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Nacho Levy de La Poderosa: “Nosotros queremos que la pobreza hable”

Una de las Facultades más lujosas de la Universidad Nacional Tucumán, la Facultad de Derecho, se ve interpelada por la lucha de los barrios populares. En la sala de profesores nos estaba esperando Nacho Levy, referente nacional de La Garganta Poderosa, con un cuaderno medio maltrecho, repasando la intervención que vendría más tarde, y la boina que lo caracteriza.

Nacho Levy vino a participar junto a Nora Cortiñas, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo – Linea Fundadora-, de la mesa panel sobre violencia policial junto a familiares de víctimas del gatillo fácil. Los referentes nacionales estuvieron con Mercedes Ferreira, abuela de Facundo asesinado por la policía de Tucumán, y con Isabel de la Cruz, cuñada de Ismael Lucena, también víctima de gatillo fácil.

La Garganta Poderosa se instala en Tucumán “en la vía diagonal norte en el 2007- 2008”, comienza el relato el referente y afirma: “Las realidad de nuestros barrios es conocida, es la deuda de todas las democracias, de nuestra petición histórica de tierra, techos, trabajo y aguas por la que seguimos luchando”.

En este sentido, aclara que “hay barrios donde, si bien llegó el agua, pero la redirigieron hacia los countries. Parece que un montón de esas demandas sociales se deprenden cuando no hay políticas de contención o de desarrollo y en donde existe un aparato represivo, que pone en carne viva  las contradicciones más grande que tiene un modelo pensado para tan poquitos y que nos termina agrupando desde la muerte o desde el dolor”.

De esto parte la vinculación que tiene la Garganta Poderosa en todo el país. “Si no fuera por esto no nos podríamos haber encontrado con la familia de Ismael Lucena o con la familia de Facundo Ferreira. A partir de cualquiera de las tracciones que motorizan nuestra militancia es nuestra vida, porque su barrio, son nuestros barrios” cuenta Levy y agrega: “Yo vivo en Zabaleta, y esos lugares se parecen más a la Bombilla, al 11 de Enero, a Vía Diagonal norte que al microcentro de la Ciudad de Buenos Aires”.

Muchas veces en los medios de comunicación cuando se habla de los barrios populares se los asocia directamente con el delito. “Venimos a saldar un poco esa disociación que intentan hacer los medios, que por un lado invitan a un señor de traje y corbata que te explica el problema macro-económico, el problema geopolítico y el problema sociológico, para que después lleguemos las vecinas y los vecinos de los barrios para dar el dato de color cuando nos están pegando, cómo nos están razziando, cómo nos están matando, cómo nos están secuestrando y cómo nos están despareciendo”, profundiza Levy y afirma convencido: “En nuestros Barrios el principal factor de inseguridad siguen siendo lo que llaman la “fuerza de seguridad”.

El estado, sus falencias y sus violencias

La ausencia del Estado en las políticas públicas o la presencia de esa institución a través del “uso legítimo de la fuerza física” (Weber) siempre socava diferencias en los sectores del campo popular. En este caso, Levy lo explica de manera elocuente. “Me parece que no hay manera de explicar una sin la otra, cuando no hay políticas para el empleo, lo que hay es una gestión criminal del desempleo, que termina siendo la coerción estatal la única herramienta de gestión que tienen para el conflicto social” asevera.

“Eso se pone en evidencia como nunca en la historia de nuestro país en esa dictadura sangrienta que nos permitió conocer a Norita Cortiñas, no a partir de la muerte o desaparición de Gustavo (Hijo de Nora), sino a partir de la vida de Gustavo, que militaba en el mismo barrio donde La Poderosa tiene hoy un comedor llamado “Gustavo Cortiñas” en la Villa 31″, comenta orgulloso frente a Norita.

Comedor Gustavo Cortiñas – 2017

En tiempos de dictadura, señala Levy, que “el aparato represivo pasa a ser la figura estelar del modelo político y en los modelos neoliberales para algo parecido”.

Las mujeres que estuvieron en la mesa panel “para dar cuenta de todas esas cuentas pendientes que se saldan con políticas publicas y no matando gente, ni edificando cárceles, ni votando gobiernos neoliberales”.

Más que la pobreza, la indigencia

Antes de esta entrevista exclusiva a la que accedió La Nota, el INDEC dio a conocer las cifras de la pobreza que indican que un 35,4%, de las personas que viven en el país son pobres y que existe un 7,7% de indigentes. Además el informe señala que más de la mitad de los niños argentinos son pobres.

El dato no sorprendió mucho a Levy, quién reflexionó: “Creo que hay un montón de sectores medios, sectores trabajadores que históricamente estuvieron incluidos en el engranaje  de la economía formal, del empleo formal, y que lamentablemente hoy se van acercando a los comedores y a las ollas populares”.

“En la base hay un colchón humano que explica porque las muertes no son muchas más. No quiero hablar de la linea de la pobreza, hablemos de la linea de la indigencia” comienza y sigue: “Ahí radica en realidad este modelo de ajuste, endeudamiento, especulación y represión. Ahí donde el Estado termina legalizando la muerte de hambre”.

“La linea de la indigencia está en  $14.365 y el salario mínimo esta en $12.500, osea que vos podes tener un salario en blanco, ser uno de esos pocos afortunados, y morirte de hambre igual” asegura.

“¿Por que todavía no muere más gente?” se pregunta. “No muere todavía más gente porque existen vagas y vagos, que algunos critican desde púlpitos murales por acampar en las puertas de Desarrollo Social o por montar una olla popular después de cocinar para 900 chicos con raciones para 300. Esa seguridad social informal existen desde siempre en la historia de nuestros barrios”.

“Eso que da a conocer el INDEC hoy o la UCA, de vez en cuando, en nuestras asambleas se traducen en postales mucho más cruentas” afirma de manera ferviente.

Entonces comienza a nombrar las angustiantes situaciones por las que atraviesan los lugares donde militan. “Nosotros tenemos caravanas de familia en Fiske Menuco, en el Volcadero en Entre Ríos, en barrio Río Paraná  en Misiones, en Corrientes, que se organizan en caravana para ir a un basurero a buscar que comer o que reciclar”.

“Nuestra vecina y nuestro vecino de la CABA , una villa de San Isidro – el distrito más rico en la provincia de Buenos Aires- están creando una casa de sepelios comunitarias porque nadie puede pagar lo que sale un velatorio, un funeral. Es tan dramática la situación que te queres morir y no te alcanza la plata”, relata.

Las herramientas de la organización

En el marco de este panorama, Levy dice: “Tenemos un montón de vecinos y vecinas que trabajan gratis en comedores que distribuyen la comida gratis porque todo el mundo sabe que esa comida gratis se acaba”.

“Los barrios construyeron herramientas de trabajo para demostrar que aunque no hay micrófonos, imprentas o sin cámara, pero no hay barrios sin voz. Creemos que debemos dejar de pensar la problemática de los sectores populares de la externalidad”, señala y asegura que “es una vergüenza que la Universidad todavía le siga diciendo “extensión universitaria” a las pocas veces que tocar ir a un barrio pobre con la punta de una uña”.

“Nuestros vecinos y vecinas deberían ser parte de la Universidad sin ninguna extensión. Tanto se enseña el periodismo desde la externalidad, que enseñan a escribir en tercera persona para que no se note que los que están escribiendo son siempre los mismos. Ahora cuando a vos te matan un hijo, o como es en mi caso , mi ahijado con un tiroteo en más de tres horas con 105 disparos de un Fall, que es un arma de guerra, desde dos casillas de Gendarmería, lo que está mal es que no grites”, comenta Levy.

A su vez marca que estas falencias en la formación académica de los comunicadores conlleva a que puedan “hablar de la pobreza o de la Revolución Francesa con la misma distancia”.

“Como no se puede pensar la comunicación desde la externalidad, tampoco se pueden pensar las políticas públicas. No se puede pensar más la pobreza desde la externalidad y con todo lo complejo y los nuevos desafíos que tiene el horizonte del Gobierno que vendrá hay una cláusula que no podemos negociar: queremos a los sectores populares en la centralidad  de la discusión. En un año electoral pocos quieren que se hable de la pobreza, nosotros queremos que la pobreza hable”.

El medio por el que trasmiten las luchas populares se llama La Garganta Poderosa, la cual fue lanzada en 2010 por una de las cooperativas de la organización social La Poderosa, nacida en 2004.

Con estas perspectivas sobre la mesa, Levy aclara: “Nosotros no hicimos un medio para llegar a la televisión, hicimos un medio para que llegue la comida a nuestro barrio, para que lleguen los derechos que todavía estamos esperando y lo bueno de hoy que no solo lo venimos a plantear nosotros, sino con la fuerza que nos da Norita, la familia de Facundo e Ismael”.

La organización de la mesa panel

Las discusiones sobre pobreza, vulnerabilidad de los barrios y gatillo fácil se dieron en la Mesa Panel organizada por La Poderosa con el objetivo de denunciar la persecución y amenazas constantes que sufren las familias de los jóvenes asesinados por la policía en la provincia. Pero además la organización busca dar respuestas organizativas que permitan frenar la violencia. El “Control Popular a las Fuerzas de Seguridad”, es una propuesta de que ponderan.

Sobre la organización de la actividad, el referente local, Lautaro Vaca, explicó que surgió “desde la familia y de que este Norita Cortiñas como referente en Derechos Humanos” en pos de “poder llevar este caso que se hizo mediático nacionalmente porque Facu (Ferreira) era un niño y porque era de nuestras villas. Lo mató la policía, esa policía que denunciamos hace mucho tiempo”.

“Nosotros venimos acompañando desde el principio esa causa y la necesidad de que eso avance creo que fue lo que nos trajo hasta acá y también la importancia de visibilizar nuestros barrios,  donde estamos trabajando” afirmó Vaca-

Por último Levy, resalta que la premisa es de llevar la voz a los que regularmente no la tienen. “Queremos también que hablen los compañeros de acá, porque la vía diagonal norte tiene 60 años de construcción histórica y en 60 años nunca fue tapa de La Gaceta. Por ejemplo, cómo resisten hoy los vecinos para que no eliminen la vieja cancha del Sapito. Todas esas cuestiones tienen que estar en agenda” concluye.

El Sapito es una cancha que busca proteger La Poderosa acá en Tucumán. Durante los últimos años, sistemáticamente, se han ido mutilando, blindando, enrejando, derribando espacios públicos vitales para los barrios populares tucumanos, espacios de recreación para grandes y chicos.

La mesa panel atravesó todas esas temáticas donde no sólo hay dolor, sino también focos de resistencia que amadrinan pilares de la lucha por la democracia como Nora Cortiñas.

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