Santiago del Estero: denunció abuso sexual, el imputado fue liberado y reclama protección
La joven mujer realizó la denuncia en la localidad santiagüeña de Bandera hace más de un año. Denuncia falta de protección judicial. A pesar de las pruebas que respaldan su testimonio, el acusado espera el juicio en libertad y sin medidas efectivas de protección.
Una joven de la localidad de Bandera, en el departamento Belgrano (Santiago del Estero), denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de Jorge Giovino, quien se presentaba como su amigo y entrenador. El hecho, según consta en la denuncia, habría ocurrido hace más de un año. El imputado, que estuvo detenido por esta causa, hoy se encuentra en libertad a la espera del juicio oral y sin restricción de acercamiento, situación que según afirma la denunciante la expone a un estado permanente de miedo y vulnerabilidad.
De acuerdo con su relato, la investigación incluyó registros de cámaras que coincidirían con el horario y el lugar señalados en la denuncia, un testigo que habría declarado haberla visto en estado de indefensión en el domicilio del acusado y constataciones médicas que dan cuenta de lesiones compatibles con una agresión violenta. Sin embargo, sostiene que estos elementos no fueron suficientes para que el Poder Judicial de Añatuya dispusiera la continuidad de las medidas de protección una vez finalizada la prisión preventiva.
“Desde que todo se rompió hace un año, mi realidad se transformó en una pesadilla que no termina cuando abro los ojos”, expresó en un testimonio difundido públicamente a través de redes sociales. La mujer afirma que padece ataques de pánico, insomnio y un estado constante de ansiedad ante la posibilidad de cruzarse con el acusado en espacios cotidianos de su comunidad.
El imputado permaneció detenido durante ocho meses. Posteriormente, volvió a su casa y a su trabajo sin que se fijara fecha de juicio oral ni se establecieran restricciones de contacto o acercamiento, según denunció la joven.
“Él está ahí, haciendo su vida normal, moviéndose por lugares públicos con una impunidad que duele ver”, manifestó. Además, denunció episodios de hostigamiento por parte de familiares del imputado. La joven sostiene que no busca venganza sino garantías de protección y celeridad judicial. “No me mueve el odio, solo el hambre de justicia real”, expresó. “Lo que no se nombra se olvida, y yo no voy a permitir que su máscara sea más fuerte que mi verdad” agregó la denunciante.
El caso reabre el debate sobre las medidas de protección a víctimas de violencia sexual en Santiago del Estero, los criterios para otorgar libertades durante el proceso y la demora en la fijación de fechas de juicio oral.
Organizaciones que acompañan a la denunciante reclaman que se establezcan medidas cautelares urgentes, se garantice su salud integral y se avance en la pronta realización del juicio.
Mientras tanto, en una comunidad pequeña donde los espacios se comparten y los encuentros son inevitables, la joven afirma que su vida cotidiana quedó atravesada por el temor. “Como mujer joven, una espera poder caminar el mundo con libertad. Hoy no puedo hacerlo”, concluyó.



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