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Tucumán, cuna del drag

En la madrugada del 9 de julio, se realizó en Tucumán la Elección Nacional Drag Queen 2019, un evento que se repite desde 2000 de manera ininterrumpida y cada año congrega a más gente. En el medio de situaciones concretas de discriminación y de vulneración de derechos, un grupo siempre creciente de jóvenes construye un mundo de brillo y glamour, de manera autogestionada.

Durante la madrugada del 9 de julio se realizó en Tucumán la Elección Nacional Drag Queen 2019. En esta ocasión. participaron 12 drags provenientes de las provincias de Salta, Catamarca, Jujuy, Córdoba, Mendoza y Tucumán. Los últimos años la cantidad de participantes duplicaban a las de esta edición, pero como sucede con otros eventos, la crisis económica y la falta de apoyo del Estado hicieron imposible que muchas de otras provincias puedan asistir.

Según una de las hipótesis más aceptadas por la comunidad, el término DRAG surge del habla inglesa como un modo de resumir la expresión “dressed as a girl”, cuya traducción significa “vestidx como una chica” . En la actualidad representa a un movimiento artístico que cuenta cada vez con más adeptos y adeptas en el mundo.

En Tucumán, se realizó la primera elección drag en el año 2000 y desde entonces se realiza la competencia para elegir la reina nacional de modo ininterrumpido. La competencia supone ciertos aspectos que todo el público espera y que el jurado, compuesto por Drag Queens que ganaron ediciones anteriores, puntúan con números que del 1 al 10. Plataformas altísimas, maquillaje fuera de lo común, atuendos llamativos y una edición original de temas musicales conocidos por todos.

El arte drag atraviesa fronteras, clases sociales y posiciones político-partidarias. Hay siempre algo de liberación y de revolucionario en trastocar al género, romper con lo binario, proyectar una imagen distinta a la que experimentamos a diario, y mezclarlo todo.

Cada draga pone en escena un tema y un mensaje. Este mensaje puede interpretarse en sus atuendos, en la escenografía que la acompaña y en la elección de la música. El show drag es complejo y completo, se caracteriza por el atractivo visual y por la capacidad de apropiarse de un tema musical y hacer lipsing: sincronización con los labios.

Foto Ángeles Olás/Diva

El género en escena

Entrar a la discoteca durante la noche de la elección Drag Queen genera la sensación de que se está ingresando a un mundo aparte. Un lugar con una historia propia, con referentes culturales propios y una mística especial.

Como si fuera una casa, esa noche el lugar que recibe todos los fines de semana a gays, lesbianas, bisexuales, travestis y trans desde hace más de 20 años, celebra el Día de la Independencia y elige a su reina drag.

Para dar inicio al show se entonaron las estrofas del himno nacional argentino, momento en el cual tucumanos y tucumanas, junto a una gran cantidad de turistas, se dispusieron a cantarlo.

Cantar el himno en un boliche LGBT se transforma en un mensaje claro de institucionalización, una forma de apropiación de los símbolos patrios por una parte de la sociedad a quien la ciudadanía a veces le es negada.

Las reinas comienzan a concursar, cada una está acompañada de cuerpos de baile profesionales y con un nivel de producción propio del género teatral de revista o de comedia musical. Pero el drag siempre tiene algo distinto, algo disruptivo y artesanal.

No importa cuánto ensaye una reina el show, el boliche, el escenario, los cambios de ropa y las complicadas coreografías siempre juegan un papel importante. Una de las reinas se cayó, otra se perdió en la coreografía y otra tuvo un altercado con su traje. Todo esto pasó frente a cientos de personas y subidas a plataformas de más de 20 centímetros. La incomodidad ante esta situación está siempre presente, y público, encandilados de tanto brillo y talento, acostumbra a aplaudir y dar ánimos a cada una de las participantes.

El solo hecho de estar paradas en el escenario llevó horas de maquillaje y meses de producción. En la mayoría de los casos son las mismas drags las que digitan y producen todo: desde la costura del vestuario hasta cada paso coreografiado. Estas personas, a diferencia de la mayoría de las personas, se animaron a explorar otros modos de mirarse frente al espejo, se animaron imaginar otros rostros y figuras, y a poner en tensión lo que comúnmente se entiende por femenino y masculino.

Observar el arte drag no tiene que ver necesariamente con apreciar un paso de baile o la perfección de un look, sino más bien con acompañar una propuesta artística personal y siempre en constante construcción. Un instante de la performance, un rostro, un gesto o un mensaje claro puede recibir más ovación que toda una coreografía bien realizada.

El futuro ya llegó y es drag

Pasaron muchos años desde aquellos primeros show en los que solo un grupo pequeño de la comunidad LGBTI asistía a estos eventos. Más aún, a nivel internacional gracias al reality show Ru Paul Drag Race, cierto sector del arte drag dejó de ser exclusivamente under para convertirse en contenido destinado al público en general. La invitación a jugar con los roles de género está siendo aceptada cada vez por mayor cantidad de personas.

Es por ello que este año, como en los anteriores, el espacio físico quedó chico para ver el espectáculo.

Para poder ver la propuesta de las 12 reinas era necesario estar parado dos horas en el mismo lugar, sin ir a comprar bebidas ni al baño, porque eso significaba perder el lugar y quedar atrás a riesgo de, literalmente, no poder ver. Muchas personas incluso eligen no ir porque saben que pueden terminar estando paradas, apretadas y sin poder apreciar todo el show.

Un número considerable de turistas que recibe la provincia para el 9 de julio está vinculado con la Elección Nacional Drag. Hace tiempo que el Ente de Turismo debería haber tomado nota de este hecho y proponer acompañar estos eventos, ya que tanto promocionan el turismo LGBT en la provincia. Más aún, el Ente de Cultura también podría acompañar a esta expresión artística que ubica a nuestra provincia como referente a nivel nacional.

Foto Ángeles Olás/Diva

¿Podríamos pensar en hacer el mismo evento en un club? Seguramente Diva podrá llevar al siguiente nivel este evento. No solamente teniendo en cuenta al público, sino también a las puestas en escena que realizan las drags, muchas de ellas utilizan estructuras de metal de hasta dos metros, cuerpos de bailes, metros y metros de tela. Más aún, un lugar más amplio permitiría apreciar a decenas de personas que fueron montadas esa noche, sin ánimos de competir, pero con mucho para mostrar.

La materialidad del hecho artístico drag en Tucumán siempre llama la atención. En el medio de situaciones concretas de discriminación y de vulneración de derechos, un grupo siempre creciente de jóvenes construye en la provincia un mundo de brillo y glamour. Maquillando sus rostros, pegando y cosiendo lentejuelas, y soñando siempre con una producción aún más espectacular, el mundo drag en la provincia está presente los 365 días del año.

Hace un tiempo, en una entrevista para la Agencia PRESENTES, la Drag Queen de referencia nacional Elektra Trush dijo que “una drag queen es toda política, aunque ella no quiera serlo. Porque rompe con todo y con todas las categorías.” A esta frase, y luego de la experiencia de la elección nacional 2019 le agregaría que en ese romper, hay siempre un crear, y eso impacta en todas aquellas personas que pueden presenciar el hecho creativo.

Tucumán es cuna, una vez más, de la creación de mundos brillantes, de la declaración continua de la independencia del deseo y el arte por sobre los estereotipos de género.

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