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Cultura

“Vehemencia”, 12 años de acrobacia aérea

La Escuela de Acrobacias Aéreas de Tucumán, coordinada por la actriz y acróbata Lulú Torrens, celebra su último aniversario con una obra de teatro aéreo en la Sala Teatral La Gloriosa, sede aérea en Tucumán. También desde del proyecto invitan a las personas interesadas en iniciarse en el arte acrobático aéreo. “Ha sido difícil llegar hasta aquí”, señala Torrens en diálogo para La Nota.

Los días 21 y 23 de junio, integrantes de la Escuela de Acrobacias Aéreas de Tucumán, coordinada por la artista Lulú Torrens, ofrecerán un espectáculo llamado Vehemencia, con el ánimo de representar y dar cuenta de los 12 años de vigencia del proyecto. El mismo tendrá lugar en la Sala Teatral La Gloriosa (calle San Luis 836), sede aérea en la provincia.

Lulú Torrens en el aro

La obra está narrada con textos propios de su creadora (Lulú Torrens) cuyo fin es “conducir los espectadores y espectadoras por los escollos del camino, las penas, los sobresaltos, los logros, las buenas y las malas en esta docena de vuelo”, explica Lulú Torrens.

A su vez, la obra cuenta con la actuación estelar de Camila Platee, Rafael Segovia en Rueda Cyr, Alejandro Ocampos en danza acrobática y todas las profesoras y profesores de la única escuela del NOA, que transitaron 12 años ininterrumpidos de trabajo sobre tela, trapecio y, entre otros, aro. “La mayoría de las personas que enseñan hoy fueron alumnos y alumnas mías. Ellos y ellas son: Itati Gómez, Santiago González, Sabrina Lamaison, Fernanda López, Juliana Marzochinni, Rocío Paliza y Cali Piovano”, detalla su coordinadora.

Elenco, profes, alumnos y alumnas

Mucho más que un largo camino

Lulú Torrens se formó en Buenos Aires desde los 20 años en materia de teatro y acrobacia, “no me recibí, pero soy una actriz no matriculada”, relata entre risas sabiendo que los títulos operan con mucha fuerza en algunos ámbitos. “Comencé con acrobacia en trapecio, una disciplina muy machista. Al principio éramos tres mujeres y nos costó mucho entrar a ese terreno y que nos tengan en cuenta como corresponde”, señala. A su vez, la artista explica que luego se introdujo en las disciplinas ‘más terrenales’ (la acrobacia en tela y aro), que definitivamente eran abordadas mayormente por mujeres. “Es muy notable cómo persiste el machismo en las acrobacias. Es un espacio que aun se deconstruye en términos de género. A esta situación se sumaba el hecho de que yo era del interior y se trataba de hecho que se marcaba permanentemente en muchas situaciones”, recuerda.

Pese a las dificultadas y la doble segregación vivida en Buenos Aires, Lulú entrenó y se dedicó de lleno a las acrobacias mencionadas, valiéndose luego de una beca de estudios y perfeccionamiento en la escuela Campara de España. “Tuve que ganar esa beca para ganarme un lugar, el respeto que merecía y la consideración de mis colegas en Buenos Aires. Esto es algo que logré verlo con los años y a la distancia, porque en aquel entonces hice una suerte de sacrificio personal muy grande”. Lulú siente que las luchas de los movimientos feministas actuales tuvieron mucha participación en su elaboración de conciencia al respecto. “Lo veía, pero no de un modo tan marcado como lo hago ahora”, agrega.

A la experiencia de nueve meses en España se sumó otra en Lyon, Francia. “Allí no había la diferencia de género que se percibía en Buenos Aires y en menor escala en España. Lo vivido en Francia me abrió la cabeza, el corazón y el vuelo”, señala. Posteriormente, Lulú volvió a Buenos Aires, donde las cosechas en Europa resultaron la consagración ‘necesaria’ para que se le abrieran las puertas sin importar que fuera mujer y del interior del país, “como si se trataran de condiciones que determinan un rango social de segunda”, reflexiona.

Con más conciencia sobre todo lo vivido y el convencimiento de que aquel escenario no era el que quería conquistar, Lulú decidió regresar a Tucumán y volcar aquí todo lo aprendido. Sin embargo, abrirse camino en una de las provincias más conservadoras del país, tampoco fue una experiencia sencilla. “Al principio fue de terror. Agradezco inmensamente al equipo de La Gloriosa, porque fueron los primeros que me abrieron las puertas y apostaron a mi proyecto sin siquiera conocerme”. Pero, debido a una incompatibilidad horaria, Torrens llevó su escuela a la sala del ex Árbol de Galeano (actual Tertulia), espacio en el que permanece en la actualidad.

Alumno de la Escuela de Acrobacias Aéreas de Tucumán

“La escena tucumana de circo también es bastante patriarcal aún. La escuela provista por el Ente Cultural es coordinada sólo por profesores varones. En un principio supe que me convocarían para coordinar la parte aérea de la misma y finalmente no fue así. También he sufrido algunas situaciones de mucha agresión y descalificación de parte de artistas aéreos propios de la provincia”, pese a ello y con el apoyo de otras mujeres de la escena del teatro y las acrobacias de la provincia, Lulú ha capacidado a decenas de personas en San Miguel de Tucumán y en Salta, Catamarca, Santiago del Estero y La Rioja.

Sobre “Vehemencia”

Tela, trapecio, aro, rueda cyr, dúo acrobático, danza acrobática y elementos de circo son algunos de los elementos que se destacan en esta obra de teatro aéreo. Siguiendo con lo mencionado al principio, “la puesta busca celebrar 12 años de fuerzas para mostrar un arte que reviste juventud en un espacio tan conservador como Tucumán; de energía para sortear todos los obstáculos sociales y burocráticos; de ímpetu para nunca bajar los brazos y estar siempre alto; de ardor en la pasión por vivir de lo que uno ama y de estar siempre cerquita del cielo”, detalla su creadora, Lulú Torrens.

Los talleres

Si bien la obra teatral vuelve a su lugar de origen, La Gloriosa, los talleres se brindan en Tertulia (calle Virgen de la Merced 435 4 piso), teléfono 381 5020331. Instagram @escueladeacro.tuc.

Escrita por

Periodista

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