La Nota Tucumán

¿Cómo defender la causa Malvinas y no fallar en el intento?

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La política de Javier Milei frente a Malvinas abrió nuevos interrogantes sobre la estrategia argentina para sostener el reclamo de soberanía. En un escenario internacional atravesado por disputas geopolíticas y recursos estratégicos, el alineamiento con Estados Unidos y los recientes anuncios del Gobierno vuelven a poner la pregunta sobre la mesa: ¿defensa de la soberanía o cálculo electoral? Por Emilia Hassan

En tiempos donde todo parece acelerarse, hay temas que necesitan discutirse con prudencia y atención. La pregunta que empieza a ensayarse en la lógica algorítmica es ¿cómo defender Malvinas y no fallar en el intento? 

Antes de continuar, requerimos hacer algunas aclaraciones preliminares: rogamos al lector no caer en la tentación de creer que acá expondremos un manual de instrucciones para recuperar las islas Malvinas, Georgia y Sándwich del Sur, que continúan ocupadas por Gran Bretaña. Sí se trata de un texto que se fue haciendo a partir de las dudas generadas por la reciente cadena nacional transmitida el pasado jueves 3 de septiembre. 

La magnitud de tales declaraciones tiene que ver con una serie de eventos desafortunados para el gobierno. O dicho de otro modo, aquellos acontecimientos que el oficialismo no pudo advertir. Desde la exhibición de una improvisada y precaria bandera con un potente mensaje político, no solo para el mundo sino también para la construcción de la memoria histórica, hasta la deserción del capítulo popularmente conocido como venta de tierras en el Congreso. 

Pero si el fútbol era solo fútbol, donde hinchas e intelectuales no se mezclan, ¿por qué los principales diarios británicos y el primer ministro Keir Starmer se tomaron la molestia de reafirmar que las islas son británicas? 

Malvinas y los ingleses

Las Islas Malvinas, Georgia y Sándwich del Sur y sus espacios marítimos adyacentes ocupan un punto estratégico al estar ubicadas en el Atlántico Sur. De acuerdo con Mariana Altieri -politóloga y doctora en Ciencias Sociales, especialista en geopolítica y dedicada a la Cuestión Malvinas-, entre sus ventajas geográficas de este espacio se encuentra su condición de ruta de comunicación e intercambio con otros continentes como África y de conexión con otros océanos como el Índico. Asimismo, subraya Altieri, esta zona posee recursos ictícolas de alta demanda global y una cuenca atlántica con potencial para la provisión de energía.

En segundo lugar, la presencia militar de Gran Bretaña en el Atlántico Sur no se limita a Malvinas, Georgia y Sándwich del Sur, sino que también se extiende a otras islas, generando una especie de corredor entre ellas: Ascensión, Santa Elena y Tristán de Cunha. Siguiendo a Altieri, el ejercicio de este control le ha posibilitado el patrullaje y el monitoreo en las costas atlánticas de Sudamérica y África. 

Este dominio recobra especial relevancia en un contexto marcado por el retorno de una geopolítica más agresiva, de competencia por los recursos naturales y de control de las rutas marítimas en detrimento de un orden global basado en el derecho internacional1. Un escenario reforzado por el segundo mandato de Donald Trump, quien no ha ocultado su inclinación a ejercer el poder desde una lógica transaccional: esto por aquello. Fue en este marco, aparentemente deliberado, que el presidente republicano expresó que podía revisar la postura histórica de su país ante la disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido, si este último no se comprometía a incrementar sus niveles de gasto en la Organización del Atlántico Norte – OTAN. 

Desde Casa Rosada trataron de comunicar el supuesto cambio de postura de Trump como una victoria de la política exterior de Milei. Sin embargo, diversos analistas consideran que es poco probable que Estados Unidos efectivamente se incline por Argentina. Entre las razones se mencionan: la convergencia estratégica histórica que existió entre norteamérica y Gran Bretaña; la capacidad militar del Reino Unido para patrullar el Atlántico Sur y contener a China; un eventual cambio de gobierno en Argentina y la adopción de una política exterior más cercana a los BRICS. Entre otras… 

Incluso, ante el hipotético caso de respaldar a Argentina en su reclamo por Malvinas, especialistas advierten que este reconocimiento sería simbólico y no se traduciría directamente en la transferencia de soberanía por parte de Gran Bretaña hacia nuestro país. Ante esta situación, se sugiere que las conversaciones entre los dos países sean continuadas y tratadas en los organismos multilaterales como Naciones Unidas.

¿Cómo fue la política exterior de milei en torno a Malvinas?

Es importante entender la gestión libertaria dentro del eje del hiperoccidentalismo. Se entiende como tal, a la intención deliberada y sistemática de un gobierno de adaptar o adecuar sus intereses a los de la superpotencia, en este caso, Estados Unidos. Al adoptar las prioridades de la potencia, nuestro país limitó severamente a nuestros aliados en el mundo. Como observa Juan Gabriel Tokatlian: el destrato a los países miembros de los BRICS o la decisión de no acompañar una resolución de Naciones Unidas sobre la trata transatlántica de esclavos, nos coloca en una situación riesgosa de pérdida de apoyo de la comunidad internacional en nuestro reclamo por Malvinas. Hablamos de países que tradicionalmente han acompañado la soberanía argentina sobre las islas en distintos foros internacionales. El acompañamiento de la comunidad internacional no debe ser subestimado. Es importante destacar que en el año 1965, Naciones Unidas aprobó la resolución 2065 en la que contemplaba la disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido. Debido a la gestión diplomática durante el gobierno de Arturo Illia, se impuso el principio de “soberanía” por sobre la “autodeterminación de los pueblos” defendida por la contraparte británica. En esa histórica votación, 94 países respaldaron el reclamo argentino. 

y ahora?

Si bien es prematuro evaluar las repercusiones concretas de los anuncios de Milei, se nos presenta una serie de interrogantes en cuanto a las inconsistencias entre sus primeros tres años de gobierno y su giro en estos últimos días. Los meses siguientes serán claves para determinar si se trató efectivamente de un cambio de estrategia con respecto a Reino Unido, en el sentido de adoptar una política más confrontativa y de aumento de costos para la potencia ocupante en las islas o, si se trató de un oportunismo electoral. 

¿Por qué es importante para Argentina y cuáles son sus oportunidades?

Argentina reconoce a las Islas Malvinas como parte irrenunciable del territorio nacional. En este sentido, claudicar implica no solo ceder territorio sino también soberanía y una parte importante de nuestra identidad. Insistir por Malvinas, exige paciencia y una diplomacia activa, coherente y de largo plazo. 

Nuestra política exterior necesita apoyarse en un sólido debate democrático que permita reconectar con las demandas e intereses de la ciudadanía. En momentos de profunda reconfiguración social, política y económica a nivel global, la imaginación se torna indispensable, especialmente para los territorios moldeados por el colonialismo y la dependencia. Pensar y discutir desde nuestras circunstancias también es una forma de ejercer soberanía.

  1.  De hecho, no es casualidad que uno de los instrumentos elegidos por Irán para presionar a Estados Unidos sea el cierre del estrecho de Ormuz. El bloqueo de este corredor marítimo ha provocado el incremento del precio del crudo y la navegación por rutas alternativas. ↩︎
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