Música

Aretha Franklin: la perla del soul y referente cultural del siglo XX

La cantante precursora del soul fue consagrada como la más grande de todos los tiempos por su increíble voz y anacronismo a lo largo de su carrera, pero también se destacó por su lucha política desde el feminismo, por los derechos civiles afroamericanos y por trascender, difundir y avivar la cultura musical negra.



Las melómanas y melómanos perdieron a la máxima referente del soul recientemente, el 16 de agosto de 2018, a sus 76 años de edad.

Cuando Aretha Franklin grabó su primer disco en 1956, el rock and roll estaba naciendo. Acreedora de 18 premios Grammy, más de 70 millones de discos vendidos, la extensión de su discografía, Aretha es mucho más que cifras y anécdotas, puesto que su legado en la cultura popular estadounidense y en la música va más allá de los datos y se eleva hasta una cima que muy pocos artistas soñaron y, mucho menos, lograron.

“Aretha puso sentimiento y dejó el alma en sus canciones, pero fue ante todo una mujer valiente que rompió moldes”, afirmó Alfonso Cardenal para el portal Ser. “Dejó la música religiosa para buscar un público más amplio inspirada por Sam Cooke y en ese viaje se comió el mundo. Abrazó el soul en su punto culmen y lo llevó a una nueva dimensión dejando en la música su mensaje. Y su mensaje fue de protesta. En plena ola por la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos, Franklin añadió su granito de arena. Su compromiso no fue mayor que el de Billie Holiday, Mavis Staples o Nina Simone, pero su mayor éxito potenció el mensaje”, agregó el crítico.

“Franklin también supo abrazar el feminismo de la época. “Habiendo sido maltratada por su marido, Aretha tomó el tema Respect de Otis Redding y eliminó el machismo de aquella letra para convertirlo en una oda a la liberación de la mujer y en una de las canciones más reconocibles de todos los tiempos. No fue lo único. Sabiéndose una estrella, la cantante exigió cobrar como tal y no aceptaba recibir menos que los hombres si consideraba que eran menos importantes que ella”, destacó.

Cultura negra para blancxs

“Con canciones tan poderosas e interpretaciones tan magnéticas, el gran mérito de Aretha fue trascender al público afroamericano convirtiéndose en una estrella global en todo América y al hacerlo consiguió alcanzar la atemporalidad. Ya daba igual lo que hiciese y comenzó a darse caprichos como volver a los orígenes editando Amazing Grace, uno de los discos de gospel más vendidos de todos los tiempos. Un disco capaz de hacer creer en Dios al más convencido de los ateos”.

“Franklin hizo de todo; alcanzó la más alta de las montañas y pese a ello no paró, siguió cantando, grabando y subiéndose a cientos de escenarios. Cantó contra el sida y la pobreza, aquella que sacudió al Detroit que nunca abandonó aunque ya nadie quisiese habitarlo. Tras sesenta años sobre las tablas, Aretha dijo basta”, reflexionó Cardenal.

Memphis, Tennessee, se transformó en una ciudad clave en la historia de la música, porque atestiguó en 1942 el nacimiento de Aretha Franklin, la mejor cantante de todos los tiempos, según la revista especializada Rolling Stone. “Aretha pasó años creando las bases de lo que más tarde sería conocida como la música soul, un género que se canta, precisamente, con el alma (esa es la traducción de esa palabra inglesa) y del cual, pocos han logrado tener la maestría que ella alcanzó”, señaló por su lado César García Soria, para el portal Televisa de arte y cultura en México.

Aretha Franklin ensayando notas musicales hacia 1972. (AP/Archivo).

Una vida dedicada a la música

Franklin nació en el seno de una familia afroamericana poco convencional. Su padre, el reverendo Clarence LeVaughn Franklin, cercano asesor de Martin Luther King Jr, afrontó el abandono de su esposa Barbara Franklin, quien dejó a Aretha y sus hermanas, Carolyn y Erma, al cuidado de un hombre cuyo compromiso estaba con la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

Casi subvencionada por la iglesia, Aretha creció rodeada de la música góspel, escuchada en las voces de Clara Ward (íntima amiga de C. L. Franklin), James Cleveland o Mahalia Jackson, quien es considerada la reina del género.

“Con tal historial, la entrada de Aretha a la industria musical era inevitable. Desde niña había demostrado su habilidad tanto para sentarse al piano y tocar, así como para cantar cualquier tipo de pieza, por lo que su padre la eligió como la acompañante de sus giras por todo Estados Unidos. Su voz no tenía parangón, pero aún estaba en búsqueda de una identidad propia”, describió García Soria.

Primeros pasos

“Tenía 14 años y admiraba a Diana Ross, su contemporánea que en ese entonces ya contaba con un contrato multimillonario auspiciado por la famosa disquera Motown y con el que lanzaba a The Supremes como el mejor trío de música pop de la década de 1960. John H. Hammond, el primer productor con el que Aretha empezó a trabajar, encontró en ella a una muchacha con un fuerte arraigo al góspel, cuando él estaba acostumbrado a trabajar con las grandes divas del jazz de la época como Billie Holiday. El reto de Hammond era hacer que la voz de Franklin comenzara a destacar entre los grandes círculos del jazz neoyorkino. Franklin lo convenció y así firmó su primer contrato discográfico con Columbia, la casa de las grandes divas de la época”, continuó el escritor.

“Era una muchacha inusual, sumamente tímida. Podía estar horas en una habitación con las mismas personas y no decir una palabra, pero el mortal silencio se acababa cuando tomaba el micrófono y entregaba el más profundo y dramático material”.


John H. Hammond

“Con 22 años de edad, publicó su primer álbum, un compilado de covers de jazz en colaboración con The Ray Bryant Combo, que incluía su propia versión de “Over the Rainbow”, la canción que Judy Garland potenció hacia el público de la diversidad sexual, y que hoy por hoy es una de las banderas por la defensa de los derechos LGBT en el mundo”, continuó.

“La propuesta de Aretha pretendía ir mucho más allá del jazz. En 1960 presentó su segundo álbum titulado The Electrifying Aretha Franklin con el cual se anotaba un punto a la creatividad: la joven insistió en hacer su propia versión rock de la canción “Rough Lover”, con la que por primera vez imprimía su sentido de innovación sobre la música”.

“El álbum logró mantener las peticiones de jazz de Columbia, pero la cantante buscaba ir más allá de la rebuscada necesidad de música creada para los negros. Aretha quería llegar al mercado blanco sin importar ideas como las de Nina Simone: blancos y negros eran una unidad, pero no del todo ni siempre”.

“Para lograrlo, buscó abrirse su camino por el pop con interpretaciones de R&B, pero con cautela. Después realizó un álbum de homenaje a Dinah Washington, que había muerto en diciembre de 1963 y que había conmocionado a la sociedad afroamericana de Detroit, el corazón de las revueltas de las luchas civiles de los negros”.

Aretha continuó trabajando hasta que llegó el momento de hacer historia. Aunque antes conocería al hombre que se hizo con ella, y que la cambiaría para siempre: Ted White, su primer esposo. “Todos lo vimos excepto ella”, decía su hermana Carolyn en la autobiografía From These Roots, en una clara referencia al hecho de que White se convertiría en la peor pesadilla, pero principal fuente de inspiración de la cantante.

Esta fue la portada del álbum con el que Aretha haría historia (Coveralia.com).

El nacimiento de la reina: Respect

Retomando lo desarrollado inicialmente por Cardenal, “Respect” se grabó en abril de 1967 con la versión original de la canción de Otis Redding. “Respect” se convirtió en un canto de liberación racial y sexual de una mujer que pedía respeto.

“Respect” en la actualidad está considerada como una de las mejores canciones de todos los tiempos junto a “Imagine” de John Lennon, “I Can’t Get No Satisfaction” de los Rolling Stones o “Like A Rolling Stone” de Bob Dylan.

En 2016, el crítico de música David Remnick escribía en The New Yorker que aquello que distinguía a Franklin no era la amplitud de su catálogo o la fuerza de su voz sino “su inteligencia musical, su manera de cantar detrás del ritmo, de rociar un lavado de notas sobre una sola palabra o sílaba, de construir, momento a momento, el poder emocional de una canción de tres minutos”.

Fue en ese mismo año, con solo un álbum de soul puro que contenía “Respect”, que Franklin se coronó como la “Reina del Soul”. Pervis Spann, el anfitrión del concierto en el Regal Theatre de Chicago, prescindió de la corona y le dio el título aquella noche a la intérprete.

No obstante, todo el meollo del asunto tampoco descansaba ni descansó nunca en una sola canción como pasa con algunos artistas conocidos como los one hit wonder. Aretha estaba escribiendo la historia con ese álbum titulado I Never Loved a Man The Way I Love You, en el que hizo sus primeras composiciones personales, éxitos recurrentes de Ray Charles y de Sam Cooke y un himno principal que daba título al álbum y en el cual, le juraba “amor con odio” al hombre que la explotaba continuamente.

Lady Soul y Aretha Now, ambos de 1968, fueron los dos álbumes que lograron consagrar a la cantante más allá de Estados Unidos, y la llevaron a giras por Europa, en donde el sonido del soul causaba revuelo entre las jóvenes consciencias que se identificaban más con The Beatles, que con otros proyectos musicales.

Aún el éxito era el común denominador de Franklin, por lo que ganaba premios y reconocimientos a nivel internacional. Dieciocho premios Grammy a lo largo de toda su carrera dieron constancia de ello.

Aretha durante una conferencia de prensa en 1973. (AP).

El mito, la leyenda y el legado de Aretha

Con toda la música que realizaba, Aretha intentaba satisfacer sus necesidades: dar lugar a la innovación musical, pero también, dar cabida a su propio sentido interpretativo.

Entre 1968 y la primera década del 2000, Franklin siguió consolidando su carrera con alrededor de 20 álbumes. En cada uno de ellos, impregnó distintos estilos además del soul, y claramente, intentó ligarse a fenómenos como la música disco, que le ganó la carrera, quizá por su voz inadaptable al género.

Pero en todo ese tiempo, Aretha vivió sus propios demonios de cerca: la muerte de su padre que estuvo cinco años en coma, el reacercamiento con sus orígenes al góspel que quedó reflejado en un álbum; y jugar el papel de ser máquina de inspiración de cientos de voces jóvenes que tomaron el soul como camino.B

Fue en 1994 que Aretha recibió el Premio Kennedy, la máxima condecoración otorgada por el gobierno de Estados Unidos, entregada de forma anual a cinco artistas escénicos en distintas disciplinas, por su contribución a la cultura estadounidense.

Años más tarde, en 2015, la misma condecoración era entregada a Carole King,por la composición de canciones que cambiarían también el panorama musical de Estados Unidos. En la ceremonia de entrega, Obama rompía en llanto frente a la interpretación de Franklin del tema “(You Make Me Feel Like) Like a Natural Woman”.

Por ello, su trato con la prensa se calificó como más respetuoso, aunque en 2014 la publicación del libro Respect: the life of Aretha Franklin, firmado por David Ritz, provocó un enorme disgusto de la cantante porque el libro develaba un panorama de desastres en su matrimonio, rencillas con la farándula, problemas económicos y vicios como su alcoholismo.

Aretha, no obstante, supo mantenerse más allá de una vida turbulenta marcada por el miedo y los ataques de pánico que tenía cuando viajaba en avión.

En febrero de 2017, la cantante anunció su retiro de los escenarios. Muchos años antes, en 1998, durante la ceremonia de entrega de los premios Grammy, Luciano Pavarotti se declaró enfermo y le pidió a Franklin que fuera ella quien cantase el “Nessun Dorma”, una de las piezas clave de Turandot de Giacomo Puccini.

Llegando el fin

Aretha murió rodeada de su familia y sus seres queridos en Detroit, su ciudad de residencia desde que tenía dos años y una de las ciudades más importantes de Estados Unidos en la historia de la música.

Con su partida, Aretha despide a la que fuera considerada por muchos, como la mejor cantante que Estados Unidos le ha dado al mundo. Cuerpo y alma, Aretha recibirá por años el respeto que su voz se ganó en el mundo de la música del alma.

Ilustración principal: José Aguilar @esepe1

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