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Ni locas, ni exageradas: periodistas tucumanas

Mujeres periodistas de Tucumán se organizaron para visibilizar episodios de maltrato, acoso y violencia que sufren en los lugares de trabajo. No solo en los estudios, también en la canchas.

Los casos de violencia de género en Tucumán comienzan a visibilizarse en diferentes ámbitos. La semana pasada, un centenar de “escraches” por redes sociales pusieron a adolescentes y jóvenes en el centro de atención. Por estos días, son las periodistas quienes se animaron a denunciar situaciones de acoso en el ámbito laboral y comenzaron a organizarse para evitar que estas situaciones sigan repitiéndose.

Durante la mañana de hoy, mujeres periodistas de diferentes medios en conjunto con la Asociación de Prensa de Tucumán y organizaciones sociales y  feministas se convocaron en Plaza Independencia para visibilizar los diferentes casos de violencia. Además, realizaron un recorrido por Radio 9 de Julio, CCC, Antena 8 y Radio Ciudad, donde fueron denunciando la violencia machista que se teje en los diferentes ámbitos laborales relacionados a la prensa gráfica, televisiva y radial.

Foto Belén César

“Ante el contexto de precarización y vulnerabilidad laboral que venimos soportando las trabajadoras de prensa, hoy también debemos soportar la existencia de denuncias de abuso sexual, acoso y maltrato laboral a una compañera de Radio Ciudad 87.9 por parte de reconocidos periodistas, hecho que ya fue denunciado ante la justicia penal y debidamente comunicado a los funcionarios municipales a cargo del medio sin obtener respuesta alguna”, denunciaron en un comunicado un grupo de periodistas.

La Ley 26.485, de Protección Integral a las Mujeres, entiende por violencia contra las mujeres “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”.

Giselle Salica realizó una denuncia contra el periodista Adrián Intile y el locutor Walter Carrazana, denunciando hostigamiento y acosos. Los hechos que denuncia no serían nuevo, y habrían comenzado en el año 2016, cuando comenzó a trabajar en Radio Ciudad, una de las dos FM que dependen de la administración de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

Foto Belén César

En un comunicado apuntaron también la desidia de sus jefes y de la justicia para prevenir y sancionar la violencia de género y develaron la falta de conocimiento y de perspectiva de género en los mecanismos que deben dar respuestas a estas denuncias.

“Un ejemplo del mal accionar fue la audiencia de mediación que realizó el Centro Municipal de Violencia, Mujer y Derechos Humanos en donde citó a una de las víctimas a la que se le pidió disculpas por el accionar violento de su victimario. El art. 28 de la Ley 26485 prohíbe cualquier audiencia de mediación o conciliación en casos de violencia contra la mujer, dado que el perpetrador de la violencia se encuentra una posición de poder respecto de la mujer”, explicaron en un comunicado.

Otras dos periodistas que  trabajan en la emisora LV12, Verónica Gómez y Jorgelina Salazar González, denunciaron que recibieron maltrato por parte de dos periodistas de otro medio mientras realizaban su trabajo en el estadio José Fierro durante la cobertura del último partido de Copa Libertadores de Atlético Tucumán, hecho que también cuenta con las denuncias correspondientes.

Estas denuncias no son nuevas, y no es la primera vez que las realizaron. Muchas quedaron truncadas por el propio accionar de personas que desestimaron las denuncias.

La secretaria de Derechos Humanos, Érika Brunotto, recibió a trabajadoras. Desde el organismo asistieron a las víctimas y pusieron a disposición el cuerpo de abogados para brindarles asesoramiento jurídico y psicológico.

Brunotto explicó que desde DDHH solicitarán informes a las instituciones correspondientes para conocer el estado de las personas que cometieron los abusos. “Además pediremos a la Justicia el estado de las causas que llevan adelante e involucran al victimario”, agregó.

Comunicado de medios independientes

Desde los medios de comunicación alternativos, comunitarios y populares, periodistas y comunicadoras feministas queremos expresar nuestra solidaridad y acompañamiento a las trabajadoras de prensa que están siendo víctimas de violencia contra las mujeres.

Recientemente unas trabajadoras rompieron el silencio y denunciaron los hostigamientos, acosos y violencias que vienen viviendo dentro de los medios de comunicación de los que forman parte. Apuntaron también la desidia de sus jefes y de la justicia para prevenir y sancionar la violencia de género y develaron la falta de conocimiento y de perspectiva de género en los mecanismos que deben dar respuestas a estas denuncias. Un ejemplo del mal accionar fue la audiencia de mediación que realizó el Centro Municipal de Violencia, Mujer y Derechos Humanos en donde citó a una de las víctimas a la que se le pidió disculpas por el accionar violento de su victimario. El art. 28 de la Ley 26485 prohíbe cualquier audiencia de mediación o conciliación en casos de violencia contra la mujer, dado que el perpetrador de la violencia se encuentra una posición de poder respecto de la mujer.

Los casos son dentro de medios de comunicación gráficos, radiales y televisivos. La gran mayoría quedaron truncados por el propio accionar de personas que desestimaron las denuncias, que humillaron y revictimizaron a las trabajadoras, aduciéndoles responsabilidad de lo que les sucedía o tratándolas de exageradas. 

Hoy están denunciados por violencia contra la mujer Adrián Intile, Walter Carranza, Carlos Martínez Carabajal, entre otros. Sabemos que la lista no termina ahí y desde ya manifestamos nuestro compromiso con las compañeras que se animen a denunciar. No están solas.

La visibilización de estos casos son la muestra de prácticas machistas y patriarcales instaladas en las empresas periodísticas y muchas veces reproducidas en los propios medios de comunicación. Buscamos una comunicación libre de sexismos y estereotipos patriarcales, que promueva la igualdad de derechos.

Repudiamos el accionar violento de estos personajes y creemos firmemente que como comunicadores y comunicadoras no podemos permitir ni ser cómplices de esta violencia que se perpetra dentro de los medios de comunicación y que, por consecuencia, se traduce en los mensajes que comunican a la sociedad. 

No olvidemos que siendo comunicadorxs cumplimos un rol y tenemos una responsabilidad. Si queremos luchar contra la violencia de género, debemos comunicar con perspectiva de género y sacar de estos lugares de poder a quienes no respetan el derecho de todas las mujeres a vivir una vida libre de violencias.

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