“Uno solo quiere que su hija pueda cumplir sus sueños”: la historia de Mía Silva, la patinadora tucumana que busca volver a dejar a la provincia entre las mejores del país
Mía Silva representará nuevamente a Tucumán en el Campeonato Nacional Clausura de Patín Artístico. Para poder viajar a Río Negro, su familia impulsa una campaña solidaria con el objetivo de reunir el dinero necesario para costear el traslado, la estadía y la inscripción.
Hay una parte del deporte que casi nunca aparece en las fotos. No está en las medallas ni en los aplausos. Ocurre mucho antes de que empiece la competencia: en las horas de entrenamiento, en las familias que reorganizan su vida cotidiana y en el esfuerzo silencioso para que un hijo pueda seguir haciendo lo que ama. La historia de Mía Silva empieza ahí.
Desde muy pequeña encontró en el patín mucho más que una actividad recreativa. Con el paso de los años, aquella curiosidad infantil se transformó en una pasión sostenida por el compromiso, la disciplina y las ganas de superarse.
“Lo que al principio era una actividad recreativa se fue transformando en algo mucho más grande cuando vimos su compromiso, su constancia y las ganas que tenía de superarse día a día. Con el tiempo empezaron a llegar los buenos resultados y entendimos que tenía las condiciones para soñar con un Campeonato Nacional“, cuenta su mamá.
Ese sueño ya dejó de ser una ilusión para convertirse en una realidad. Integrante del club Dream Team y representante de la Federación Tucumana de Patín, Mía volvió a clasificar al Campeonato Nacional Clausura, que se disputará entre el 24 y el 30 de julio en Cipolletti, Río Negro.
No será su primera experiencia en un torneo de esta magnitud.
El año pasado también logró la clasificación y protagonizó una actuación que sorprendió incluso a quienes la acompañan desde sus primeros pasos. Su desempeño le permitió acceder a una competencia Absoluta y finalizar entre las diez mejores patinadoras de la Argentina en su categoría, un logro que ubicó nuevamente a Tucumán entre las provincias protagonistas del patín artístico nacional.
“Fue uno de los momentos más emocionantes que vivimos. Ver que todo el esfuerzo, el sacrificio y las horas de entrenamiento daban sus frutos nos llenó de orgullo. No solo por el resultado, sino porque fue la recompensa al trabajo constante de Mía“, recuerda su madre.
Pero detrás de ese logro hubo una realidad compartida por cientos de familias que sostienen el deporte amateur en el país.
“Acompañar a Mía implica muchos sacrificios. Organizamos nuestra rutina en función de sus entrenamientos, competencias y viajes. También significa un gran esfuerzo económico, porque el patín es un deporte muy costoso: hay que afrontar gastos de inscripciones, vestuario, patines, entrenamientos, traslados y alojamiento. Pero todo ese esfuerzo vale la pena cuando la vemos feliz haciendo lo que ama.”
Hoy el desafío vuelve a repetirse. Para poder competir en el Nacional, la familia debe afrontar el costo de la inscripción, los pasajes y el hospedaje. El plazo para confirmar la participación vence el 15 de julio, por lo que comenzaron una campaña para reunir los fondos necesarios. Quienes quieran aportar pueden hacerlo a mia.amo.patin219
La madre de Mía reconoce que estos días se viven con sentimientos encontrados.
“Es una mezcla de felicidad, orgullo y preocupación. La alegría de verla clasificar nuevamente es inmensa, porque sabemos todo lo que trabajó para lograrlo. Pero también aparece la incertidumbre de pensar cómo vamos a afrontar todos los gastos del viaje. Como mamá, uno solo quiere que su hija tenga la oportunidad de cumplir sus sueños y demostrar todo el esfuerzo que hizo durante el año.”
Más allá de los resultados deportivos, quienes conocen a Mía destacan que el patín también moldeó su forma de ser.
“Es una niña muy responsable, perseverante y humilde. Es cariñosa, compañera y siempre está dispuesta a aprender. El deporte le enseñó disciplina, respeto, esfuerzo, paciencia y la capacidad de levantarse después de cada dificultad. Aprendió que los logros llegan con trabajo y dedicación.”
Mientras continúa entrenando para una nueva cita nacional, la familia apuesta a la solidaridad de la comunidad para que el esfuerzo realizado durante todo el año no quede frenado por cuestiones económicas.
“Queremos agradecer de corazón a todas las personas que se toman un momento para conocer la historia de Mía. Cualquier colaboración, por pequeña que parezca, significa una gran ayuda para que pueda volver a representar a Tucumán. Detrás de cada competencia hay mucho esfuerzo, dedicación y sacrificio. Quienes decidan acompañarla estarán ayudando a una deportista que trabaja todos los días para dejar bien representada a nuestra provincia“, concluye su mamá.
Porque detrás de cada rutina sobre la pista hay una historia que casi nunca se ve. La de una familia que acompaña, una joven que no deja de entrenar y un sueño que, una vez más, busca llevar el nombre de Tucumán a lo más alto del patín argentino.



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