Juli Laso: “Cuando me subo a cantar intento dar fuerza, porque la necesitamos”
Este jueves 16 de abril, Juli Laso se presentará en Tucumán con un show que recorre su presente musical, entre canciones de raíz latinoamericana, tangos y adelantos de su próximo disco. La cita será en la Taberna de Saturno a las 22hs, de la mano de Feroz Produce.
El repertorio recorrerá sus últimos discos: habrá canciones de Pata de Perra, su último trabajo de folclore latinoamericano; temas de Cabeza Negra; tangos —que nunca faltan— y también algunas zambas. A eso se suman adelantos de Fabriquera, el disco que está por salir y que fue producido por Daniel Melingo.
Pero si algo atraviesa su música es la imposibilidad de separar el arte de la política. “No se me ocurre separar nada de la política en mi vida, y menos en estos tiempos”, sostiene. Y agrega: “Son tiempos muy desoladores. Cuando me subo a cantar intento dar fuerza, porque la necesitamos”.
Esa fuerza también se construye, para Laso, en lo colectivo. “No puedo ser indiferente. Estamos en un momento muy bravo en el que solo nos van a salvar las experiencias comunitarias, las redes —no las sociales— y la calle”, dice, marcando una posición que no se queda solo en lo discursivo, sino que también se traduce en su presencia en distintas causas.
Su vínculo con Tucumán no es nuevo. En los últimos años acompañó el proceso del documental Nuestra Tierra, dirigido por su compañera, Lucrecia Martel. “Fue muy conmovedor ver el compromiso de todo el equipo y entender lo que la película cuenta, que es muy fuerte. Es una película que tenemos que ver en todo el país”, afirma. Haber estado en el estreno en la provincia, dice, fue especialmente importante.
En ese entramado de influencias, hay una figura que aparece como faro inevitable, más en este contexto: la tucumana Mercedes Sosa. “Es fundamental en mi vida como cantante. No se me ocurre alguien más arriba. De hecho, ahora sigo tomando clases con Beatriz Muñoz, que fue su maestra y también cantó con ella. Mercedes está muy presente en todo lo que hago, en lo que escucho, en mis conversaciones. Es una inspiración y una referencia absoluta.”
Su voz áspera, profunda y melodiosa es fruto del trabajo y la constancia. “La voz es un músculo que hay que trabajar”, dice. Y cuenta que el proceso de Fabriquera, trabajado durante dos años junto a Melingo, fue un aprendizaje profundo, “como un posgrado”. Algo similar le ocurrió con Pata de Perra, producido por Macha Asenjo, a quien define como un maestro.
“Todo el tiempo estoy buscando maestros y maestras”, dice. Y aunque su nombre ya ocupa un lugar destacado dentro de las nuevas escenas del tango y la canción latinoamericana, prefiere correrse de cualquier etiqueta: “Me gusta ser la que está aprendiendo”.
Este jueves, en Tucumán, esa búsqueda tomará forma en canciones que mezclan lo viejo y lo nuevo, lo íntimo y lo colectivo. Una voz que, en tiempos difíciles, elige no callarse.



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