Milagro Mariona

Comienza una nueva edición de la Bienal de Fotografía Documental

Cultura

Hay lugares a los que una vuelve muchos años después y descubre que, en realidad, nunca se había ido del todo. A mí me pasa con la Bienal de Fotografía Documental de Tucumán.

Participé en la organización de dos de sus ediciones, en 2010 y 2012, cuando recién empezaba a formarme y todavía no tenía demasiado claro qué iba a hacer con todo eso que me interesaba: la fotografía, el periodismo, las historias, las personas, las imágenes capaces de decir algo sobre el mundo que habitamos.

La Bienal apareció ahí, en ese momento de búsqueda. Y fue, para mí, mucho más que un evento cultural. Fue formación, encuentro y descubrimiento.

Por esos años tuve la posibilidad de conocer a la mismísima Sara Facio. También conocí fotógrafos, fotógrafas, periodistas, artistas y personas que terminaron convirtiéndose en grandes afectos. Todavía tengo en mi casa una fotografía de Francisco Mata Rosas, recuerdo material de aquel tiempo que, de alguna manera, sigue hablando de todo lo que significó para mí.

Pero si algo aprendí en esas primeras Bienales fue que la fotografía documental no es solamente una manera de mirar, también puede ser una forma de hacerse preguntas.

¿Qué queda afuera de una imagen? ¿Qué puede decir una fotografía sobre una época, sobre una comunidad, sobre las desigualdades, las violencias, los deseos y las formas de vivir? ¿Qué estamos mirando? ¿Desde dónde? ¿Quién cuenta una historia? 

La Bienal fue trayendo a Tucumán muestras, artistas, talleres y experiencias que quizás para muchas personas estaban lejos de sus circuitos cotidianos. Y eso también tiene un enorme valor. Durante unos días, la ciudad se convierte en un lugar de encuentro para quienes producen imágenes y para quienes quieren mirarlas, discutirlas, aprender a hacerlas o simplemente dejarse interpelar por ellas.

No llegué a ver todas las muestras que pasaron por la Bienal. Tampoco participé de todos sus talleres ni conozco cada una de sus historias. Pero sí sé lo que significa que, cada dos años, Tucumán tenga la posibilidad de ser sede de un encuentro de estas características.

Este año, además, me toca volver a la Bienal desde otro lugar. Después de un camino largo, voy a participar de esta edición dando un taller con Celi de la Rosa y Vero Borsani.

Y hay algo de devolución en eso, de volver al lugar del que una recibió tanto para compartir, aunque sea un poquito, algo de lo aprendido en el camino.

La Bienal me dio imágenes, preguntas, herramientas, vínculos y amistades. También me ayudó a construir una mirada cuando todavía estaba empezando a encontrarla.

Por eso esta vez quiero invitar a otras personas a acercarse. A quienes ya trabajan con fotografía y a quienes recién empiezan. A quienes hacen fotos y a quienes solamente quieren mirar. A quienes tienen preguntas sobre las imágenes y a quienes todavía no saben muy bien qué preguntas quieren hacer.

La próxima edición comienza este miércoles 7 de octubre a las 17hs en la Casa Histórica y Tucumán vuelve a abrir sus puertas a la fotografía documental.

Ojalá puedan acercarse, quizás encuentren una fotografía que les quede dando vueltas durante mucho tiempo. Tal vez encuentren una pregunta. O quizás, como me pasó a mí, encuentren un lugar desde donde empezar a mirar el mundo de otra manera.

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