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#NosQueremosBien | La muestra colectiva propuesta por el MUNT y desarrollada en el marco del mes de las luchas feministas y disidentes, se destaca ante la multiplicidad de voces de artistas que la construyen y por una instalación que invita al público a expresarse a viva voz.

La muestra colectiva, que conmemora y acompaña a las luchas de cientos de miles de mujeres cis y del colectivo LGTBIQ+, #NosQueremosBien, marcó el inicio de la agenda 2019 del Museo de la Universidad Nacional de Tucumán “Juan B. Terán”, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria, desde el pasado viernes 15 de marzo.

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#Clandestino de GIT

Bajo la curaduría de la licenciada Cecilia Quinteros Macció, #NosQueremosBien cuenta, por un lado, con la participación del Grupo Intervencionista Tucumán, conformado por María Constanza Valdecantos, Yudith Pintos, Mane Guantay y Yahel Tello, a partir de #Clandestino, su última propuesta cuyo germen se dio en el marco del 3º Paro Internacional de Mujeres cis, Lesbianas, Trans, Travas+. Por otro lado, su curadora seleccionó distintas obras, compuestas de pinturas, fotografías e instalaciones, del acerbo patrimonial del MUNT, resignificadas a partir del nuevo contexto que las convoca; Cecilia VillafuerteEugenia CorreaVirginia Serrano, Rubén KempaRamón Teves, Sofía NobleLorena KaethnerJavier Juárez, Rosalba Mirabella y Mané Guantay, son sus autores y autoras.

Patrimonio del MUNT

Como tercer eje de la muestra se encuentra activa una proyección audiovisual que evidencia entrevistas a varias personas pertenecientes a diferentes movimientos sociales y reflexiones con abordajes filosóficos, desde el trabajo social, la comunicación y el teatro junto a Susana Maidana, Ana Carrera, Eva Fontdevilla y Gabriel Carreras.

“Durante los últimos años comenzaron a escucharse voces que antes no se oían. Voces que animan a otras a sumarse para hacer un eco cada vez más fuerte y lejano, puesto que en esa indescifrable cantidad de voces se teje un movimiento social y colectivo, que reacciona casi instantáneamente para acompañar denuncias, reclamos, pedidos de ayuda y justicia… las fuerzas de la sororidad”, reflexionó la licenciada Claudia Epstein, directora del MUNT.

Cecilia Quinteros Macció, Claudia Epstein y Patricia Fernández, Subsecretaria de la SEU en la inauguración de la muestra.

Enunciar una lucha

La muestra colectiva cuenta con un cuarto eje y propuesta dentro de las instalaciones del museo, llamado Voces que liberan otras voces. “La misma consta de un dispositivo que invita al público a significar su opinión, tanto de forma individual como colectiva”, explicó Epstein.

“Durante el proceso de construcción de la muestra, un día desperté con el recuerdo de un sueño que incluía un dispositivo parecido al de “voces”. Inmediatamente lo comenté con Cecilia Quinteros y con Maxi Caram, para que nos ayudara a resolverlo técnicamente. A este desafío, luego se sumaron el resto del equipo de montaje externo: Marco Martinez Zuccardi y Alejandro Gimenez que, una vez más, hicieron un trabajo impecable”, destacó Epstein. 

“A partir de aquella idea, comenzamos a discutir y madurar la idea, que fue cambiando de forma; línea recta, distintos colores, escribir algo con luces… la fuimos complejizando hasta sintetizarla en una columna de luces que van del blanco al violeta y finalmente al verde y que se encienden de abajo hacia arriba según el nivel de ruido”, indicó.

Voces que liberan otras voces

Colores con-sentidos

La elección de los colores descansa en simbolismos ligados a las luchas feministas. El tono omnipresente en toda movilización feminista es el violeta, puesto que se trata del color que representa la lucha por la igualdad de derechos que un grupo de mujeres estadounidenses adoptó para la marcha de Washinhton a favor de la Enmienda por la Igualdad de Derechos en 1978.

Uno de los argumentos circundantes sobre la elección del color violeta deriva del mismo hecho que dio origen a la elección de la fecha del 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora; 129 empleadas de la empresa textil, Cotton New York, murieron calcinadas en un incendio provocado por su propio patrón, que las encerró en la fábrica luego de que se declararan en huelga y exigieran mejoras ante la explotación laboral que sufrían. Cuentan que el humo que salía de la fábrica ardiente en llamas era de color violeta y se veía a kilómetros de distancia.

Ese mismo año, pero el Inglaterra, las mujeres que luchaban por el derecho al voto e igualdad ante la Ley, también optaron por el violeta y le sumaron verde y blanco para representar su lucha. “El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad. El blanco simboliza la honradez en la vida privada y en la vida política. Y el verde simboliza la esperanza en un nuevo comienzo”, explicó en aquel entonces la activista inglesa, Emmeline Pethick.

“Considerando la consigna de Emmeline Pethick, elegimos los colores que compusieron el dispositivo. Luego, Cecilia sumó una frase de Chavela Vargas“, continuó la directora del MUNT.

“Voy a gritar con toda mi alma para que el mundo sepa que estoy viva. Viva de tanto vivir. Viva de tanto amar”.


Chavela Vargas

Poner la voz

Este dispositivo representa el deseo de un paralelismo entre lo que significa el concepto de “ruido blanco” y uno de los objetivos que persigue el proyecto curatorial de #NosQueremosBien; la convergencia de todas las frecuencias de banda espectral de voces, pero con la misma potencia.


Algunas de las fotografías fueron tomadas por Agustina Font

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