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Tucumán

“Niñas presas del sistema”

Desde el Colectivo Ni Una Menos Tucumán denuncian que se vulneran los derechos de las niñas y adolescente y convocaron a una conferencia de prensa en el SIPROSA.

El Estado sigue sin dar una respuesta de acuerdo a los estándares de Derechos Humanos Internacionales en los casos de niñas menores de 13 años, embarazadas tras haber sido violadas. El sistema de salud sigue demorando las acciones correspondientes y niegan el derecho a la interrupción legal del embarazo, que contempla estos casos, con la injerencia de los sectores más conservadores.

Hace una semana, se hizo de público conocimiento el caso de la niña de 11 años que cursa un embarazo, luego de haber sido abusada por el novio de su abuela.

Tal como pasó con la niña de Jujuy, que ingresó al hospital cursando un embarazo avanzado, solicitó un aborto no punible y le practicaron una cesárea, el caso tomo relevancia mediática.

Desde el colectivo Ni Una Menos Tucumán denuncian que se están vulnerando los derechos de la niña, ya que afirman que pidió en reiteradas oportunidades, tanto en sede judicial como en sede hospitalaria, la interrupción del embarazo que además pone en riesgo su vida.

En Argentina, según la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud, 3.000 niñas y adolescentes menores de 15 años se convierten en madres por año. Varias de ellas deberían poder acceder al aborto no punible ya que en el país este derecho se debe garantizar a toda embarazada que lleve adelante un embarazo que ponga en riesgo su vida o salud o que se haya producido producto de una violación.

El código penal argentino, en su artículo 119, considera que toda relación sexual con una menor de 13 años es abuso y que la relación no fue consentida libremente por lo cual todas las menores de 13 que hayan quedado embarazadas tienen derecho a pedir un aborto no punible –ya que fueron abusadas-. 

Sin embargo, el sistema de salud –que está obligado a garantizar estos abortos- hace caso omiso a los pedidos de las menores y lleva adelante estrategias para no garantizar sus derechos.

“La niña fue internada con intentos de suicidio por el trauma de su embarazo forzado y el sistema de salud provincial, lejos de respetar su decisión, ha judicializado indebidamente el acceso a la salud, ha violado la confidencialidad de la relación sanitaria y ha incurrido en violencia y tortura revictimizándola, exponiéndola al escarnio público y a la dilación en el acceso a  la alternativa terapéutica lícita que la niña ha escogido como consta en la investigación penal y en la documentación clínica que constata su paso por la salud pública”, expresaron en un comunicado difundido a nivel nacional.

Además, sostienen que “cualquier desenlace que suponga la maternidad forzada para ella será producto de la coacción médica y de la violación de los derechos humanos que el Estado está obligado a garantizarle”.

Desde el colectivo, convocaron a una conferencia de prensa el viernes 15, a las 10.30, en la sede del SIPROSA ubicada en Virgen de la Merced 196 donde realizarán una presentación para exigir al que se garantice la salud integral de la niña.

Otro caso

A pesar del amplio consenso que se logró en la sociedad luego del debate por la legalización del aborto, que se desarrollo durante varios meses en el 2018, aún se sigue persiguiendo a las mujeres que abortan.

Esta semana también se conoció el caso una joven que ingresó a un hospital de Tucumán con una hemorragia, que culminó en aborto. El personal médico que la recibió en la guardia la denunció a la policía, por un supuesto aborto provocado, violando el secreto profesional y su derecho a la privacidad.

El secreto profesional es la figura jurídica que obliga a los profesionales de la salud a guardar reserva de la información que se les otorga en el marco de confianza de la relación con los pacientes.

El próximo martes 19 de febrero, se celebrará el día de Acción Verde por el Derecho al Aborto, un año después del primer pañuelazo Federal. Nuevamente el movimiento de mujeres, lesbianas y trans, ocupará las calles
para levantar los pañuelos en señal de fuerza, unidad y solidaridad. 

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