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“La Gloriosa enfrenta una crisis que trasciende a la coyuntura económica actual; esto es político”

Integrantes de la reconocida sala teatral, ubicada en San Luis al 800, denunciaron una delicada situación, respecto al Instituto Nacional del Teatro, que compromete la permanencia y continuidad del proyecto que lleva 17 años de trayectoria, en materia de teatro y danza experimental, tanto local, como nacional e internacional.

El pasado 29 de abril, tucumanas y tucumanos comenzaron el día con la noticia viral de cierre de La Gloriosa Sala Teatral, un proyecto coordinado por los directores de teatro Pablo Gigena y Noé Andrade.



“Sabemos que la situación general del país es compleja, pero los motivos que nos impulsan al cierre de la sala van más allá de ello, porque ganamos un dinero del INT que nunca se nos adjudicó, lo que disparó una seguidilla de problemas financieros del proyecto y que terminará, inevitablemente, en el fin de La Gloriosa”, indicó el director, dramaturgo y actor Pablo Gigena en diálogo para La Nota.

“Esta situación tiene sólo, a mi entender, dos salidas posibles; una de las salidas es política, la otra, legal. En este sentido, la primera se complica a partir del momento en que archivaron nuestro expediente -lo que no quiere decir que sea irrevocable-, sabemos que se puede volver a tratar sólo que habría que insistir en la revisión de una decisión arbitraria, como la que tomaron”, arriesgó Gigena.

“Por otro lado, estamos analizando una instancia judicial para presentar un amparo, pero sabemos que la institución tiene un espacio jurídico que le da la cintura suficiente para desviar sus propias decisiones, es decir, cuentan con un respaldo legal fuerte, que les permite cualquier tipo de manejo -por más arbitrario que pueda parecernos-, porque esto incluye que, por ejemplo, que se apruebe un expediente que no cumple con ningún requisito reglamentario y/o burocrático y, esta forma de operar, es equiparable a un clientelismo político”, comparó.

A partir de la denuncia, que se viralizó en redes, medios y adquirió dominio público, son los mismos compañeros y compañeras de la escena local y nacional, las que ahora apoyan y acompañan con aliento y estrategias de luchas, como, por ejemplo, un formulario para juntar firmas; la organización de una actividad colectiva y el acompañamiento para buscar apoyo político y judicial.



Diecisiete gloriosos años

“Cuatro años atrás formamos una fundación y apostamos a la gestión cultural en pos de generar nuestro propio espacio físico, puesto que hace 17 años que trabajamos en ese galpón, que rentamos, y queremos nuestro propio lugar. Por ello hicimos la gestión, además, este año debemos dejar el lugar de la calle San Luis al 800”, indicó Gigena.

¿Qué pasó con el Instituto Nacional del Teatro?

“En busca de nuestro propio espacio, nos presentamos a dos concursos del INT; el primero daba cuenta de un excelente proyecto, pero la propiedad tenía problemas de sucesión y argumentaron negárnoslo por ello. Lo entendimos y acatamos, incluso, nos pareció justo y coherente. Luego, el segundo concurso ganamos, en primer término, a nivel regional y en tercero, a nivel nacional, razones por las que nos adjudicaron un presupuesto”, recordó Gigena.

“Los dueños de una propiedad prevista, se negaron a vender porque pasaron como 4 meses hasta que se dieron los resultados del concurso. Todos los días de 2018 buscamos propiedades para comprar y, como el dólar se disparó, los dueños no querían aceptar las formas de pago del INT, los precios subían constantemente y otras propiedades no tenían los papeles en regla, y así”, detalló.

A principios del último mes de diciembre, Gigena y Andrada estuvieron por concretar una compra, pero los dueños desistieron el 18 de diciembre, por lo que decidieron, con conocimiento y aval verbal del representante provincial y área administrativa del INT, seguir adelante con otra propiedad: un galpón en El Abasto, por lo que pidieron un préstamo de $200.000 para señar y cancelar una deuda de la propiedad, cuyos dueños pusieron otros $280.000 para lo mismo.

Por otro lado, los del INT sabían que, si bien se cancelaba en diciembre el papel, la cancelación real llegaría posteriormente. “Presentamos los papeles de compra el 21 de diciembre y nos respondieron, a los pocos días, que no había perito disponible para avanzar con la compra. Luego nos corrieron con que no disponían de tiempo administrativo para concretarla (mientras sí tuvieron tiempo para resolver la compra de otra sala presentada el mismo día)”, señaló.

“Ya en alerta, y desesperados, nos comunicamos con un representante regional, a quien le informaron que archivaban el proyecto. Le escribimos a Alasino que dejara de lado la confrontación política, fruto de que el año pasado solicitamos, colectivamente, su renuncia, la cual no tendría por qué interferir en este concurso. Sin embargo, la censura y castigo por expresarnos libremente, no sólo ha recaído en nuestro proyecto, sino también en tantos otros de todo el país. Esto no es más ni menos que apriete administrativo y jurídico”, denunció.

Gigena sostuvo, además, que la respuesta posterior fue que desarchivarían el proyecto para que lo trataran en consejo una vez conformado este año. El mismo se logró en marzo e, inmediatamente, postergaron el tratamiento con discusiones sobre si debían comprar la propiedad con fondos federales o regionales. Por último, se reunieron durante la semana pasada y archivaron el expediente argumentando “presentación fuera de tiempo y forma”.

“No sólo nos hicieron perder el dinero de esta compra, sino que también nos culpan de ello en el acta. Pensábamos que a esta altura del año ya habríamos estado trasladados, estrenando espacio a partir de un concurso que fue ganado legítimamente, luego de seguir todas las instancias burocráticas en tiempo y forma. Estamos convencidos de que no nos merecemos este maltrato y consecuente desbaratamiento de nuestro proyecto. De momento no tenemos lugar a dónde mudar el proyecto y estamos cansados anímica, emocional y físicamente” explicó Gigena.

La última novedad reposa en una futura reunión con consejeros de INT que vendrán a la provincia a mediados de mes, pero Gigena y su equipo manifestaron que sin tener lugar propio para continuar con el proyecto, no seguirán. “Está confirmado que continuaremos algunos meses con los compromisos asumidos este año, pero nos sentimos agotados y estamos convencidos que desde el INT nos cagaron con absoluta mala fé”, concluyó Gigena.

Autor/a
www.lanotatucuman.com
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