Trump retira a EE. UU. de 66 organismos y tratados internacionales
En una de sus medidas más drásticas desde su regreso al poder, luego de atacar Venezuela y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, el presidente Donald Trump oficializó el abandono de decenas de entidades vinculadas a la ONU y acuerdos multilaterales. El impacto en la lucha contra el cambio climático y los derechos humanos.
El escenario internacional acaba de sufrir un sismo geopolítico. Este miércoles 7 de enero de 2026, la Casa Blanca oficializó el retiro de Estados Unidos de 66 organismos y tratados internacionales a través de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump. La medida, que ya había sido anticipada durante su campaña, marca un quiebre definitivo con el multilateralismo del siglo XX.
La lista de instituciones afectadas es extensa y variada: incluye 31 entidades pertenecientes al sistema de Naciones Unidas y 35 organizaciones externas. Entre los nombres que más resuenan aparecen la UNESCO, la CMNUCC (el marco base para las negociaciones climáticas) y el IPCC, el panel de científicos que lidera la investigación sobre el calentamiento global.
“Estas instituciones ya no sirven a los intereses nacionales de Estados Unidos”, dice el comunicado oficial, argumentando que dichos organismos promueven agendas que vulneran la soberanía estadounidense. Además de lo climático, la purga alcanza a agencias de derechos humanos y género, como ONU Mujeres y el Fondo de Población de la ONU (UNFPA).
Un golpe al derecho internacional
La decisión no solo tiene implicancias políticas o económicas, sino que sacude los cimientos del orden jurídico global. Desde la perspectiva del derecho internacional, el retiro masivo de la principal potencia del mundo de tratados fundamentales genera un vacío de gobernanza y debilita la obligatoriedad de las normas de convivencia entre Estados. Al abandonar convenciones de derechos humanos y marcos ambientales, Estados Unidos se aleja del principio de cooperación internacional consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, fomentando un régimen de unilateralismo que podría sentar precedentes peligrosos para la estabilidad del derecho convencional y el cumplimiento de estándares universales mínimos.
Hacia un nuevo orden
Mientras Trump sostiene que Estados Unidos se ha convertido en la “verdadera ONU” al resolver conflictos de forma bilateral y directa, los aliados estratégicos observan con cautela. La interrupción del financiamiento y la participación técnica de EE. UU. en estas entidades obligará a una reestructuración profunda de la agenda global, dejando el espacio abierto para que otras potencias, como China o el bloque europeo, intenten ocupar el liderazgo vacante.



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