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¿Por qué esta marcha del orgullo tiene que ser una fiesta?

Este sábado se realiza la Marcha del Orgullo LGBTI en Tucumán. En un contexto de ajuste y crisis, el orgullo es una respuesta política. Con las consignas estampadas en los cuerpos, las calles se vuelven a teñir de colores y brishos.

El 2018 fue un año que nos encontró en las calles.

Este año quedará en los libros de historia y en Wikipedia como un año signado por la lucha feministas en las calles y el color verde impregnado en las retinas de toda una generación. Es que este año, el debate del aborto por primera vez llegó al Congreso de la Nación, gracias a la lucha incansable de años.

Los debates que se dieron en Diputados durante más de 15 semanas, congregaron multitudes con sus pañuelos verdes en la Plaza Independencia. Cada martes, se sumaban nuevas caras que, al reconocerse en otras, se abrazaban y festejaban. Es que fue un momento histórico, donde por primera vez vislumbramos como posible que, de una vez por todas, nuestro país este a la altura de lo que las mujeres reclamamos hace años: aborto legal.

Foto Mariana Leder Kremer Hernández

La movilización callejera y el lobby con diputados y diputadas, arrancó esa media sanción que se festejó a lo grande en las calles aledañas al Congreso, donde más de un millón de mujeres, lesbianas, trans y disidencias, esperaban ansiosxs el resultado luego de pasar la noche en una vigilia feminista.

En Tucumán, el encuentro también se dio en la puerta del bar Pangea, quienes cobijaron a la multitud aquella fría noche de junio.

La lucha no terminó ahí. El debate en Senadores se olía más rancio aún, pero desde un primer momento, lo último que se pierden son las esperanzas. Porque las feministas, aunque ateas, creemos en el poder transformador de nuestras fuerzas y de nuestras luchas.

Nuevamente, los pañuelazos se instalaron como una actividad semanal, que ya estaba incluida en la agenda de todas. Con intervenciones artísticas, mesas paneles, encuentros diversos, se fortaleció la lucha contra los discursos oscurantistas que teñían el panorama más oscuro aún. En total, 55 martes nos encontraron con el pañuelo en alto gritando bien fuerte: ABORTO LEGAL.

Desde los dichos de Albino, a la postura de la Senadora tucumana Silvia Elías de Perez, la presión de la iglesia tucumana, sumado a la desinformación que circulaba por redes sociales y grupos de whatsapp, el debate se vivió con gran intensidad en una sociedad polarizada, donde incluso el gobernador de la provincia salió a marchar con el pañuelo celeste al lado de un muñeco gigante de cartapesta “bautizado” Merceditas y que simulaba un feto de 8 semanas de gestación.

A pesar de que el feminismo se permite encontrar en la lucha la fiesta, cada encuentro se vivió con gran tensión, y la respuesta a las provocaciones discursivas de los antiderechos tuvo que estar a la orden del día.

No les bastó que finalmente el aborto no se aprobara en el Senado, con una diferencia de siete votos. Terminado ese debate, comenzaron una campaña difamatoria en contra de la Ley de Educación Sexual Integral aprobada en el año 2006, resucitando viejas consignas utilizadas en el resto de América Latina “con mis hijos no te metas”. Mientras tanto, jóvenes que utilizaban en pañuelo verde eran perseguidas en sus escuelas, en la calle, insultadas en las redes sociales, justamente por las mismas personas que no querían que nos metamos con sus hijes.

La Legislatura de Tucumán se niega a tratar la adhesión a la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, sancionada en el año 2002. Esta ley prevé la distribución de métodos anticonceptivos, la difusión de campañas y capacitación. Por ende, las mujeres son quienes quedan expuestas, sin respuestas del estado en materia de prevención de embarazos no deseados, sin educación sexual integral para elegir, y sin aborto legal para no morir.

No es pereza. Los legisladores y legisladoras de Tucumán (salvo excepciones) aprovecharon su tiempo libre, y sí decidieron legislar para restringir aún más los derechos de las mujeres y personas con capacidad de gestar y firmar resoluciones que declaraban a la provincia como “provida”. Hace poco menos de un mes, un proyecto presentado por el peronista Caponio, similar a otro presentado por el radical Albarracín, proponía obstaculizar el derecho al acceso al aborto no punible, desconociendo la pirámide jurídica, la cual señala que una legislación provincial no puede, en ningún caso, contradecir la norma superior, en este caso el Código Penal Argentino. Gracias a la movilización feminista, el proyecto fue archivado, y todas volvimos a respirar un poco más tranquilas.

Los argumentos de quienes se oponen a todo, derechos sexuales, educación sexual integral, aborto, diversidad de género, no dejan de asombrarnos por lo falaces, engañosos, viles y desmesurados. Contra todo esto, nuestra respuesta es la desarticulación de las mentiras, a través de la construcción de discursos verídicos, cercano a las personas que son víctima a la vulneración de estos derechos, con pruebas empíricas que aprendimos a construir, pero que nos llevó, sobre todo este año, noches sin dormir, fines de semana sin descansar, llamadas telefónicas a cualquier hora, angustias colectivas, persecuciones laborales, violencia en la vía pública, entre otras cosas.

Foto Carla Barrera / 25 de Noviembre / Marcha contra la Violencia hacia la Mujer

Y si todo esto no fuera suficiente, seguimos saliendo a las calles por las que no están, por las muertas por violencia machista, que suman 18 en lo que va del 2018. Lourdes Reinoso y Marta Reinoso, Marta Moreno, Mirta Vallejo, Patricia Gallardo, Cintya Moreira, Tatiana Giselda B. Nuñez, Ana Rios, María Cristina Ávila, Maria Rosa Zelaya, Fernanda Ruiz, Maria Gabriela Gutierrez, Pamela Diaz y Romina Diaz, Priscila Paz, Rocio Maguna, Rocio Molina, y Lilia Pérez, quien fue asesinada hace apenas unos días.

En materia de sentencias históricas, tenemos que recordar el juicio por el crimen de odio de Amancay Diana Sacayán: perpetua en la primera condena por un travesticidio. En materia de sentencias vergonzosas, la impunidad en el femicidio de Lucía Pérez movilizó nuevamente la bronca hace muy poquitos días. Quedó claro que la justicia sigue siendo patriarcal y misógina, a pesar de poder encontrar excepciones. Ya lo dijo Lohana Berkins: “Sigue siendo necesario sostener la insolencia de nuestros cuerpos, para mostrárselos a una sociedad que no logra entender la fragilidad de nuestras vidas”.

Tampoco podemos dejar de pensar en el vaciamiento de programas vinculados a los derechos sexuales y reproductivos y VIH, y en el ajuste que vendrá el próximo año en materia presupuestaria destinada a la lucha contra la violencia hacia la mujer. Estas políticas de ajuste y vaciamiento tienen varios nombres propios, con el presidente de la Nación a la cabeza.

Por eso, en un contexto de ajuste y crisis, el orgullo es una respuesta política. Con las consignas estampadas en los cuerpos, las calles se vuelven a teñir de colores y brishos.

Este sábado, cuando salgamos a marchar, no olvidemos lo que nos dijo Carlos Jáuregui alguna vez: “en el origen de nuestra lucha está el deseo de todas las libertades”. Que esta marcha sea una fiesta insolente.

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