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Teléfono Rojo

Burdisso llamó al central del Manchester para saber si le interesa jugar en Boca, aunque es una operación muy difícil. Es la primera gestión del manager. Y habrá más…



El celular empezó a vibrar en Manchester. El número de llamada entrante no era desconocido y la comunicación, por cierto, de alguna manera era esperada: con Marcos Rojo se había comunicado días atrás Claudio Vivas por pedido de Angelici para conocer su situación, pero con la llegada de Nicolás Burdisso resultaba previsible que el contacto fuera más formal. Y así fue.

El nuevo director deportivo del club -estará acompañado por Aníbal Matellán- tuvo una de sus primeras gestiones en la llamada a quien fuera uno de los centrales de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia. No necesitó presentarse, pero sí preguntar cuál eran las expectativas y posibilidades reales de Rojo de jugar en Boca (y volver al fútbol argentino).

La primera lectura de Burdisso es que la incorporación del defensor de 28 años va de difícil a imposible. Tan cierto es que viene jugando poco en el United como que las principales razones fueron las lesiones que sufrió en la temporada:nunca terminó de salir de una que cayó en otra. Tiene el deseo de renovar su desafío futbolístico en Europa: por eso, si no es el club inglés, analizará otras propuestas. Y, con respecto a este caso, la principal dificultad para Boca surgió desde la salida del entrenador. Con el cambio en el banco (Mourinho se fue el último fin de semana), las esperanzas se renovaron para toda la plantilla.

La segunda lectura es externa y tiene que ver con la función y autonomía de Burdisso dentro del club. Para ser claros:le gustó Rojo e inició negociaciones por él sin que el nuevo técnico esté definido, lo que demuestra su peso específico en la nueva estructura de fútbol. En las oficinas de la Bombonera cuentan que la creación del área es una decisión tomada desde hace tiempo pero con imposible realización mientras estuviera un cuerpo técnico trabajando. El secretario técnico, para poder tener real, debía ser quien le diera trabajo a un nuevo entrenador -y así será. La autonomía también será para la incorporación de refuerzos: más allá de que todas las decisiones sean consensuadas con presidente y DT, Burdisso podrá proponer y encabezar negociaciones. La de Rojo fue la primera muestra, pero lejos está de ser la última.

No es la primera vez que Rojo está en la órbita de Boca: desde hace varios mercados de pases a esta parte, el defensor está en los planes del club. Desde su entorno cuentan que fue bien recibido el llamado de Burdisso y será analizado en profundidad, aunque las razones ya expuestas hacen poco factible que tome la decisión de regresar al país. De todas maneras, el proyecto deportivo -si no le surgen alternativas superiores- le puede resultar tentador. Y ahí volvería a vibrar el teléfono Rojo…

Por: Juan Szeinfeld para Olé – szeinfeld@ole.com.ar

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