Piden que la Justicia tenga en cuenta el contexto de violencia de género en el caso de una mujer acusada de homicidio
Viviana Medina tiene 43 años. Durante años trabajó y sostuvo a su familia sola. Hoy está detenida y sus hijos piden “que vuelva a casa”. A fines de 2025, una discusión con su pareja, Cristian Gonzalo Ponce Díaz, terminó con una herida de arma blanca y, al día siguiente, con la muerte del hombre. La defensa sostiene que hubo un forcejeo, que no existió intención de matar y que la historia de violencia que atravesaba la relación debe ser considerada. El 28 de agosto, una audiencia definirá si Viviana continúa en prisión preventiva.
En la casa de Viviana Medina hoy funciona un pequeño almacén. Lo sostienen sus dos hijos, que encontraron en ese negocio una manera de hacer frente a los gastos mientras su madre permanece detenida en el Complejo Penitenciario de Delfín Gallo.
El más chico terminó la escuela a fines del año pasado. Ahora estudia Ingeniería. Su hermana también trabaja en el almacén. Entre los dos intentan sostener la economía familiar y seguir adelante con una vida que cambió de manera abrupta.
Antes, Viviana tenía dos rotiserías. Era su trabajo y una de las formas con las que sostenía a sus hijos. Una de ellas tuvo que cerrar por problemas económicos. Sus hijos cuentan que la situación económica de la familia había comenzado a empeorar desde que su madre estaba en pareja con Cristian Gonzalo Ponce Díaz, un chico de 26 años.
También cuentan que estaban preocupados por ella. Hablan de malos tratos, de situaciones de violencia y de momentos en los que veían a su madre atravesar una relación que cada vez se volvía más difícil.
A fines de 2025 ocurrió el episodio que cambió la historia para siempre. Durante una discusión, Viviana hirió con un cuchillo a Ponce Díaz en una pierna. El hombre fue trasladado a un hospital y murió al día siguiente. Según la información aportada por la defensa, el fallecimiento se produjo por una falla multiorgánica provocada por la pérdida de sangre. Viviana quedó detenida desde entonces.
No está en discusión que fue ella quien produjo la herida. Lo que la defensa discute es cómo debe interpretarse lo ocurrido: sostiene que hubo una discusión previa, amenaza de muerte por parte de Ponce Díaz hacia Medina y un forcejeo, que no existió intención de matar y que el episodio debe analizarse teniendo en cuenta el contexto de violencia de género que existía en la relación.
El 28 de agosto, la Justicia deberá resolver si Viviana continúa en prisión preventiva.
Lo que pasó aquella noche
Según el relato de la defensa, la discusión comenzó a escalar. Ponce Díaz sostenía un cuchillo y amenazaba a Viviana de muerte y con hacerle daño a sus hijos. Le quería robar el dinero que tenía guardado. Allí comenzó el forcejeo, Viviana logra quitarle el cuchillo y en ese forcejeo se produce la herida en la pierna de Ponce. La herida fue grave, Viviana pidió ayuda a los vecinos, llamó al 911 y el hombre fue trasladado al hospital. Al día siguiente, murió.
Para la defensa, ese comportamiento posterior también forma parte de la reconstrucción de lo ocurrido y es consistente con su planteo de que no hubo intención de matar.
La acusación sostiene una calificación de homicidio. La defensa, en cambio, plantea que deben considerarse las circunstancias concretas del episodio y el contexto previo de violencia.
Viviana quedó detenida desde el inicio de la causa y permanece en prisión preventiva. La defensa pidió una medida menos gravosa, pero no se le concedió la prisión domiciliaria. Uno de los argumentos para mantener la detención fue el peligro de fuga.
Sus hijos no entienden ese argumento. Señalan que su madre no tiene recursos económicos, que tiene arraigo familiar y que toda su vida está vinculada a su casa y a sus hijos. También recuerdan que después de la pelea no huyó y que fue ella quien pidió una ambulancia.
Mientras tanto, ellos tuvieron que reorganizar su vida. No hablan de negar lo ocurrido. El hijo reconoce que su madre fue responsable de la herida que terminó provocando la muerte de Ponce Díaz. “Lo que pide es que esa responsabilidad sea analizada teniendo”Queremos que se tengan en cuenta las circunstancias y el contexto en el que ocurrió todo esto”, dice.
Su pedido es que la prisión preventiva no se convierta en una condena anticipada y que la Justicia considere la historia previa de Viviana. El 28 de agosto volverán a encontrarse con esa discusión.
El caso de Viviana también vuelve a poner sobre la mesa qué lugar ocupa la violencia de género en la mirada judicial cuando quien queda acusada de un delito es una mujer. Las medidas cautelares, como la prisión preventiva, deberían ser excepcionales y no convertirse en una condena anticipada. Pero cuando se trata de mujeres atravesadas por historias de violencia, aparece la velocidad con la que el sistema puede responder para encerrar y la dificultad, muchas veces, para reconocer y actuar a tiempo frente a las violencias que esas mismas mujeres denunciaron antes.


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