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Para cada adolescente, una oportunidad
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Para cada adolescente, una oportunidad

Se presentó en nuestro país un informe sobre adolescencias llevado a cabo por Unicef. En el documento, la entidad llamó a los diferentes actores políticos a proteger a los chicos.

Unicef dio a conocer los resultados de un relevamiento que llevó a cabo la organización mediante la premisa “Para cada adolescente, una oportunidad”, con la que se presentó un “posicionamiento sobre adolescencia en el país”.

El informe, elaborado con los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares, del último trimestre de 2016, desarrolla diferentes problemáticas vinculadas a derechos fundamentales: derecho a la inclusión social, a la educación, salud, salud sexual y reproductiva, protección frente a la violencia, trabajo infantil, derecho a la justicia y derecho a la participación.

Enfatiza que para garantizar el efectivo cumplimiento de estas obligaciones es crucial mantener “un enfoque basado en los derechos humanos que incluya el reconocimiento y el respeto de la dignidad y la capacidad de acción de los adolescentes; su empoderamiento, ciudadanía y participación activa en sus propias vidas; la promoción de la salud, el bienestar y el desarrollo óptimos; y un compromiso con la promoción, la protección y el ejercicio de sus derechos humanos, sin discriminación. Así mismo debemos incluir un enfoque de género e interculturalidad.”

En este punto, destaca el rol fundamental de políticas públicas que trabajen para modificar la imagen negativa estereotipada de los adolescentes y reforzar la idea de los adolescentes como agentes de cambio, con potencial para contribuir positivamente en todos los niveles.

Aunque Argentina cuenta con un amplio conjunto de leyes e instituciones que promueven los derechos de la niñez en los medios de comunicación, siguen existiendo retos en términos de estigmatización, invisibilidad, subrepresentación y discriminación contra los adolescentes en los medios. La edad de punibilidad y la frecuencia con la que los adolescentes cometen delitos son temas habitualmente tratados en los medios de comunicación y en los debates políticos. Muchos de esos tratamientos se basan en información incorrecta y enfatizan de modo sensacionalista casos aislados.

La persistencia de prejuicios sobre los adolescentes acusados de delitos, la ausencia de una ley marco nacional acorde con los estándares internacionales de derechos humanos y la inconsistencia entre el régimen penal juvenil y el resto de las normas vigentes son obstáculos a un tratamiento acorde con el compromiso de la protección integral y de una justicia especializada, tal como obligan las normas internacionales.

Violencia

La violencia entre adolescentes es también un fenómeno preocupante. Según datos aportados por la UNESCO, Argentina lidera actualmente los rankings de bullying o acoso escolar en los establecimientos educativos, en la región: 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber padecido acoso escolar, mientras que 1 de cada 5 dice sufrir burlas de manera habitual

En nuestra provincia, cada dos días y medio fallece un joven de entre 10 y 19 años. Y en el 60% de los casos aparece la violencia. Son las muertes que los médicos suelen llamar por “causas externas”: accidentes de tránsito, crímenes y suicidios. La mayoría de estos hechos se podría haber evitado.

La mayor cantidad de decesos ocurre entre los 15 y los 19 años. Siete de cada 10 víctimas son varones. Lo que más alarma a las autoridades es que la tasa de mortalidad juvenil aumenta cada vez más. Se incrementó un 20% desde 2010. También les aflige que los jóvenes son los que menos piden ayuda al sistema de salud, quienes menos se acercan. Solo llegan si están enfermos.

Educación

UNICEF Argentina/Patrick Haar

El informe revela que “en Argentina medio millón de adolescentes están fuera de la escuela y solo la mitad de los que ingresan finalizan el nivel secundario. El abandono escolar está fuertemente relacionado con el embarazo adolescente y con la inserción temprana en el mercado de trabajo, así como con otros riesgos que pueden conllevar a situaciones de exclusión social.”

“La adolescencia es un período de cambios positivos pero también es un momento de vulnerabilidades particulares del momento de su desarrollo”, indicó Florence Bauer, representante de Unicef Argentina. “Muchos indicadores que durante la infancia muestran resultados favorables, empeoran cuando los chicos y las chicas crecen. La educación primaria, por ejemplo, prácticamente es universal pero en la secundaria hay medio millón de adolescentes que no está en la escuela”, agregó.

 

Recomendaciones

  • Generar información específca, disponible y actualizada, en términos de la inversión pública destinada a la adolescencia, así como datos permanentes que den cuenta de la pobreza que enfrentan los adolescentes desde una perspectiva multidimensional.
  • Desarrollar cambios profundos en la matriz de la escuela secundaria que garanticen más y mejores oportunidades de aprendizaje para todos los adolescentes.
  • Ante cualquier iniciativa propuesta, incorporar una mirada de género que tome en cuenta las vulnerabilidades específicas que afectan a las adolescentes, sobre quienes recaen de manera desigual las cargas de cuidado, y promover una redistribución más justa de dichas tareas.
  • Fomentar políticas públicas de promoción de la salud y de prevención de riesgos específicos orientadas a los y las adolescentes.
  • Fomentar espacios de participación adolescente en los cuales puedan manifestar sus opiniones y puntos de vista en relación a su cuidado y bienestar. Asimismo, es necesario que sus opiniones sean tenidas en cuenta por los tomadores de decisión en el ámbito de la política pública de salud.

Salud Sexual y reproductiva

Según el informe, el 15% de los nacimientos en Argentina son de embarazos adolescentes: 6 de cada 10 no son planificados y 1 de cada 10 mujeres abandona la secundaria por este motivo o porque se aboca al cuidado de sus hijos, hijas, hermanos o hermanas menores.

De manera sostenida unos 3.000 nacimientos al año corresponden a madres menores de 15 años, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, lo que genera una profunda preocupación desde la perspectiva sanitaria, social, legal y jurídica por las consecuencias e implicancias de un embarazo a tan temprana edad. Cuanto menor es la edad de la madre, más probable es la existencia de abuso sexual y mayores los riegos de salud asociados para ellas y sus hijos.

En ese sentido, el informe llama a fortalecer políticas públicas para reducir el embarazo no intencional en la adolescencia, (educación sexual integral, salud sexual y reproductiva y salud integral adolescente, facilitar el acceso a la salud desde la escuela) logrando reducir brechas de cobertura y mejorar su impacto.

Además, resalta la importancia de fortalecer el enfoque de igualdad de género en al abordaje del embarazo no intencional en la adolescencia, promoviendo la responsabilidad de los adolescentes varones.

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