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Planta permanente y un conflicto de clase trabajadora

El director de cine, Ezequiel Radusky, se encuentra en la ciudad de La Plata rodando su última película, protagonizada por Liliana Juárez y Rosario Bléfari. Desde La Nota conversamos con el realizador tucumano sobre el origen de este proyecto, sus primeras incursiones en cine y su mirada sobre la industria cinematográfica nacional y local.



El rodaje de la película Planta permanente, dirigida por Ezequiel Radusky, comenzó el 2 de febrero en la ciudad de La Plata y continúa hasta el 1 de marzo. “Viene siendo una experiencia increíble. Hay un clima de trabajo muy piola y colaborativo”, destacó el director al inicio de un largo diálogo para La Nota.

Planta permanente es una coproducción argentina – uruguaya, producidas por Campo Cine y Salado Film y cuenta con fondos de Ibermedia y del INCAA. El Senado de la provincia de Buenos Aires es la locación que albergó al organismo estatal ficticio de Obras Públicas, donde se rodó más del 40% de la película. “En La Plata nos abrieron las puertas con alfombra roja. Estamos muy agradecidos realmente. El vicegobernador, Daniel Marcelo Salvador, nos ofreció su apoyo y colaboración”, señaló el realizador.

Ezequiel Radusky (arriba iz), Gustavo Portela, Nina Suárez y Rosario Bléfari en “Planta permanente”

Ezequiel Radusky es tucumano y vive en Ciudad de Buenos Aires desde hace varios años. Es actor, guionista y director de teatro y cine. Su primer largometraje de ficción fue Los dueños (2013), co dirigida con Agustín Toscano y protagonizada por Liliana Juárez, Sergio Prina y Rosario Bléfari, estrenada en la 52ª Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde obtuvo la Mención Especial del Gran Jurado y una excelente repercusión local, nacional e internacional.

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Ópera prima

Los dueños fue mi escuela en materia de cine. No tengo formación académica en el tema, fue bastante autodidacta lo mío y en esa experiencia trabajé al lado de técnicos de la envergadura de Gonzalo Delgado Galiana, un director de arte y guionista (entre otras habilidades y aptitudes) uruguayo de la hostia. También trabajé con Gustavo Biasi, como director de fotografía, Catriel Vildosola desde la dirección de sonido y con el editor Pablo Barbieri. Por otro lado, Hernán Musaluppi, el productor de Los dueños, fue tal vez el maestro más influyente que tuve para entender cómo se hace cine de autor/a en Argentina”, recordó.

“También tuve el honor de aprender a escribir guiones de cine con Rodrigo Moreno, que hizo la tutoría del guión, porque, si bien el primer guión que hicimos con Agustín contenía la trama de lo que fue la película, estaba escrito como una dramaturgia de teatro, y con Rodrigo hicimos seis reversiones de ese guión inicial. Todos ellos me enseñaron la mayor parte de lo que sé”, indicó el cineasta.



GNC

Ezequiel Radusky, Agustín Toscano y Daniel Elías crearon a principios de la década del 2000 la compañía Gente No Convencida Teatro, donde Radusky actuó, escribió y dirigió durante ocho años. “Lo último que salió de GNC fue Los dueños y en esa experiencia logramos con Agustín una dinámica de trabajo muy participativa y colaborativa, sin jerarquías de por medio. También creo que pudimos combinar nuestra experiencia en el ámbito del teatro con un modo de hacer cine en el marco de la industria cultural, logrando una película que estuvo a la altura de un festival internacional como el Cannes. En este sentido, las repercusiones que tuvo la película y el recorrido que alcanzó nos abrió un mundo soñado y desconocido a la vez”, señaló.

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“Los dueños” Liliana Juárez y Rosario Bléfari vuelven a trabajar juntas con Radusky en ciudad de La Plata

Planta permanente

El nuevo proyecto cinematográfico impulsado por Radusky fue ganador del premio a mejor proyecto del VI Foro de coproducción Europa-América Latina del Festival de San Sebastián (2017), y obtuvo la Mención Especial en el Concurso de Guión en el 39º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en la Havana (2017).

Planta Permanente lleva más de dos semanas de rodaje en la ciudad de La Plata. “El encuentro con Campo cine, integrado por Diego Lerman, Nicolás Avruj y Giorgina Mesiano, fue excelente para mí porque se cumplieron mis expectativas y pude plantear que el trabajo sea colaborativo, y que las relaciones departamentales sean lo más horizontales posibles, como lo vienen siendo”, destacó. “Desde el primer día fui recibido con mucho cariño, respeto y colaboración. Sentí que todos y todas se comprometieron fuertemente con el proyecto. Creo que sin Campo cine esta película no se habría podido realizar, porque quienes están financiando el proyecto son ellos. Además, Diego, Nico y Giorgi aman el proyecto y me lo hacen sentir cada vez que hablamos o nos reunimos para definir cosas. Es un lujo trabajar con ellos y ella”, agregó.

El equipo técnico está encabezado por Lucio Bonelli como director de fotografía; Pablo Barbieri como editor, Catriel Vildosola como director de sonido, Sofía Straface en sonido directo, Catalina Oliva en dirección de arte y Sandra Fink como vestuarista. “El guión al principio fue escrito por mí, pero para escribir las últimas versiones se sumó como co guionista Diego Lerman y, finalmente, contamos con una tutoría del guión de Gonzalo Delgado Galiana, quien introdujo las ideas más radicales de escritura y creo que la estructura que finalmente adoptó la película se debe a sus ideas, aportadas a partir de la novena versión. Una ficha fundamental para esta película es la participación de Ana Berad como asistente de dirección, quien tiene un manejo artístico y guión muy exquisitos, es mi mano derecha. Por otro lado, está Victoria Andino como segunda asistente de dirección, que me colaboró con el casting de bolos y extras, y la maquilladora Susana Ameglio“, detalló.

El elenco de “Planta” está conformado por Liliana Juárez, Rosario Bléfari, Verónica Perrota y Horacio Camandulle de Uruguay, Pedro Palomar, Sol Lugo, Nina Suárez, Gustavo Portela, Amparo Maldonado, el Chueco Ferrer y alrededor de 50 extras.

—¿Estás bien?
—Y… no.
—¿Que te puedo ayudar en algo?
—No, no creo.
—¿Lo has visto al Chueco anoche?
—Sí.
—¿Y?
—Más o menos. Quiere formalizar ya.
Lila mira a Marcela y le sonríe compasiva. Le acaricia el pelo.

Liliana Juárez (Lila) y Rosario Bléfari (Marcela), en pleno rodaje.

La película cuenta un recorte temporal de la historia de dos compañeras de trabajo y mejores amigas; Lila y Marcela, empleadas de limpieza con muchos años de antigüedad de la institución de Obras Públicas, a la que llega una nueva autoridad que produce una serie de cambios y desbarajustes. Lila y Marcela, a su vez, cocinan viandas económicas para los empleados y empleadas de la institución y la nueva directora ordena el cierre de la “cocina”, porque no se ajusta a los requisitos básicos para su habilitación. Esta situación, sumada al despido de la hija de Marcela, genera fricciones entre ellas y el comienzo de una guerra silenciosa.

Rosario Bléfari (Marcela) y su hija Nina Suárez (Yanina), hija en la ficción también

Germen narrativo y contexto social

“Esta película pretende dar cuenta del conflicto que algunos sectores de las clases trabajadoras enfrentan. Escribí el guión a fines de 2014 cuando ya se olía que ganaba el macrismo y se intensificó la lucha interclase, de aquellas personas que se comieron el speech de Cambiemos y, en vez de tirar juntas por sus intereses generales, se terminaron peleando entre ellas. Esta característica creo que se agudizó en los últimos 3 años; la gente queda ciega ante su individualidad y eso genera situaciones que debilitan cualquier lucha, porque somos minoría a la hora de unirnos”, reflexionó.

“La idea inicial del proyecto puedo ubicarla en el año 2006, cuando empecé a trabajar en la administración pública tucumana y conocí ese universo desde adentro. Rápidamente me empezaron a llamar la atención varios comportamientos (algo estandarizados, por cierto) entre empleados y empleadas que reflejan miserias y virtudes y las muchas horas diarias de compartir el trabajo y la vida misma en algunos casos. Pero esa idea tomó más forma cuando comencé a trabajar en el departamento de Medios Audiovisuales del Ente Cultural de Tucumán; allí viví situaciones más concretas que le dieron real empuje al guión porque, si bien no las reproduzco tal cual, me nutrieron para reinventar la trama”, explicó el director.

Rodaje nocturno

“Inicialmente la película iba a rodarse en Tucumán. La locación elegida era el edificio del Ente Cultural, pero no pudo ser. A veces pienso que la frase que dice ‘nadie es profeta en su tierra’ fue hecha allí. Para mí fue agotadora la gestión de recursos y fondos en Tucumán. La Film Comisión de Cultura y la Secretaria General de la Gobernación se comprometieron inicialmente a colaborar, pero hubo muchas trabas, y tanto fue así, que aquel subsidio que iban a aportar nunca llegó”, destacó.

Cine Nacional

“Creo que -y no es ninguna novedad- la industria nacional está desbastada por la gestión de este gobierno y el cine -desde luego-, también sufrió recortes y cambios negativos. La situación para desarrollar proyectos nuevos está muy difícil porque se percibió una baja muy importante de presupuesto para cine de autor/a, que es el cine que nos representa en el mundo. El cine de Francella funciona en la taquilla nacional y pare de contar”, opinó Radusky.

“Este problema se refleja en que las semanas de rodaje se redujeron; lo que se rodaba en cinco semanas (que era lo mínimo) ahora se hace en tres. Nosotros estamos rodando en cuatro semanas y eso parece un lujo. En 2018 se notaron claramente que las políticas de Cambiemos amenazaron y disminuyeron nuestra capacidad productiva, porque pasamos de un promedio de 140 películas anuales a la mitad. Pero confío en que las temáticas y gestiones del cine de autor/a son poderosas y no será sencillo desvincularnos; el sector del cine viene muy organizado y juntando fuerzas. Estamos dando lucha de diferentes maneras. Pertenezco al Colectivo de Cineastas que se formó en Ciudad de Buenos Aires, y desde allí activamos distintas estrategias para mejorar la situación. También estamos en contacto con trabajadores y trabajadoras del INCAA”, destacó.

“El gobierno nacional no tiene un real interés por apostar a la industria y a los proyectos nacionales, y es realmente triste visualizarlo. El ajuste y los recortes repercuten en menos trabajo para el sector. Además, el panorama general de inestabilidad en la economía del país (de inflación, recesión y recorte), impide una proyeccción real y sostenible, porque un proyecto que se viene gestando tres años atrás, prácticamente necesita reinventarse a sí mismo desde cero para que sea viable”, analizó.

El cine en Tucumán

“Me alegra ver que la producción en materia de cine crece año a año en Tucumán y considero muy importante el papel de la asociación Tucumán Audiovisual y la Cámara de productores, festejo que estén allí. Creo también que aún falta trabajo por hacer para lograr una industria de cine consolidada y espero que el papel de ambas agrupaciones contribuya en ese crecimiento, y lograr, así, una regulación que beneficie a los proyectos locales”, manifestó.

“Un ejemplo que da cuenta de la falta de consolidación del cine local es lo sucedido con la película de Federido Bal (Rumbo al mar), un proyecto al que -entiendo que significa trabajo para mucha gente-, pero se le dio el doble de dinero que a la de Agustín Toscano (El motoarrebatador), cuando ésta última recorrió el mundo con excelentes críticas. Espero que las políticas culturales venideras regulen mejor a qué proyectos se destinarán los fondos económicos”, manifestó.

El realizador junto a
Ana Berad

Ezequiel Radusky celebra la reciente asunción de Adriana Chaya como nueva directora de Medios Audiovisuales del Ente Cultural de Tucumán. “Adriana es una gran laburante y una verdadera amante del cine. Tuvimos durante muchos años un director que ni siquiera veía las películas del festival de cine que dirigía. Creo que este cambio generará una luz de esperanza y que Adriana va a apostar al cine de autor/a tucumano/a, estoy seguro”, explicó. “Además, Tucumán contiene un gran potencial artístico en general y en materia de cine en particular”, concluyó el cineasta tucumano.


Las fotografías fueron tomadas por Valentin Caso Rosendi.