La restitución de la identidad: un acto de justicia colectivo
La tercera jornada del juicio por la apropiación de Marcos Eduardo Ramos e Ismael Suleimán contó con diversos testimonios de profesionales expertos. La audiencia marcó un recorrido que expuso desde el daño provocado por el secuestro hasta el arduo camino de la restitución.
La primera en prestar declaración fue la psicóloga Fabiana Rousseaux, profesional con décadas de trayectoria en la asistencia a víctimas de violaciones a los derechos humanos. Expuso sobre las secuelas de la apropiación de menores y destacó que, si bien el impacto debe evaluarse caso por caso, sus consecuencias son insoslayables.
En el caso de Marcos, las secuelas se inscriben desde antes de su nacimiento. Al existir una dependencia inalienable, el bebé padece el mismo terror, encierro o tortura a la que es expuesta su madre. Dado que la supervivencia de un recién nacido no depende solo de alimento físico, sino de la mirada, el amor y el deseo de un otro primordial, separarlo de su madre representa un riesgo vital extremo. “Son sobrevivientes de una circunstancia que puso muy seriamente en peligro sus vidas,” dijo Rousseaux.
El daño principal generado por los apropiadores radica en romper la cadena simbólica del menor, forzándolo formar parte de una genealogía que no le pertenece. En situación de máxima vulnerabilidad se obliga a la víctima a amar y tratar como padres a las mismas personas que secuestraron y asesinaron a su familia biológica. Esto los expone una realidad impuesta que se torna “absolutamente siniestra y extraña” expresó Rousseaux.
La psicóloga destaca que la persona apropiada permanece desaparecida viva. “Está presente en la sociedad, pero oculta a la vista de los familiares que la buscan incansablemente,” dijo ante el tribunal. Esto prolonga el impacto a un nivel colectivo que afecta y vulnera los lazos sociales de la comunidad y se evidencia cuando las personas apropiadas se convierten en padres o madres antes de haber finalizado su proceso de restitución jurídica. Esto produce un destiempo que los obliga a transmitir a sus propios hijos un apellido y una identidad falsas, lo que constituye un nuevo daño transgeneracional. “Esto también es un nuevo daño que se suma como un ejemplo más de todos los daños que implica a lo largo de la vida ese sujeto el hecho de haber sido apropiado,” explicó.
“El acto de justicia es importante, ya que introduce un reordenamiento simbólico y un impacto de la ley que resulta determinante y reparador frente al padecimiento que vivieron los sujetos,” expresó Rousseaux respecto al rol institucional de la justicia. Además, destacó que en los países que no han atravesado por la experiencia de la justicia en estos casos, el impacto de continuidad y perpetuación de la impunidad, aporta un nuevo daño a esos sujetos.
Este reordenamiento simbólico encontró su rostro en el testimonio de Manuel Goncalves Granada, coordinador de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) y nieto restituido. Goncalves fue quien viajó a Tucumán en 2018 para notificarle personalmente a Marcos sobre los resultados de su ADN. “La primera vez que vi a Marcos, en la fiscalía, para darle el resultado de su inclusión, era alguien con un daño evidente. Arrastraba los pies, miraba hacia el piso, no estaba bien alimentado, tenía problemas de salud. Verlo ahora es una demostración de lo necesario que era encontrarlo, rescatarlo de esa condición de apropiación, casi de servidumbre, en la que se hallaba“, relató emocionado ante el tribunal.
Ante esta situación de extrema vulnerabilidad en la que vivía Marcos, Goncalves explicó cómo se puso en marcha una red de asistencia para sostenerlo: “Se fueron buscando y articulando dentro del Estado provincial y nacional las herramientas que eran necesarias. El primer momento fue crear esa red de atención y contención, desde el punto de vista psicológico, de salud, de vivienda. Muchas personas de la sociedad civil se fueron acercando a dar asistencia, que necesitaba las 24 horas, no alcanzaba con lo institucional para ayudar a Marcos” expresó.
En referencia a su propia vivencia como víctima de apropiación, Goncalves dimensionó el significado de devolverle su identidad a una persona. “La identidad no es sólo el nombre y el apellido. Es el lugar donde vivís, la familia con la que te criás, los gustos … Cuando ocurre la sustitución de identidad y está vinculada con crímenes de lesa humanidad, es decir que tu papá y tu mamá están desaparecidos, la restitución constituye un acto de reparación integral, y necesita de mucho acompañamiento“, explicó Manuel.
En el cierre de su declaración, dejó un mensaje contundente sobre el compromiso de las instituciones afirmando que “como país nos tenemos que sentir orgullosos que Argentina no haya abandonado la búsqueda de los bebés apropiados (…) No hay manera de resolver los crímenes de la dictadura si no es con el Estado democrático involucrado de manera integral“.
La intensa audiencia contó con otros testigos que ilustraron el andamiaje de la apropiación y la restitución. María Carolina Bidegorry, titular del Registro Civil de Tucumán, relató el proceso legal que en 2018 logró anular la identidad falsa de Marcos para emitir un nuevo DNI con su verdadero nombre. A su vez, la antropóloga María Verónica Almada Vidal expuso sobre la estructura secreta del Ejército, mostrando que el accionar del apropiador de Marcos, Víctor “Pecho i Tabla” Sánchez, como Personal Civil de Inteligencia no era un hecho aislado, sino que contaba con el aval de sus superiores dentro de la maquinaria represiva.
Alejandra García Aráoz, referente de la Red por el Derecho a la Identidad y militante de la APDH, reforzó lo expuesto por Goncalves al relatar el enorme trabajo comunitario y afectivo que abrazó a Marcos tras su restitución, brindándole el cuidado y la vivienda que le habían sido negados. “Fue una persona muy maltratada y, de golpe, se encontró con un grupo humano donde existe el afecto, existe la contención, existe el cuidado“, resumió y destacó el progreso de Marcos.
Finalmente, la jornada cerró con la reproducción del testimonio de Blanca Hoyos, sobreviviente del centro clandestino Arsenal Miguel de Azcuénaga. Su relato expuso las torturas sufridas a manos de “Pecho i Tabla”, dejando en evidencia frente al tribunal el sadismo e impunidad absoluta con la que actuaba el torturador que le robó la identidad a Marcos durante más de 40 años.
La próxima audiencia será el miércoles 8 de julio y la podes seguir por la transmisión en vivo de La Retaguardia.



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