirán saber qué necesitamos, cuándo y en qué cantidades.

Autor/a
www.lanotatucuman.com