A once años de Ni Una Menos: entre las estadísticas, las falsas denuncias y las preguntas que siguen abiertas
El nuevo informe de la Corte Suprema registró una baja en los femicidios durante 2025. Sin embargo, especialistas advierten que una variación interanual no alcanza para explicar un fenómeno complejo. Mientras el debate público se concentra cada vez más en las falsas denuncias y el cuestionamiento de las políticas de género, los datos muestran una realidad que sigue lejos de desaparecer.
El 3 de junio de 2015 una multitud salió a las calles bajo una consigna que marcó un antes y un después en la agenda pública argentina: Ni Una Menos.
Once años después, la violencia de género continúa ocupando un lugar central en el debate social. Los reciente femicidios de Agostina, Dulce y Noelia dejan al descubierto que la Justicia sigue llegando tarde, que la falta de políticas de prevención y acompañamiento se cobra vidas.
En esta nota, analizamos la reciente publicación del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina y nos preguntamos ¿qué dicen realmente los números?
Los datos oficiales: una baja que abrió el debate
Según el informe difundido por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante 2025 se registraron 200 víctimas directas de femicidio en Argentina. En 2024 habían sido 228. La disminución fue del 12,5%. Si se incorporan los femicidios vinculados, el total de víctimas fatales por violencia de género ascendió a 219 personas durante el último año.
El informe también señala que durante 2025 se registró una víctima directa de femicidio cada 44 horas y que la tasa nacional fue de 0,85 víctimas cada 100.000 mujeres. La provincia de Buenos Aires concentró la mayor cantidad de casos, con 78 víctimas, mientras que Misiones registró la tasa más alta del país: 1,77 femicidios cada 100.000 mujeres.
La baja fue rápidamente utilizada dentro del debate político. La exministra de seguridad Patricia Bullrich consideró la baja como un éxito de su gestión. “Mejor que decir, es hacer. Mejor que llenar el Estado de estructuras multimillonarias inútiles, es tener decisión para proteger a las mujeres“, tuiteó la actual Senadora. Un dato no menor es que la mayor baja registrada fue en PBA, donde se registraron 20 casos menos. Desde Equipo Latinoamericano de Justicia y Género advirtieron que “es una de las provincias que sostiene políticas preventivas y abordaje intersectorial”. Por eso especialistas advierten que una variación anual no necesariamente constituye una tendencia consolidada.
Los datos también muestran que aumentaron las tentativas de femicidio. Según el Informe femicidios del 2025 del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Buenos Aires, mientras bajaron los femicidios consumados, aumentaron las tentativas de homicidio contra mujeres en el marco de violencia familiar y/o violencia de género.
Desde ELA señalaron que “PBA es una de las provincias que mantiene jerarquizadas las medidas de prevención y atención de la violencia de género, junto con dispositivos provinciales, áreas municipales y mecanismos de articulación territorial e interinstitucional”.
Además, agregan que “esto no permite afirmar una causalidad automática. Pero sí vuelve muy débil el argumento contrario: que los femicidios bajan porque el Estado deja de intervenir. El Estado nacional se retiró y abandonó a las mujeres, las provincias (en distinto grado) no lo hicieron”.
La pregunta, entonces, no es únicamente cuántas mujeres fueron asesinadas, sino también cuántas lograron acceder a ayuda antes de que la violencia llegara a ese punto.
Once años después
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, los datos permiten múltiples lecturas, pero también dejan algunas certezas.
La variación interanual no alcanza para explicar un fenómeno estructural. Los propios antecedentes muestran que las cifras fluctúan de un año a otro y que una reducción puntual no necesariamente implica una tendencia consolidada. Tampoco permite concluir, por sí sola, que determinadas políticas funcionan o dejan de funcionar.
Mientras los femicidios siguen ocurriendo, buena parte de la discusión pública parece haberse desplazado hacia otros temas. El avance de proyectos para endurecer penas por falsas denuncias, el cuestionamiento a las políticas de género y las disputas alrededor de las estadísticas ocupan hoy un lugar cada vez más visible en la agenda.
¿Qué respuestas concretas encuentra hoy una mujer que atraviesa una situación de violencia? ¿Qué herramientas tiene disponibles? ¿Qué capacidad de intervención conserva el Estado?
Esta tarde, en todo el país habrá movilizaciones para reclamar, nuevamente, “vivas y libres nos queremos” y señalar que “el Estado es responsable”.
Foto: Matlde Terán



Deja tu comentario