Tucumán

“Necesitamos señalar este acontecimiento de tinte totalitario”

La última función de la obra teatral “Chicos católicos, apostólicos y romanos” fue violentamente interrumpida por dos personas del público -autoproclamadas católicas- en el Centro Cultural Virla. La noticia se viralizó a nivel nacional y despertó el repudio generalizado de distintos sectores sociales e institucionales. ¿Se trata de un hecho aislado en una sociedad que por ley pondera la libertad de expresión? Desde La Nota conversamos con el director, Sebastián Fernández y el actor Guido Guerrero.

Chicos católicos, apostólicos y romanos es un espectáculo que aborda, desde el humor, las complejas situaciones que transita un grupo de estudiantes de colegio católico que va a tomar la primera comunión”, comienza la sinopsis de la obra que continuará sus funciones en el Centro Cultural Virla de la UNT. “Las metáforas de la religión se vuelven literales y contradictorias desde las miradas desprejuiciadas de estos chicos, quienes interpretan el catecismo de una forma muy particular, desencadenando situaciones disparatadas permanentemente. La espontaneidad del lenguaje juvenil pone en relieve la violencia naturalizada en las instituciones educativas, los mandatos de los adultos y la búsqueda desesperada por pertenecer al mundo del ‘bien'”, finaliza.

La obra de los “Chicos católicos” estuvo, desde este sábado a la noche, en la creciente mira de miles de personas a través de redes sociales y, posteriomente, distintos medios de comunicación. “Casi finalizando la función, estábamos de espaldas al público y comenzamos a percibir ruidos que no identificábamos, hasta que dos personas interrumpieron a los gritos, presentándose como “católicos” y acusándonos de “blasfemos” y que no respetamos su religión con nuestro trabajo. No conformes con eso, nos arrojaron un atril que se encontraba al costado del escenario”, relató para La Nota el querido y reconocido actor tucumano, Guido Guerrero que junto a Gabriel Carreras, Emanuel Rodriguez, “Kikin” Diaz y Roberto “Beto” López integran el consagrado elenco de la obra dirigida por el profesor y doctor en Artes Escénicas, Sebastián Fernandez.

Equipo de producción, elenco y dirección de “Chicos católicos” en el Teatro Alberdi. Fuente: Facebook.

“Chicos Católicos” se estrenó el 8 de junio en el auditorio del Centro Cultural Virla y desde entonces realizaron decenas de funciones a sala llena. “Las funciones siempre duran mucho más tiempo del estipulado por los aplausos y risas del público”, continuó Guerrero. “Repudiamos la violencia y reforzamos nuevo compromiso con esta obra que seguiremos haciendo contra cualquier tipo de ataque porque el teatro no se debe callar”, expresaron por Facebook, desde un comunicado, los integrantes del elenco.

Libertad de culto: las religiones se eligen(?)

 

“Sin ánimo de ofender a las religiones en general -y al catolicismo en particular-,  sabemos el papel importante que cumple la iglesia en nuestra sociedad y cómo repercute en los niños y niñas, quienes no disponen de suficientes herramientas para evaluar y decodificar toda la información y vivencias que les imponen. Desde la obra, invitamos a la reflexión del público a través del arte y el humor, siempre desde el humor”, describió Guido Guerrero, luego del estreno de “Chicos católicos” en una entrevista para La Nota.

Palos en la rueda

“No es la primera vez que sufrimos algún tipo de agresión; desde el principio nos acusaron de atentar contra la fe. Incluso hubo presiones de parte de un grupo de personas antes de comenzar las funciones en el Teatro Alberdi”, recordó Sebastián Fernández. “Hay gente que se para y se va ofendida y es una reacción que está contemplada, porque la obra mira con humor temas complicados como la situaciones de violencia que se viven en instituciones religiosas que educan adolescentes y niños”, relfexionó.

“Vamos a continuar con las funciones no sólo como lo habíamos planeado, sino que fortalecidos por lo que sucedió y tratando de programar nuevas fechas. Por otro lado, elevamos la experiencia a distintas instituciones de la sociedad civil, tanto a las que están involucradas directamente -como la UNT- y otras para que se manifiesten como actores sociales en repudio a este acto de violencia y a favor de la libertad de expresión”, continuó el director.

Elenco completo en el Centro Cultural Virla.

Tanto el Centro Cultural Virla como la Secretaría de Extensión Universitaria expresaron su repudio y se solidarizaron con la el elenco.

“La Dirección del Centro Cultural Virla manifiesta su apoyo incondicional a todas las expresiones artísticas, de todo tipo, que se desarrollen en su ámbito, y a los artistas que se expresan en ellas, particularmente a quienes la han sufrido recientemente. No somos la censura ni la aprobación. Nadie nos ha dado la verdad para juzgar el esfuerzo creativo, la corrección de las ciencias duras, la certeza de las teorías sociales, ni el acierto estético, ni por tradicional o vanguardista, del arte. Desde este Centro Cultural ratificamos nuestro rechazo a las expresiones violentas”.


Turn right now

“Creo que este suceso dialoga con algunas particularidades del avance de la ultraderecha, que en Argentina se encuentra en la búsqueda de marcos de legitimación un poco más contundentes para salir a la luz e irrumpir desde primeras y pequeñas acciones como esta. También es perceptible una suerte de coherencia entre este tipo de intervenciones y la máxima autoridad del Ministerio de Seguridad de la Nación, que felicita a una policía por aniquilar a una persona que comete un delito, que autoriza y fomenta la portación civil de armas, legitimando la violencia y justicia por mano propia.

Es muy difícil restituir los órdenes que veníamos construyendo desde el progresismo latinoamericano; los nuevos marcos políticos están empezando a determinar cambios a nivel social. En este sentido, la clase política y sus mensajes son muy importantes y solicitamos a las instituciones como la legislatura, el gobierno y las demás jurisdicciones, que se expresen, porque es una forma de señalar y visibilizar este acontecimiento de tinte totalitario que se manifestó”, agregó Fernández.

Guido Guerrero y Gabriel Carreras en escena.

“Para el equipo en general fue muy fuerte y para el público presente sin duda que también lo fue, porque el resto de los espectadores y espectadoras tomaron cartas en el asunto inmediatamente al abuchearlos y exigirles que se vayan, reacción ante la cual quedaron completamente expuestos y al descubierto porque, claramente, no encontraron la complicidad ni el apoyo de nadie más en la sala, razón por la que prácticamente salieron corriendo. Incluso, cuando terminó la función, muchos y muchas personas se acercaron a disculparse, recuerdo escuchar “qué vergüenza, soy católica pero no abalo lo sucedido y estas personas violentas no me representan”, recordó Guerrero.

Válido, no verdadero

“Cualquier espectador o espectadora con un mínimo recorrido en el ámbito teatral y/o artístico, entiende las reglas y sabe que cuando paga una entrada y accede a una función existen una serie de códigos que se respetan para que un cronograma equis se desarrolle armónicamente y esto incluye la integridad de todos los y las presentes. Los contenidos de cualquier producción artística denotan miradas, puntos de vista, posturas si se quiere, pero jamás verdades.
La agresión no se justifica desde ninguna perspectiva. Cuando irrumpe una acción con tal magnitud de violencia en un espacio que no está preparado para ningún tipo de discusión, simplemente se aniquila cualquier posibilidad de entendimiento”, finalizó Guido Guerrero.

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